Por estar hablando siempre de lo mismo

Ilustración: Yanier H. Palao.

Me siento a tomar una cerveza en un barcito de mala muerte (no siempre se tiene para más). Se sienta un señor al lado. Normal. En países tan machistas como el nuestro los hombres no pueden ver a una mujer sola en ninguna parte porque sienten la necesidad de enamorarla. Me deja entender en menos de nada que le gustaría tener sexo. Le respondo que me siento halagada por su propuesta de canalizar sus necesidades fisiológicas conmigo, pero es que yo estoy muy preocupada.

Y ahí empiezo a hablar del desastre que es este país, con el partido comunista al frente que es una basura, un sistema vil para reprimir, porque lo que es ayudar, no ha ayudado para nada a nadie, que el estado es el primer estafador de la nación, y hay que tumbarlo, y el gobierno…, para qué hablar de eso?!?!?! Otro nombre para el mismo bandolero…

Veo que el hombre se marcha muy apresurado sin siquiera decir adiós. Creo que va con miedo a que lo detengan, lo metan preso, y la policía no le crea que lo único que quería era enamorar a la primera mujer que viera por la calle.

Yo estoy un poco apenada. Pudo haber sido un amor, un romance…, tal vez el padre de mis hijos, no sé… Y mira lo que hice por estar hablando siempre de lo mismo: la mierda en que se ha convertido esta Isla en la que vivimos.

¡Francamente es lastimosa la situación!

Lien Méndez Estrada

Lien Méndez Estrada

Escritora. Licenciada y Máster en Teología por el Seminario Evangélico de Teología de Matanzas, Máster en Bioética por la Universidad Católica de Valencia, España. Colabora en publicaciones eclesiales e independientes del país. Reside en Holguín, Cuba.

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