Día de la Mujer en Cuba: “Hoy puede ser un buen día”

Mujeres con carros rústicos frente a panadería en Cuba. Foto: Francis Sánchez.

Es 8 de marzo y, a las mujeres cubanas, nos quieren hacer creer que lo tenemos casi todo ganado. Pero, no es así. Hay mucho por hacer para que en nuestro país podamos alcanzar una igualdad de género real.

Los cambios necesarios pueden (y deben) empezar por nosotras mismas. Si, como está demostrado, nos corresponde el rol más activo en la educación de los hijos, entonces ¿por qué no aprovechamos esa labor para alejar el sexismo de nuestros hogares?

Seamos conscientes de las diferentes formas de violencia de género, y seamos solidarias. Los tiempos de crisis sacan lo peor, pero también lo mejor del ser humano. Debemos mostrar nuestro lado más amable, sobre todo con otras cubanas cuyas vidas tienen tanto en común con la nuestra.

En muchos países del mundo las mujeres han decidido parar, por diferentes razones. Vivimos en el siglo XXI, hay sociedades que gozan de adelantos tecnológicos que hacen la vida más cómoda y el tiempo más eficiente, pero, a pesar del desarrollo siempre subyacen injusticias que ubican a la mujer en posiciones desfavorecidas.

En Cuba, prácticamente no contamos con adelantos tecnológicos. Si es poco común ver a una mujer conduciendo porque, en general es poco común que un cubano —independientemente de su género—, pueda comprarse un auto, ¡qué diremos de tecnología! Ese atraso hace que la lucha de la mujer cubana sea, en todos los ámbitos, por mejorar su nivel de vida y porque sean aprobadas políticas más justas.

Uno de los problemas que enfrenta nuestro país es el envejecimiento poblacional. Muchas mujeres en edad fértil deciden no tener hijos, otras emigran, y las que deciden ser madres tienen solo uno, mientras tener dos se convierte en todo un acontecimiento y un gran dolor de cabeza. El envejecimiento poblacional agrava la situación de la mujer porque es a ella a la que le corresponde el trabajo de cuidar. ¿Qué pudiera hacer el Estado? Pues, apoyar económicamente a las mujeres que den a luz más de un hijo y a las que trabajan en sus casas como cuidadoras. Regular los precios de los productos para bebés de manera que los puedan adquirir todas las madres y todos los padres, y crear más círculos infantiles y estimular al sector privado que se dedica al trabajo en guarderías (las cuales son mayormente dirigidas por emprendedoras).

Otra cuestión que afecta a la mujer y que con cambios legislativos puede iniciar una transformación positiva, es la violencia de género. ¿Qué pudiera hacer el Estado? Para empezar, penalizar el acoso callejero y tipificar el feminicidio.

A todo esto, se le suma que la mujer cubana necesita información, necesita saber que ser feminista no es algo malo y que tampoco implica una postura radical ni excéntrica. La mujer cubana debe subirse a la cuarta ola del feminismo, aunque su tabla de surf esté resquebrajada. Debe saber que en las propias universidades cubanas hay otras mujeres, y también hombres, que realizan investigaciones académicas que pudieran contribuir a repensar muchos de sus problemas. Debe saber que las redes sociales son un buen espacio para expresarse y para informarse.

Nos felicitamos, porque es nuestro Día y porque merecemos respeto; subrayando que, sobre todo, la mujer cubana debe parar y saber decir “NO”, cuando la sociedad y la familia te exigen demasiado. Este 8 de Marzo, sí que es un buen día para empezar.

“Hoy puede ser un buen día”. Ah, y mañana también.

Ana Rivero

Ana Rivero

(La Habana, Cuba). Licenciada en Periodismo (Universidad de La Habana). Profesora, periodista y crítica de arte.
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