Poesía cubana | “Emigrar” y otros poemas

Figuras humanas, cuerpos quebrados, en diferentes posiciones
Imagen: Pixabay

EMIGRAR


El inmigrante puede ser reo de la displicencia,
la apatía,
puede sobrevivir en una casa closet,
un garaje oficina,
una alberca que pretende ser océano.
La libertad es tan inefable como no tener piernas
y rodar hasta el semáforo del mendigo que toca el violín,
cohabitan en su barba reptiles en invierno.
Puedo ser él,
ahogar en mi vientre los hombres que tuve por un día,
los que robé,
los que di en adopción.
La patria puede dejar de ser madre o hija,
amigos de pies descalzos con los que jugué a ser extranjero,
jinetera,
turista,
(sinónimo de triunfador)
y heme aquí esperando la alarma
para constatar en qué me convertí.


NUMÉRICO Y PLURAL

Uno tomó el molde de mis cejas para rehacer un rostro,
dos cc de ácido úrico para filtrar la esencia,
tres imágenes de pecho para una traducción de Castoriadis,
cuatro muestras de un órgano que enferma al desencuentro,
cinco gotas de sangre de anémica isla,
seis razones que respaldan la huida,
siete lunares para mostrar el ADN de algún verso,
ocho vacunas contra la maldad del ser,
nueve hilachas de epidermis para marcar la espalda y
diez glóbulos azules para morir
en la próxima cuartilla.


SACRALIDAD

           Empieza de una vez a ser quien eres,
en vez de calcular quién serás.

Franz Kafka

Cerca del firmamento pernocta
el artesano,
cae sobre la mesa un verso que se enreda con la bufanda y el snob,
provoca una disputa entre la fluidez y el vuelo.
Llueve/
textos huérfanos de garra golpean el asfalto sin figura ni ingenio.
Siluetas de polvo en la palabra, 
hojarasca,
el mercenario se imagina luz.
Me recuesto a un promontorio de poetas extintos,
el desastre, salpica.
Kafka, salva un poema
y dispara al rostro del farsante, el último reproche.