A propósito de la Navidad: algunas reflexiones sobre jerarquías relacionales

“Con la llegada de la Navidad se recolocan en el punto de mira los rituales propios de esa celebración (…) sin embargo, tales coreografías no dejan mucho margen a la autonomía”.

24/12/2023
corazón envuelto en luces de navidad
Imagen: Alas Tensas

Con la llegada de las celebraciones por Navidad se recolocan en el punto de mira social, las familias, los reencuentros, los rituales propios de esa celebración (tales como la distribución de regalos de Papá Noel), entre otros. Para algunos, especialmente los que adhieren a esas coreografías sociales, constituye un momento gratificante. Para otros, una imposibilidad de bailar al ritmo de tales coreografías, pues ellas, como cualquier otro guión pre-establecido, no dejan mucho margen para la autonomía. Al mismo tiempo la cadena de rituales navideños de antemano descarta a no pocas relaciones sociales.

Vivir la Navidad implica necesariamente estar en contacto con el modo en que las sociedades organizan simbólicamente su idea de familia, de parentesco y, por distante que parezca, ello remite a un orden monogámico como norma socialmente impuesta. Si no, veamos. La monogamia es una norma que orienta principalmente nuestras prácticas en relación con la sexualidad, decretando exclusividad y un contrato de amor vitalicio. Pero ella no para por ahí, en virtud de la lógica monogámica, se construye una pirámide de relaciones en que, el lugar prioritario es de aquellas marcadas por el sexo. Siendo así, es totalmente legítimo y fuera de cuestionamiento que quien comparta la cena navideña sea un novio, antes que una vecina que vive sola. Ese precepto social puede servirnos de pretexto para cuestionar las jerarquías entre relaciones de amor, amistad, vecindad, etc. 

Sobre el binarismo amor-amistad

Uno de los propósitos de ese binarismo es mantener la jerarquía del amor romántico respecto a otras formas de amor. Una de las formas de demarcar y jerarquizar estas relaciones es a través del sexo y, particularmente, a través de la exclusividad sexual. Tanto es así que cuando la amistad involucra sexo, se le llama “amigo con beneficios”, como si hubiese una necesidad de subrayar ese ingrediente adicional, o como si automáticamente dejara de ser amistad, pues de acuerdo con esta lógica (monogámica) sexo y amistad serían incompatibles.

Uno de los efectos de toda esa centralidad y moralidad que es atribuida al sexo, es que, a medida que nos adentramos en la vida adulta, se le resta importancia a las amistades y se sobredimensiona el valor de los vínculos sexuales, principalmente de aquellos que resultan en conyugalidad. Por tanto la vida en sociedad se organiza para que sea más aceptable llevar a un cónyuge (novio, marido, amante) a la cena de Navidad, que convocar a una vecina adulta mayor que pueda estar sola y desprovista de alimentos y de afectos en esa fecha. Porque según la pedagogía afectiva de la monogamia, las relaciones más importantes son las que envuelven sexo, reproducción, parentesco. 

Precisamente por eso es que la reivindicación de activistas por la no monogamia, no es necesariamente la de tener muchas relaciones afectivo-sexuales simultáneas, sino un movimiento diferente: des-jerarquizar, des-sacralizar la relación de pareja. Sobre esta confrontación entre amor y amistad que es socialmente inducida y el modo como el amor romántico establece alianzas con el capitalismo, vale la pena escuchar las palabras de Brigitte Vasallo:

Sobre la ética del amor

Como ya diría bell hooks, podemos considerar al amor más allá del vínculo romántico y pensar en él como una fuerza impulsora de la justicia social. En su libro Todo sobre el amor, ella apuntó que: “todos los grandes movimientos por justicia social en nuestra sociedad han enfatizado fuertemente una ética del amor”. El amor como ética no se restringe al vínculo de pareja ni presupone su jerarquización, sino que abarca formas de fraternidad y solidaridad política (tampoco es caridad ni asistencialismo).

De alguna forma es un ejercicio de descolonización del amor, aunque bell hooks no lo dijera en esos términos. Creo que esa propuesta del amor como una ética de bell hooks se aproxima a Geni Núñez cuando afirma que descolonizar los afectos implica sacudir esos binarismos, jerarquías, restricciones, y practicar el amor desde una perspectiva de emancipación social.

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Psicóloga por la Universidad de Oriente, Cuba. Máster en Intervención Comunitaria (CENESEX). Doctora en Ciencias Humanas (Universidad Federal de Santa Catarina). Investigadora de Post Doctorado vinculada a la Universidad de São Paulo, Brasil. Feminista, con experiencia en varias organizaciones y movimientos sociales.