Jeffrey Epstein y sus archivos: poder, impunidad y justicia (parte 2)

Los archivos de Jeffrey Epstein han generado escándalo en muchos países y plantean graves preguntas sobre la impunidad de las élites en el mundo actual.

| Observatorio | 12/02/2026
Jeffrey Epstein.
Jeffrey Epstein.

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Los archivos Epstein contienen más de 6 millones de páginas de documentos, imágenes y vídeos que detallan las actividades criminales de Jeffrey Epstein y su círculo de relaciones. Se incluyen en él su libro de contactos, registros de vuelo de sus aviones, actas judiciales, correos electrónicos, fotografías, vídeos y evidencia forense recopilada durante múltiples investigaciones. El proceso de divulgación de esos archivos ha sido largo y polémico.

La publicación de los archivos de Jeffrey Epstein

En diciembre de 2023, la jueza del Distrito Sur de Nueva York, Loretta Preska, ordenó la apertura de documentos del caso por difamación contra Ghislaine Maxwell en 2015. Preska impuso como fecha límite para la publicación de los archivos el 1 de enero de 2024. Los documentos revelados entonces tenían poca información que no fuera ya de conocimiento público.

Entre las personas mencionadas se incluía a Andrew Mountbatten-Windsor, que entonces todavía ostentaba el título de duque de York; los presidentes Fidel Castro, Bill Clinton y Donald Trump; el abogado Alan Dershowitz; así como empresarios y celebridades. En algunos casos se trataba de simples menciones y no se hicieron nuevas acusaciones por mala conducta.

Pero en septiembre de 2025, Bloomberg News obtuvo de forma independiente alrededor de 18 mil correos electrónicos de una cuenta personal de Epstein, que abarcaba veinte años de mensajes entre 2002 y 2022. Bloomberg News verificó los archivos usando técnicas criptográficas, análisis de metadatos y la corroboración con fuentes externas. Entonces, el congresista Thomas Massie presentó una petición para exigir al Departamento de Justicia que publicara los archivos y, a pesar de la oposición de Trump y otros republicanos, en pocos días Nancy Mace, Lauren Boebert y Marjorie Taylor Greene firmaron la petición junto a muchos demócratas.

Dos meses después, el 12 de noviembre, el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes dio a conocer tres nuevos mensajes de correo donde se mencionaba a Trump como “el perro que no ladra” porque, según Epstein, había “pasado horas en mi casa”; y el día 18 del mismo mes la Cámara pasó la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein, que el Senado aprobó por unanimidad. La ley fijaba el 19 de diciembre de 2025 como fecha límite para que el Departamento de Justicia divulgara los registros relacionados con Epstein.

El 19 de diciembre, al cumplirse el plazo establecido, el Departamento de Justicia publicó un lote inicial de archivos con más de 500 páginas completamente tachadas. Menos de un día después, dieciséis de esos archivos desaparecieron de la página web pública sin explicación. Aún más problemáticas fueron las técnicas de censura empleadas, que permitieron recuperar parte del contenido tachado.

Finalmente, el 30 de enero de 2026, el Departamento de Justicia publicó más de 3 millones de páginas adicionales en respuesta a la Ley de Transparencia. Este nuevo lote contenía más de 2000 vídeos y 180 mil imágenes. Sin embargo, la nueva publicación también ha sido polémica, tanto por la revictimización de sobrevivientes como por obvios intentos de proteger a los perpetradores.

Los abogados de cientos de víctimas de Jeffrey Epstein cuestionaron que no se ocultaran los nombres y otros datos de numerosas víctimas, incluyendo mujeres que hasta entonces no se habían visto asociadas con el caso. Y un grupo de ellas emitió una declaración, señalando: “Como sobrevivientes, nunca deberíamos ser nosotras las nombradas, escrutadas y retraumatizadas mientras los facilitadores de Epstein continúan beneficiándose del secreto”.

El Departamento de Justicia reconoció que esos 3 millones de páginas eran apenas la mitad de los documentos que podrían calificar en lo exigido por la Ley de Transparencia, pero afirmó que con ellas ya había cumplido sus obligaciones legales y que no habría más publicaciones.

El representante demócrata Ro Khanna y el representante republicano Thomas Massie solicitaron revisar los archivos de Epstein sin censurar: “Hemos visto un enfoque general de censura en algunas áreas, mientras que en otros casos los nombres de las víctimas no fueron censurados en absoluto”, escribieron en una carta enviada al Departamento de Justicia: “El Congreso no puede evaluar adecuadamente el manejo que hizo el Departamento de los casos de Epstein y Maxwell sin acceso al registro completo”.

Las élites y su conexión con Jeffrey Epstein

Melania Trump, el príncipe Andrés, Gwendolyn Beck y Jeffrey Epstein en una fiesta en el 2000.
Melania Trump, el príncipe Andrés de Inglaterra, Gwendolyn Beck y Jeffrey Epstein en una fiesta en el año 2000.

Los archivos de Epstein revelan no solo la amplitud de su red de contactos, sino también el poder que muchos de esos contactos tenían o siguen teniendo. Es necesario, sin embargo, entender que la simple aparición en los archivos no implica una participación en actividades criminales, aunque plantea dudas sobre el grado de conocimiento y complicidad de muchas de esas figuras. Algunas de las más notables son las siguientes:

Ghislaine Maxwell: ex pareja y colaboradora de Epstein, condenada en 2021 por tráfico sexual de menores, conspiración y transporte de una menor para actividad sexual ilegal. Maxwell cumple una sentencia de 20 años.

Andrew Mountbatten-Windsor: antes conocido como Príncipe Andrés de Inglaterra y duque de York. Acusado por Virginia Giuffre, negó las acusaciones pero llegó a un acuerdo con la demandante por una suma no revelada. En enero de 2022 se le retiraron sus títulos militares y reales debido al juicio en su contra por agresión sexual.

Mette-Marit: esposa del príncipe Haakon Magnusla y princesa heredera consorte de Noruega, cientos de documentos desclasificados demuestran que pasó varias noches en casa de Epstein e intercambió con él correos en un tono muy amistoso. Las revelaciones han provocado consternación en la casa real y Mette-Marit se ha visto forzada a disculparse públicamente por su relación con Epstein, que ha descrito como “un error del que se arrepiente”.

Bill Clinton: Los registros de vuelo obtenidos en 2016 muestran que Clinton voló 27 veces en el jet de Epstein a al menos doce lugares fuera de Estados Unidos. Sin embargo, en 2019, un portavoz de Clinton declaró que Clinton realizó solo cuatro viajes en ese avión, haciendo paradas en tres continentes, todos con su personal. Correos electrónicos de 2011 y 2015 publicados en noviembre de 2025 revelaron que Epstein negó personalmente que Clinton visitara su isla.

Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein visitan al presidente Bill Clinton en la Casa Blanca en 1993.
Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein visitan al presidente Bill Clinton en la Casa Blanca en 1993.

Donald Trump: En 2009, el hermano de Epstein, Mark, afirmó que Trump había volado en el avión de Epstein al menos una vez. Luego reveló al Washington Post que Trump voló numerosas veces en ese avión. El nombre del presidente Trump aparece más de 3000 veces en los archivos, que incluyen también fotos de ambos. Aunque Trump afirmó en múltiples ocasiones que no sabía sobre los delitos sexuales de Epstein, una entrevista con el oficial de la policía Michael Reiter, en octubre de 2019, revela que Trump le dijo que “todo el mundo sabía” lo que Epstein estaba haciendo.

Elon Musk: En noviembre de 2012, cuatro años después de que Epstein se declarara culpable de procurar menores, Musk le envió un correo electrónico preguntando: “¿Qué día/noche será la fiesta más salvaje en tu isla?” En diciembre de 2013, Musk intentó nuevamente visitar su isla: “Estaré en el área de BVI/St. Bart's durante las vacaciones. ¿Hay un buen momento para visitar?”, escribió. “Enviaré un helicóptero por ti”, contestó Epstein. Estos correos contradicen la afirmación hecha por Musk a Vanity Fair en 2019 donde asegura que “rechazó” invitaciones repetidas a la isla de Epstein y nunca la visitó. Su nombre se menciona más de mil veces en los archivos.

Ehud Barak: El ex primer ministro de Israel visitó la casa de Epstein en Nueva York más de treinta veces entre 2013 y 2017. Varios correos electrónicos indican que Epstein utilizó a Barak para insertarse en la industria de la vigilancia. Otras evidencias sugieren que Epstein recibió entrenamiento como espía del Mossad bajo el mando de Barak. El propio Barak ha dicho que Epstein “parecía una persona inteligente, con buenos vínculos sociales y variados intereses, desde la ciencia hasta la geopolítica”.

Larry Summers: Múltiples mensajes entre Epstein y Summers, ex secretario del tesoro de EE. UU., contienen comentarios sobre Trump en su primer mandato presidencial. Pero los correos incluyen además una solicitud de consejos de Summers a Epstein sobre cómo persuadir a una joven para tener una aventura. Las revelaciones llevaron a la revocación de Summers como director del centro de investigaciones Mossavar-Rahmani en la Universidad de Harvard.

Richard Branson: Los documentos revelan un encuentro con Epstein en 2013, tras el cual Branson le escribió: “Cuando estés por la zona, me encantaría verte. ¡Siempre que traigas a tu harén!” Branson, propietario del grupo Virgin, ha asegurado que la palabra “harén” se refería a tres miembros adultos del equipo de Epstein y que los crímenes de este fueron “abominables”.

Howard Lutnick: Los correos electrónicos muestran que el Secretario de Comercio de Trump, Howard Lutnick, organizó una visita a la isla de Epstein en 2012, años después de que Lutnick afirmara haber cortado lazos con él.

Peter Mandelson: Los archivos sugieren que Mandelson, como miembro del gabinete del ex primer ministro británico Gordon Brown, pudo haber compartido información confidencial tanto sobre la Unión Europea como sobre las finanzas del Reino Unido con Epstein.

Fidel Castro: Epstein viajó a Cuba en marzo de 2003, invitado por Castro, mientras en Estados Unidos se investigaban sus actividades criminales. Según documentos desclasificados, Epstein y Castro tuvieron un encuentro de varias horas en La Habana. El franco-argelino Daniel Siad, que trabajó entre 2017 y 2018 como cazador de víctimas para la red de Epstein, conseguía modelos jóvenes para él en Barcelona, París, Marruecos y Cuba.

Jeffrey Epstein con Andrés Pastrana y Fidel Castro en La Habana.
Jeffrey Epstein con Andrés Pastrana y Fidel Castro en La Habana.

Poder, impunidad y justicia

La publicación de los archivos de Jeffrey Epstein ha generado escándalo en muchos países y plantea graves preguntas sobre la impunidad de las élites en el mundo contemporáneo.

El representante demócrata de California, Ro Khanna declaró al respecto: “Tienes a algunos de los individuos más ricos, líderes tecnológicos, líderes financieros, políticos, todos implicados de alguna manera, teniendo correos electrónicos sobre querer ir a la isla de Epstein, sabiendo que Epstein era un pedófilo. Es francamente uno de los escándalos más grandes, en mi opinión, en la historia de nuestro país, y hay una demanda de responsabilidad a las élites”.

El caso Epstein revela fallas a diversos niveles en el sistema de justicia de los Estados Unidos. Los correos electrónicos obtenidos por el Miami Herald sugieren que, durante meses de negociaciones entre los abogados de Epstein y la oficina de Acosta, este último cedió a las demandas de Epstein y firmó un acuerdo de no enjuiciamiento que fue “negociado, firmado y sellado para que nadie supiera el alcance completo de los crímenes”.

Pero más allá de los individuos involucrados, el escándalo de Epstein revela el carácter de una oligarquía mundial que se siente por encima de la ley. La periodista investigadora Vicky Ward, quien ha cubierto el caso durante años, advierte que, a pesar de la publicación defectuosa de los archivos, estos arrojan luz sobre un mundo de impunidad y excesos: “un gran club de multimillonarios que trataban a las mujeres como objetos”.

Las víctimas de Epstein —cientos, posiblemente más de mil niñas y jóvenes— fueron traicionadas no solo por un depredador sexual individual, sino por un sistema que miró hacia otro lado, hizo acuerdos favorables y permitió que la explotación continuara durante décadas. Muchas de esas víctimas viven con el trauma de sus experiencias, y la publicación defectuosa de los archivos las revictimiza y las expone mientras protege a algunos de sus poderosos agresores.

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