Poesía cubana │ Ares Marrero: “Berlinario”
Escrita en el caos de una existencia que ella llama “oceánica”, la poesía de Ares Marrero puede ser directa y fuerte, o una meditación sobre la identidad y el exilio.
Evanescencia (I)
Entre la vergüenza y el deseo
cayeron todos los velos
en un acto desmesurado
por desnudarme ante Dios
intento supremo por purgar mis miedos
Entre el placer y el dolor
burlé las muecas apostadas
dentro del espejo
contemplé a Buda extendido
como un rojo cangrejo
sentí el dolor antiguo…
eterno
del epitafio en los cuentos
Me desnudé
por no ahogarme en un torrente de secretos
para despojarme de reminiscencias encorvadas
hechas de la materia imperfecta de mi niñez
de mi cuerpo
para no mentir,
reclamar mi derecho
para destruir mi propio ardid
mis cánones obsoletos
para desgarrarme y perdonarme a mí
a los autores del sesgo
para interrumpir el dibujo
de tanto paisaje de viento
para despedir al búho
de un país redomado y macilento
para no sembrar más árboles en el desierto
para despedir mi inquietud
lacerante
todo el daño que infligí
al más sagrado de los templos.
He vuelto para desgarrar mis velos
decir Adiós!
al culto viejo,
a la plegaria hecha a Soledad
virgen de los desencuentros
y devolver el latido
al estanque de mis versos
para confinar la bestia
que taladra mi cerebro
He dejado el castillo perpetuo
de la inconsciencia,
de la autocompasión
el laberinto de sus ecos
el placer de beber la sangre
de tus sesos
Paseo por dentro de mí
entro y salgo
con humildad
en ese serpenteo
mariposa frágil
de colores y escarceo
Sostengo el hilo que me ata
a un único redil
vivir en el amor
ser mi propio jardinero
Me declaro capaz de bailar
con los ojos vendados,
sobre la cuerda floja del sentimiento
caerme y regresar
al centro de la Tierra
que es volver al centro de mi misma
volar en la alfombra de Eros
tomar las riendas
de mis corceles desbocados
escalar los Pirineos
desandar la desdicha
si me invita
luego, remontar el vuelo
Me declaro, en fin,
capaz de recibir
de dar lo que tengo
disfrutar ser aprendiz
creer en mis dedos...
(Berlín soleado, 17.08.2013)
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Vulnerabilidades
La rabia ha destrozado
todo lo que ya no tengo
la he despedido al fin
la he dejado morir
ahora engrosa la colina
solitaria de mi austera
vulnerabilidad
de nada me arrepiento
la noche está
en mí con sus fragmentos
He de despedir al jumento
la ebriedad, su odio junto al redil
de los cuentos
la liebre asustadiza
corre al fin
a merced de la fragilidad
encuentra otra orilla de mí
dejo una puerta detrás
la cierro
ya no viajo al centro de un reloj
en carruaje desbocado
con el sudor del sueño perdurable
y acabado
vulnerabilidad, prado de brillo
dejo la mesa donde sonsacan
a los pobres y se encajan con tornillos
alimentos para exégetas buitres
que venden Socialismo.
Dejo las sábanas
mi piel de vidrio
dejo mi escafandra de esconder a Narciso
la miel de mi sombrero de alas
la hiel,
la batalla esculpida en la almohada
de tanta pureza encarnizada
dejo atrás las mentiras
que conducen a la resurrección
dejo este séquito del bien
que viste con pijama
bajo el astro enjuto y sus amarras
la bondad rajada por la daga
de querer simpatizar, de ser locuaz
filosofar sobre la cápsula pétrea
el día a día
de apariencia clara
dejo el peso de la perfección,
con su imparable cascada
los guantes de nylon
la indefensión ante cualquier bacteria
el zumbido de ciudad
descuidada
que me negó alimento
la sangre negra sobre la sangre nevada
ya le rozará el viento cuando me vaya
he andado y desandado
con notas en el atril
la verdad agazapada
las cenizas en los párpados
de fetos que no parí
el candil y su navaja.
(Berlín, 11.11.2011)
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Credo
Soy esa a la que hablo
para que se cuide de mí
de los milagros
del brillo del cartón
de los husos horarios
de esa definición atroz de credo
que destroza los labios
Esa palabra eres tú
murmullo ancestral
en las fauces del sueño
en lo equívoco de un verso
creer que un girasol
es un astro violento
hablo con la que se regodea
en un atrio de ilusión
en el soplo del candor
en la argucia de los atuendos
en el arte de morir
con el cordón del frenesí
adormecido en el cuello
Es a ti a la que prevengo
de la memoria cicatriz
del linaje fatal del espejo
de la Elegía al Lucumí
del aullido del cencerro
del látigo extraviado
del señuelo de la culpa
gusano que sorbe tu cuerpo
Cuídate de la reconciliación
de doblar la cerviz
de lo blando que trunca la raíz
de la morada de lo Eterno…
Huye del barco que zarpó
del viejo timonel
hastiado de todos los puertos...
Mece el follaje de tu propio credo
adorna tu almohada con el fragor del jardín
de la mariposa en el jazmín
vuélvete constelación en el atril
infinito es el son de los nombres que no fueron.
Entre vivir y morir habita todo el abecedario
laberíntico de lo horrendo.
(Berlín, 14.01.2018)
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Cuba
Cuba se me aparece sólo en sueños.
Lejana, intangible,
en la cómoda del cuarto,
en el espejo
oleaje de melena larga
desconsuelo,
de la niña que fui,
de la que aún llevo
desesperada, triste
en su cobija de lágrimas.
Aullido feroz de realidad, el sueño!
Y se apodera de mí, de todo cuanto tengo
que no es nada; NADA sólo memoria sin huesos...
Cuba es un espectro con traje de rey bueno
que cuenta historias de azares y Epos,
avezado carcelero que custodia barrotes
de adornar intentos
mariposa de nieve que sobrevuela el vértigo
Cuba me posee tanto como el viento.
Cuba entra en mis recintos
sólo cuando duermo.
Me abrasa, me esclaviza, me aparta de mí,
de cualquier dueño
Cuba se aposenta en mi garganta
y sólo expiran ruegos
Amargos sonidos de lenguas de fuego.
Hay días que despierto
ahogada en la herida abierta de costado a costado
que nunca cierra, que arde en el tiempo
donde el olvido se tiñe
de fieros reflectores que ensanchan la llaga
y todo vuelve al comienzo.
A veces quisiera volver,
desenterrar cimientos,
repasar historias de amantes sin techo
pero sigo colgada de esta parálisis
columna rota de aspiraciones y tedio
Ay! si algún día pudiera destilar el veneno
de aquella isla inundada
del mar de mis adentros
sitiada de nudos que golpean el resplandor de paz que intento.
Ay! Si algún día dejara de embestir
la dentellada del Adiós
en cada hoy,
en cada verso!
Me vuelvo experta en el Arte de morir.
Cruento ijar despiadado es el tiempo...
Pelo blanco enlazado al deseo de sepultar la raíz
monólogo del curar la cicatriz
aprender a amar la vastedad
Cuba es mi templo.
(Berlín. Sin fecha)
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Publicado por Ilíada Ediciones en 2020, Berlinario es, según su autora, el resultado de exorcizar vivencias y conflictos a lo largo de una vida marcada por la rebeldía, el exilio, la búsqueda y el cuestionamiento constante. La poesía de Ares Marrero puede ser directa y fuerte, como escrita en medio del caos de una existencia que ella llama “oceánica”, y también una reflexiva meditación en versos sobre inquietudes que se le han vuelto recurrentes: la identidad, la memoria y la emigración.
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