Crowdfunding de Ricardo II: Perséfone Teatro contra la censura

Perséfone Teatro rescata el texto y lo ubica en un presente marcado por el desafío de hacer teatro independiente en Cuba.

| Mundo | 21/12/2021
Ensayo de "Ricardo II". Foto: Perséfone Teatro

La agrupación independiente Perséfone Teatro ha lanzado un crowdfunding en la plataforma Verkami para llevar a la escena cubana la obra Ricardo II de William Shakespeare, bajo la dirección de Adonis Milán. 

Sin fondos para un proyecto de tales dimensiones, los creadores desligados de las instituciones apuestan por el micromecenazgo para vencer la censura y la represión de las autoridades culturales del régimen.

“La institución en Cuba es esencialmente servil al Estado autoritario. En ese tenso contexto, también signado por la rebeldía de los creadores contra lo obtuso y podrido del sistema, surge esta propuesta con un lance ambicioso que sacaría al teatro independiente de los circuitos marginales y los formatos precarios, para legitimarse como una modalidad de gestión y de creación que puede aspirar a, por ejemplo, una sala con cientos de espectadores, un elenco de más de una decena de actores, un diseño de vestuario atrevido o música en vivo para el espectáculo”, reza la nota de información de Perséfone Teatro sobre el proyecto para los potenciales mecenas.

De izquierda a derecha los actores: Reynier Morales, Daniel Triana y Félix Dayán Fernández. Foto: Perséfone Teatro

El camino de los crowdfunding, seguido en Cuba por artistas como Jorgito Kamankola, Miguel Coyula o Tania Bruguera, registraría por primera vez en la isla el montaje de una gran obra escénica en la que “impactarán referentes como la subcultura gótica, el militarismo, las religiones paganas en contraposición con el cristianismo, y las propias adaptaciones teatrales y audiovisuales de la vasta obra shakesperiana y las concepciones sobre la escena de revolucionarios del teatro del siglo XX como Jerzy Grotowski, Antonin Artaud, o Bob Wilson”.

Además, podría tratarse del estreno de la obra en Cuba, donde no son muy habituales las representaciones de los dramas históricos de Shakespeare. Un hecho que se explica por la ocurrencia de los conflictos políticos y de poder en esta parte de la dramaturgia del bardo de Avon, algo que a una dictadura como la cubana no le conviene exhibir.

“La puesta”, resalta el texto introductorio, “canalizará el homoerotismo que se intuye en la tragedia original, y que otras versiones audiovisuales han aprovechado también. Es esta una manera de revelarse contra lo opresivo masculino y falocéntrico que el propio poder representa en cualquiera de sus configuraciones, niveles y sistemas”.

Adonis Milán, un artista estigmatizado por el régimen, se ha mantenido haciendo teatro independiente junto a Perséfone desde su expulsión de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en 2016. Su estreno de Máquina Hamlet, de Heiner Müller, le bastó para ubicarlo en la mirada censuradora del poder totalitario, a pesar de lo cual su obra como dramaturgo no sólo continuó, sino que amplió sus horizontes hacia la vertiente cinematográfica de proyectos como Spoon River y los espectáculos Misery Rose, Hojas de Hierba y Tom

Participante en la protesta de los artistas frente al Ministerio de Cultura el 27 de noviembre de 2020 y luego en las manifestaciones del 11 de julio pasado frente al entonces Instituto Cubano de Radio y Televisión, Milán es, como nos contó de Shakespeare en una conversación, “un disidente declarado”. El resto de lo que hablamos se los ofrecemos en exclusiva, invitándolos a participar en el crowdfunding de este hito del arte independiente en la isla.

Ensayo de Ricardo II. Foto: Perséfone Teatro

¿Por qué hacer Ricardo II, un drama shakespeareano?

“Perséfone Teatro, desde sus inicios, siempre ha trabajado con textos clásicos, siempre ha tenido un interés sobre el teatro de repertorio. Tomamos esos textos y trabajamos a partir también de nuestro discurso, de lo queremos decir, de lo que queremos ser”.

“Shakespeare tiene mucho que ver con Perséfone. Shakespeare es el teatro en su totalidad, refleja ese lado de la humanidad más visceral, pone en crisis el concepto de la sociedad, de la política, de los estatus humanos. Shakespeare es un disidente declarado”. 

Ricardo II es una obra de evidentes connotaciones políticas. ¿Algún aterrizaje en la realidad cubana?

“Ricardo II es una obra extremadamente política. Los personajes que aparecen en la obra reflejan el poder, reflejan la condición humana en su estado más degradante, más corrosivo, para obtener un posicionamiento político. Por supuesto, esto tiene puntos de contacto con la realidad en Cuba, pero también en Latinoamérica y en todo el mundo”. 

“La obra habla sobre un golpe de estado, sobre la pugna entre un rey derrochador que se basa en los excesos, en consumir todas las riquezas de su reino y su pueblo sin importarle nada, y otro rey que es un rey populista, que llega al poder a partir de la simpatía que genera en el pueblo, y termina siendo tan terrible como el rey anterior, o aún peor. Es esa pugna, de alguna manera, entre derecha e izquierda, esa guerra desmedida de los extremos”.

Ensayo de Ricardo II. Foto: Perséfone Teatro

Cuentas con un grupo de actores de lujo, que van desde los aún estudiantes Daniel Triana, Rainer Hernández y Daniel Barrera, hasta experimentados como Andrés Pérez, Sara Benítez, Reynier Morales y Arnaldo Galbán, o el rostro archiconocido del cine independiente, Neisy Alpízar. Incluso pretenden acompañar la obra con música en vivo de la pianista Dayana Montoro. Háblanos de todo esto.

“Sobre todo, creo que es un elenco rico en diversidad, porque son muy diferentes a nivel físico, emocional y en proyección. Y eso es lo que me gusta. Tienen edades diferentes, cuerpos diferentes. Ese es mi sueño, poder hacer un drama shakespereano con actores que sean diferentes”.

“Es un reto. Esperemos que se cumpla este sueño y el crowdfunding es parte principal de esto. Hacer una obra como esta requiere vestuario, escenografía, utilería y sobre todo si se les pudiera pagar algo a los actores sería una bendición. A veces ni siquiera hay dinero para pagar una merienda, y eso es muy duro, eso es algo que sólo lo experimenta un actor cubano”.