Marion Stokes y su archivo de 400 000 horas de televisión que salvó la historia
Entre 1979 y 2012 grabó 71 000 cintas. Su archivo preservó lo que las cadenas tiraron a la basura.
El 14 de diciembre de 2012, mientras las pantallas de televisión transmitían en tiempo real la masacre de Sandy Hook Elementary School, Marion Marguerite Stokes moría en su apartamento del lujoso edificio Barclay en Rittenhouse Square, Filadelfia. Tenía 83 años. A su alrededor, ocho televisores continuaban grabando simultáneamente, como lo habían hecho cada segundo de cada día durante los últimos 33 años de su vida. Las últimas imágenes que registraron sus máquinas fueron las de niños asesinados y padres desesperados. Era un final brutal para un proyecto monumental: 71 000 cintas VHS y Betamax que contenían aproximadamente 400 000 horas de programación televisiva estadounidense.
Marion Stokes no buscaba fama ni reconocimiento. Durante más de tres décadas mantuvo su proyecto en secreto, convirtiéndose en lo que el director Matt Wolf —quien en 2019 realizó el documental Recorder: The Marion Stokes Project— llamó “archivista guerrillera”. Mientras las cadenas de televisión desechaban sus propios archivos para ahorrar costos de almacenamiento, esta mujer negra, bibliotecaria y productora de televisión preservaba obsesivamente cada minuto de emisión, creando sin saberlo el único registro comprensivo de este período en la historia mediática estadounidense.
Una niña adoptada que encontró su vocación entre libros
Marion Marguerite Stokes nació el 25 de noviembre de 1929 en Filadelfia, Pensilvania. Fue adoptada y pasó gran parte de su infancia siendo trasladada entre diferentes familias en el barrio de Germantown. Esa experiencia de discontinuidad, de no tener un lugar propio, quizá explica parcialmente su necesidad posterior de preservar, documentar y no permitir que nada desapareciera.
Desde los años cuarenta hasta principios de los sesenta, Stokes trabajó como bibliotecaria en la Free Library of Philadelphia.
Desde los años cuarenta hasta principios de los sesenta, Stokes trabajó como bibliotecaria en la Free Library of Philadelphia. Allí desarrolló las habilidades que décadas después aplicaría a su proyecto televisivo: catalogar, organizar, preservar información. Pero su carrera en la biblioteca terminó abruptamente a principios de los años sesenta cuando fue despedida. Marion se había unido al Partido Comunista, donde conoció a su primer esposo, Melvin Metelits, un maestro blanco con quien tuvo un hijo, Michael.
Su activismo fue real y profundo. Ayudó a organizar autobuses para la Marcha en Washington de 1963, trabajó para integrar Girard College y fue miembro fundadora de la Junta Directiva de la National Organization for Women (NOW). El FBI abrió un expediente sobre ella y la mantuvo bajo vigilancia durante años. Esta experiencia de ser observada, registrada y documentada por el gobierno alimentó su desconfianza hacia las instituciones de poder y su convicción de que la verdad debía ser preservada por ciudadanos comunes, no por corporaciones o gobiernos.
Input: el programa que puso a una mujer negra a debatir justicia social en televisión

Entre 1967 y 1971, Marion Stokes coprodujo y participó como panelista en Input, un programa de debate político que se transmitía los domingos por la mañana en WCAU-TV10, el afiliado local de CBS en Filadelfia. Para una mujer afroamericana en esa época, producir y participar activamente en un programa de televisión sobre asuntos públicos era un logro extraordinario.
Input reunía a académicos, líderes comunitarios y religiosos, activistas, científicos y artistas para discutir abiertamente temas de justicia social. El programa tenía como objetivo crear una comunidad abierta de confianza, expresada dentro de un contexto de respeto. Entre los invitados figuró Pete Seeger en febrero de 1970, discutiendo la naturaleza del encarcelamiento con un director de prisión y reclusos recién liberados.
Para una mujer afroamericana en esa época, producir y participar activamente en un programa de televisión sobre asuntos públicos era un logro extraordinario.
Fue en Input donde Marion conoció a John S. Stokes Jr., un filántropo que co-animaba el programa con ella. Eventualmente la pareja contrajo matrimonio. Esta unión le proporcionó a Stokes los recursos financieros necesarios para emprender su proyecto de archivo a gran escala.
4 de noviembre de 1979: el día que apretó “grabar” y nunca se detuvo

En 1975, Marion Stokes compró una grabadora Betamax de videocinta magnética y comenzó a grabar casualmente episodios de sitcoms, documentales científicos y noticias políticas. Pero el 4 de noviembre de 1979, cuando estalló la crisis de los rehenes en Irán, algo cambió fundamentalmente en ella.
Grababa todo: noticieros, programas de opinión, transmisiones especiales, comerciales, todo lo que aparecía en pantalla.
“Apretó grabar y nunca se detuvo”, recuerda su hijo Michael Metelits en el documental de Wolf. Marion quedó fascinada —y alarmada— por cómo ABC cubrió la crisis con su programa Nightline, y cómo las narrativas cambiaban sutilmente a medida que la historia se desarrollaba. Ocho meses después, en junio de 1980, se lanzó CNN y nació el ciclo de noticias de 24 horas. Para Marion, esto confirmó su intuición: la televisión se estaba convirtiendo en el principal mediador de la realidad, y alguien necesitaba documentar no solo los eventos, sino cómo los medios los presentaban.
Comenzó con dos o tres grabadoras VHS funcionando simultáneamente. Con el tiempo, llegó a tener ocho televisores grabando a la vez, capturando múltiples canales: ABC, CBS, NBC, CNN, C-SPAN, Fox, MSNBC y estaciones locales de Filadelfia. Grababa todo: noticieros, programas de opinión, transmisiones especiales, comerciales, todo lo que aparecía en pantalla. Las cintas corrían en modo de reproducción extendida, lo que significaba que cada una grababa entre seis y ocho horas antes de necesitar ser cambiada.
Ocho televisores, nueve apartamentos y una vida en ciclos de seis horas
La vida de Marion Stokes se reorganizó completamente alrededor del cambio de cintas. Cada seis u ocho horas —dependiendo de la duración de la cinta— tenía que cambiar las casetes en sus ocho grabadoras. Esto significaba que su rutina diaria estaba completamente dictada por este ciclo. “Era simplemente una pesadilla logística, esa es realmente la única manera de expresarlo”, dijo Michael Metelits al medio Fast Company en 2013.
Si Marion y John salían a cenar, tenían que apresurarse a regresar a casa para cambiar las cintas. Planificaba cada salida para asegurarse de estar de vuelta a tiempo. No podía permitirse perder ni un solo minuto de transmisión. Enlistó a su esposo, su hijo, su enfermera, su secretaria, su chofer y sus hijastros en esta tarea incesante.
El apartamento de Marion en Rittenhouse Square se convirtió en algo más que un hogar: era un centro de archivo.
Las cintas comenzaron a acumularse rápidamente. Marion invirtió tempranamente en acciones de Apple —cuando las acciones costaban solo siete dólares— y la fortuna que acumuló, junto con la riqueza de John, le permitió comprar nueve apartamentos adicionales en el edificio Barclay y propiedades en New Hope, Pensilvania, utilizándolos exclusivamente como unidades de almacenamiento para sus cintas. Las cintas eran transportadas a su apartamento en bolsas negras anónimas.
El apartamento de Marion en Rittenhouse Square se convirtió en algo más que un hogar: era un centro de archivo. Junto a las miles de cintas, acumuló más de 40 000 libros, 55 cajas de documentos personales —incluyendo diarios que escribió meticulosamente desde 1960—, revistas, periódicos y cientos de computadoras Apple en sus cajas originales. Leía 11 o 12 periódicos al día. A pesar de ser una entusiasta temprana de Apple, nunca usó internet. Nunca envió un correo electrónico en su vida. No confiaba en la tecnología que podía rastrearla; prefería grabar en lugar de ser grabada.
El archivo que las cadenas tiraron a la basura

Lo que Marion Stokes intuía resultó ser absolutamente correcto: las cadenas de televisión no estaban preservando sus propios archivos. Consideraban la preservación demasiado costosa y rutinariamente borraban y reciclaban cintas de transmisión para ahorrar dinero y liberar espacio de almacenamiento. Mientras el público asumía que todo lo que se transmitía quedaba archivado en algún lugar, la realidad es que gran parte de la historia televisiva estadounidense de finales del siglo XX simplemente fue descartada.
El archivo de Marion documenta eventos históricos cruciales: la crisis de los rehenes en Irán, el escándalo Irán-Contra, el bombardeo policial de la comuna MOVE en Filadelfia en 1985, la Guerra del Golfo, el anuncio de Magic Johnson de que era VIH-positivo, Sinead O'Connor rompiendo una foto del Papa en Saturday Night Live, el impeachment de Bill Clinton, el 11 de septiembre de 2001, el asesinato de Trayvon Martin. Pero también preserva algo igual de importante: comerciales, programas de entrevistas, cobertura local, las repeticiones infinitas, los cambios sutiles en cómo se narraban las historias a medida que se desarrollaban.
Quería documentar cómo los medios filtran las noticias y presentan los hechos.
El documentalista Wolf refiere que Stokes:
“Estaba interesada en el acceso a la información, en documentar los medios, en asegurarse de que la gente tuviera la información que necesitaba para tomar buenas decisiones”.
Marion Stokes estaba luchando contra las noticias falsas décadas antes de que el término existiera. Quería documentar cómo los medios filtran las noticias y presentan los hechos, cómo las narrativas se moldean, qué información se suprime o se enfatiza.
El legado: 71 716 cintas en el Internet Archive
Marion Stokes murió el 14 de diciembre de 2012. Su proyecto murió con ella ese día. Su hijo Michael no continuó el trabajo de archivo. En 2013, solo un año después de su muerte, Michael contactó al Internet Archive buscando un hogar para las cintas de su madre.

En diciembre de 2013, cuatro contenedores de envío llegaron a las instalaciones del Internet Archive en Richmond, California, transportando un tesoro histórico: más de 71 000 cintas VHS y Betamax. Según Roger MacDonald, director de los archivos de televisión del Internet Archive, el recuento actual más preciso es de 71 716 videocasetes. Cada cinta tiene anotaciones en el lomo indicando programas grabados y fechas, pero Marion, siempre la bibliotecaria, dejó metadatos adicionales:“Oprah”, “Jesse Jackson”, “Bombardeos MOVE”.
El Internet Archive inició el laborioso proceso de digitalizar las cintas y ponerlas en línea de forma gratuita. Para 2019, solo se habían digitalizado 100 de las 71 000 cintas, produciendo aproximadamente 700 horas de metraje.
Hoy, partes de la colección de Marion Stokes están disponibles en línea a través del Internet Archive. Incluye también episodios completos de Input, el programa que ella produjo con John Stokes, preservado para que futuras generaciones puedan ver a una mujer negra liderando conversaciones sobre justicia social en la televisión estadounidense de finales de los sesenta.
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