La rebelión de los velos contra la policía moral iraní

Sahma Amini, una joven de 22 años, falleció el 16 de septiembre mientras se encontraba bajo arresto por un supuesto mal uso del hiyab. Su muerte ha desatado una ola de protestas que desea poner freno a la represión contra las mujeres en Irán.

| Mundo | Observatorio | 23/09/2022
mujeres protestan y recuerdan a Mahsa Aminiv
La muerte de Masha Amini ha desatado una ola de protestas en más de 20 ciudades. Foto: Dokumentasi Sindonews

Mahsa Amini era apenas una joven desconocida de 22 años cuando murió de un supuesto infarto bajo custodia policial en Teherán, Irán, el pasado 16 de septiembre. La razón de su arresto fue por el hecho de llevar mal puesto el velo, o hiyab, violando así las reglas de vestimenta que la policía moral de su país exige para las mujeres.

Desde entonces, las protestas de miles de personas se han desatado y alcanzan a más de veinte ciudades, con mujeres rasgando sus velos, quemándolos o haciéndolos ondear en una rebeldía sin precedentes en la nación.

Hasta este jueves, medios semioficiales iraníes contaban 17 fallecidos en los disturbios, tras la represión desatada por el régimen de Ebrahim Raisí, aunque otras fuentes cifran en más de una treintena las víctimas. La muerte bajo custodia policial de Amini, natural de la ciudad kurda de Saghez, más que la hiyab ha arrancado el miedo de las mujeres en Irán, en lo que muchos califican como una revolución de mayor respaldo popular que las manifestaciones de 2019.

Mujeres protestan con carteles conmemorativos a Sahma Amini
Mujeres iraníes protestan en contra de la represión y la impunidad. Foto: marieclaire.perfil.com

Las mujeres iraníes están haciendo historia

“Al igual que el movimiento por el sufragio femenino, las mujeres iraníes están haciendo historia”, dijo en las redes la periodista y activista Masih Alinejad, quien dio la alarma sobre las filtraciones y restricciones del régimen en Instagram, WhatsApp y Twitter, además de la limitación de otros servicios de internet ante el auge de las protestas en los medios digitales.

Esta semana, Estados Unidos, la Unión Europea y otros aliados impusieron sanciones a la policía moral y a los líderes de otras agencias de seguridad iraníes, considerando que “rutinariamente emplean la violencia para reprimir a los manifestantes pacíficos”. La respuesta de Raisí, quien tomó el micrófono en Naciones Unidas este miércoles, fue una tímida promesa de investigar la muerte de Amini.

Contrario a la versión oficial de los hechos, la familia de Mahsa Amini se niega a aceptar que la joven muriera de un infarto y alega que fue golpeada por la policía, una versión respaldada por varios expertos independientes afiliados a la ONU.

Hasta New York se trasladó la periodista británico-iraní y principal presentadora internacional de CNN, Christiane Amanpour, con el objetivo de confrontar a Raisí tras su intervención en la Asamblea General de la ONU. Sin embargo, Amanpour escribió en Twitter que Raisi no se presentó. Un asistente le dijo que el presidente se negaba a participar a menos que usara un pañuelo en la cabeza, dada la “situación en Irán”. El gobierno iraní no ha comentado sobre el incidente.

En cambio, en Teherán, Tabriz, Khorasán del Norte, Kerman, Kermanshah, Shiraz, Kurdistán, Mazandarán, Mashhad y otras ciudades el comentario es explícito y se oye en un rotundo coro de mujeres: “¡Muerte al dictador!”, y lemas como “Mujeres, vida y libertad”, “Servidumbre, paro y velo obligatorio” o “Sin miedo, estamos todos juntos”.

Incluso algunas manifestaciones retoman viejos simbolismos políticos como quemar la imagen de Qassem Soleimani, general muerto en un ataque aéreo de las fuerzas estadounidenses en 2019. Soleimani goza de un estatus icónico entre los allegados al poder y fue un partidario feroz de la policía moral, así como del uso obligatorio del velo, establecido desde la revolución de 1979 por el ayatolá Ruholá Jomeiní, quien declaró que sin él las mujeres estaban “desnudas”.

El caso de Amini y la ola de protestas por su causa ha sacado a la luz otros datos sobre el régimen iraní y su represión ensañada en las mujeres. Según Roya Boroumand, directora ejecutiva de la organización iraní de derechos humanos Centro Abdorrahman Boroumand, con sede en Estados Unidos, Irán es el país que más mujeres ejecuta, con cifras que exceden las 200 decapitaciones desde comienzos del siglo XXI.

“No hay pena de prisión por asesinato (en Irán). O perdonas o ejecutas”, dijo la activista, quien acusó al actual régimen de sexista. En muchos de los casos se trató de mujeres que tuvieron relaciones sexuales fuera del matrimonio o, como Mahsa Amini, por simplemente ir contra las reglas de la moral ultraconservadora del país persa.