Cuba y Estados Unidos: entre la presión y el diálogo

“Seremos amables, pero las cosas tienen que cambiar”, afirma Trump mientras el régimen de Díaz-Canel dice estar dispuesto a un diálogo.

| Noticias | 02/02/2026
Banderas de Cuba y Estados Unidos ondearon en La Habana durante el deshielo de 2014-2017.
Banderas de Cuba y Estados Unidos ondearon en La Habana durante el deshielo de 2014-2017.

En apenas una semana, la relación entre Estados Unidos y Cuba ha transitado de la máxima presión económica a la supuesta apertura de canales de comunicación que podrían marcar un punto de inflexión histórico. Lo que comenzó con una orden ejecutiva que califica a la isla como “amenaza extraordinaria” para la seguridad estadounidense, ha derivado en declaraciones que apuntan hacia negociaciones de alto nivel, mientras el pueblo cubano enfrenta una de las crisis energéticas más severas de su historia.

La orden ejecutiva de Donald Trump y la crisis energética en Cuba

El pasado 30 de enero, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” respecto a Cuba, argumentando que el gobierno de la isla constituye “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad y política exterior de Estados Unidos”. La medida establece la imposición de aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba, directa o indirectamente.

El documento acusa al gobierno cubano de alinearse con adversarios de Washington como Rusia, China e Irán, de albergar grupos terroristas transnacionales como Hamás y Hezbolá, y de facilitar el establecimiento de capacidades militares y de inteligencia extranjeras en su territorio. Según la orden, Cuba mantiene “la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia en el extranjero”.

La decisión llegó pocas semanas después de que Estados Unidos cortara los suministros de petróleo venezolano a Cuba, tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

México se convirtió entonces en el principal proveedor alternativo, enviando alrededor de 12 mil barriles diarios durante 2025. Sin embargo, la amenaza arancelaria de Trump ha colocado a la presidenta Claudia Sheinbaum en una posición delicada, obligándola a equilibrar la solidaridad humanitaria con Cuba y la relación comercial con Estados Unidos, que representa el 63% de las exportaciones mexicanas.

Expertos como Jorge Piñón, especialista del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, advierten que si no llegan suministros de petróleo en las próximas semanas, Cuba enfrentará una “grave crisis” para marzo. El diésel, que representa aproximadamente el 20% de la demanda de combustible en Cuba, es especialmente crítico porque se utiliza para el transporte de pasajeros y mercancías, la agricultura, la industria y la generación de electricidad.

Cuba produce solo alrededor del 40% del combustible que necesita. Las importaciones totales de crudo y combustibles cayeron un 35% entre enero y octubre de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior. La población ya enfrenta apagones que se extienden durante horas, largas filas para comprar gasolina y alimentos a precios impagables, y un deterioro generalizado de los servicios básicos.

Las primeras señales de diálogo

Donald Trump asegura desde el Air Force One que está conversando con Cuba, 1 de febrero de 2026. Foto: Mark Schiefelbein / AP
Donald Trump asegura desde el Air Force One que está conversando con Cuba, 1 de febrero de 2026. Foto: Mark Schiefelbein / AP

A pesar de la dureza de las medidas, Trump ha abierto simultáneamente la puerta al diálogo. El pasado sábado 1 de febrero, declaró desde el Air Force One: “No tiene por qué haber una crisis humanitaria. Creo que probablemente vendrán a nosotros y querrían hacer un trato. Así que Cuba será libre nuevamente. Vendrán a nosotros y harán un trato”.

Al día siguiente, el domingo 2 de febrero, el presidente estadounidense confirmó que su administración ya inició conversaciones con el gobierno cubano. “Estamos hablando con las más altas esferas de Cuba. Veamos qué pasa”, declaró Trump: “Creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba”, agregó, aunque sin proporcionar detalles sobre el contenido o el alcance de estas conversaciones.

Trump también reveló que le había pedido directamente a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum que suspendiera el envío de petróleo a Cuba, asegurando que ella cumplió su solicitud. “La presidenta de México, la presidenta Sheinbaum fue muy buena. Dije: 'Mire, no queremos que envíe petróleo ahora'. Y no está enviando petróleo”, indicó el mandatario.

Simultáneamente, han circulado informaciones no confirmadas sobre una posible reunión en México entre representantes de ambos gobiernos. Según estas versiones, una delegación cubana encabezada por el general Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro y figura clave en los servicios de inteligencia cubanos, habría mantenido encuentros con un alto funcionario de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Según estas fuentes, el objetivo de los encuentros habría sido explorar una salida negociada a la actual crisis bilateral y gestionar el eventual desbloqueo de 133 millones de dólares depositados en una cuenta bancaria vinculada a remesas de emigrantes cubanos. La delegación buscaría utilizar esos fondos para la compra de combustible. Una fuente consultada señaló que “están hablando de todo”.

Castro Espín no es desconocido en este tipo de negociaciones. Durante el gobierno de Barack Obama, fue el principal intermediario en el proceso de acercamiento entre la isla y Estados Unidos que culminó con el restablecimiento de relaciones diplomáticas en 2015. En aquella época, incluso se reunió en Cuba con John Brennan, entonces director de la CIA, para explorar cooperación en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.

La respuesta de Cuba

El dictador cubano Miguel Díaz-Canel ofrece sostener un diálogo "serio y responsable" con EE.UU. Foto: AFP
El dictador cubano Miguel Díaz-Canel ofrece sostener un diálogo "serio y responsable" con EE.UU. Foto: AFP

Por su parte, el gobierno cubano ha mantenido un discurso público de resistencia mientras señala su disposición al diálogo bajo ciertas condiciones. El presidente Miguel Díaz-Canel declaró el 1 de febrero que Cuba tiene “la capacidad y disposición para dialogar con el gobierno de Estados Unidos”, aunque enfatizó que “el diálogo no puede ser bajo presiones” y debe darse “en condiciones de igualdad y respeto”.

El mismo día, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) emitió una declaración categórica en la que condenaba “de manera inequívoca el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones” y reafirma su compromiso de cooperar con Estados Unidos y otras naciones para fortalecer la seguridad regional e internacional.

“Cuba declara categóricamente que no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas”, señala el comunicado. El texto agrega que el país mantiene “una política de tolerancia cero frente al financiamiento del terrorismo y el lavado de dinero” y está comprometido con la prevención y el enfrentamiento de actividades financieras ilícitas, en consonancia con los estándares internacionales.

El Ministerio también negó que Cuba albergue “bases militares o de inteligencia extranjeras" y rechazó la caracterización de la isla como amenaza para Estados Unidos. Sobre contactos pasados con grupos que luego han sido designados como terroristas, el documento aclara que “cualquier interacción pasada que haya involucrado a personas posteriormente designadas como terroristas ocurrió únicamente en contextos humanitarios limitados, vinculados a procesos de paz reconocidos internacionalmente, a solicitud de sus respectivos gobiernos, de manera plenamente transparente”.

La declaración del MINREX propone además “renovar la cooperación técnica con Estados Unidos” en áreas que incluyen la lucha contra el terrorismo, la prevención del lavado de dinero, el combate al narcotráfico, la ciberseguridad, la trata de personas y los delitos financieros. El documento concluye: “Cuba reafirma su disposición a mantener un diálogo respetuoso y recíproco, orientado a resultados tangibles con el Gobierno de los Estados Unidos, basado en el interés mutuo y el derecho internacional”.

El llamado de la Iglesia católica

El Papa León XIV llama a los gobiernos de Cuba y EE.UU. a dialogar, domingo 1 de febrero de 2026.
El Papa León XIV llama a los gobiernos de Cuba y EE.UU. a dialogar, domingo 1 de febrero de 2026.

En medio de esta tensa situación, la Iglesia católica ha alzado su voz pidiendo moderación y diálogo. El sábado 31 de enero, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) expresó su “profunda preocupación” ante el agravamiento de la crisis y exhortó a “buscar caminos de diálogo y cambios estructurales”.

“Cuba necesita cambios y son cada vez más urgentes, pero no necesita para nada más angustias ni dolor”, subrayó el mensaje episcopal, en clara referencia a la posible paralización total del suministro de petróleo. Los obispos advirtieron que “el riesgo de un caos social y de violencia entre los hijos de un mismo pueblo es real” y destacaron que “la eliminación de toda posibilidad de que entre petróleo al país dispara las alarmas, especialmente para los menos favorecidos”.

“Queremos y anhelamos una Cuba renovada, próspera y feliz, pero sin aumentar el sufrimiento de los pobres, de los ancianos, de los enfermos, de los niños cubanos”, agregó el mensaje. Los obispos también hicieron un llamado al gobierno cubano, pidiendo que se abra a su propio pueblo “sin exclusiones”, poniendo “el bien de la nación por encima de los intereses de parte”.

La Conferencia Episcopal insistió en que los conflictos deben resolverse mediante “el diálogo y la diplomacia, no la coerción ni la guerra”, reiterando que “los hombres, hablando, se entienden”. Los prelados ofrecieron además su disposición a contribuir a rebajar el tono de las hostilidades y a crear espacios de colaboración en orden al bien común.

Al día siguiente, el domingo 1 de febrero, el Papa León XIV se sumó a este llamado durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro. “He recibido con gran preocupación noticias sobre un aumento de las tensiones entre Cuba y los Estados Unidos de América, dos países vecinos”, declaró el pontífice estadounidense desde la ventana del Palacio Apostólico.

“Me uno al mensaje de los obispos cubanos, invitando a todos los responsables a promover un diálogo sincero y eficaz, para evitar la violencia y cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del querido pueblo cubano”, añadió León XIV. El Papa también encomendó la isla a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, pidiendo que “proteja y asista a todos los hijos de esta amada tierra”.

Un momento crítico

La basura se acumula en las calles de La Habana.
La basura se acumula en las calles de La Habana.

La situación actual presenta un escenario extremadamente complejo: una máxima presión económica que se combina con una posible apertura al diálogo. Trump sostiene que el bloqueo del suministro energético provocará un cambio de régimen en Cuba, mientras que desde La Habana se insiste en que el diálogo solo puede darse sin coerción.

Los objetivos concretos de ambas partes siguen siendo poco claros. Trump ha sugerido que cualquier negociación se realizará “desde una posición de fuerza” y con exigencias como el respeto a los derechos humanos y la liberación de presos políticos. “Seremos amables, pero las cosas tienen que cambiar”, ha dicho: “El tiempo del comunismo se acabó”. Por su parte, el gobierno cubano insiste en que no renunciará a su soberanía ni a su sistema político.

Lo que sí es palpable desde hace ya años es el sufrimiento del pueblo cubano, atrapado en una crisis multifactorial que se agudiza día a día. Los apagones, la escasez de alimentos y medicamentos, la paralización del transporte y el deterioro de servicios básicos como hospitales y suministro de agua se intensifican con cada semana que pasa.

México, por su parte, ha quedado en una posición incómoda. La presidenta Sheinbaum ha expresado que buscará “distintas alternativas” para apoyar al pueblo cubano, defendiendo el envío de petróleo como una cuestión humanitaria y una decisión soberana. Sin embargo, el riesgo de aranceles estadounidenses representa una grave amenaza para la economía mexicana.

Las próximas semanas serán cruciales para determinar si estas conversaciones se traducen en un acuerdo que alivie la crisis humanitaria que sufre Cuba. El llamado del Papa y los obispos cubanos añade una dimensión moral y humanitaria a un conflicto que ha estado marcado por intereses ideológicos, geopolíticos y económicos.

La historia de las relaciones entre Washington y La Habana está llena de oportunidades perdidas y giros inesperados. Este momento podría ser una de esas raras coyunturas donde el pragmatismo prevalezca sobre la confrontación, o donde las posiciones duras lleven a una crisis de proporciones devastadoras. Lo que está en juego no son solo las relaciones entre dos gobiernos, sino el bienestar de millones de cubanos que ya enfrentan condiciones de vida muy difíciles y que verán su situación empeorar dramáticamente si no se llega a una salida en las próximas semanas.

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