Poesía cubana │ Tres poemas de Miladis Hernández Acosta

"Miladis Hernández Acosta no escribe para tranquilizar al mundo; escribe para no mentirse dentro de él. Su poesía registra el costo íntimo de existir".

René Magritte: "La victoria" (1939), detalle.
René Magritte: "La victoria" (1939), detalle.

Cioran. Cirrus

Sed de lo humano. Sed inmoral. Sed de ese espejo o esas nubes que dan pena. Déjenme preguntar o estabilizarme. He pensado en ese muerto que velan en un cuarto oscuro. He pensado que antes estuvo en una ambulancia. Me reconozco en la última pared como un hecho imprevisto. Yo subí con la ley del hielo. Sujeta a los flancos endebles de una hermandad sin futuro. Yo subí viendo pasar a los muertos desde un umbral confiscado por la muerte. Somos todos los que somos y no lo que pudimos haber conseguido. Cuál es el ansia para abrirles paso a las bestias que tragan los sables blancos con que las hemos herido. ¿Cuál ascensor para bajar con la muerta que respira? ¿Qué me hace pensar en esas extrañas aniquilaciones o en todas esas ideas que me llevan como siervo agujereado a un cuarto oscuro? Si pudiera entregarme a las sedas o a algún asesino. Agito —solo— esa sed que me vence cuando desmenuzo lo humano. Yo crecí desechando a un falso enemigo. Lo único cierto es contenerme o abrirme frente a ese falso enemigo. He pensado en esa sed por lo humano. Yo misma doy la sed por lo humano. Me vuelo la cabeza pensando en cómo sobrevivir cuando ese enemigo irredento baje conmigo.

______________________________________

Observatorio

Al principio era la acción. Después las palabras. La razón o fuerzas para derribar las palabras. Al principio llegamos. Luego nos fuimos sin esa paz o nudo de niños extraditados. Un tronco quebrado. Pretexto en la cueva donde vi las piedras imponerse. ¿Caídas o sumisiones? Un sitio. Barcos de madera reflejan una flota apenas salvada. Lluvia sobre piedras o ese resquiebro. Lluvia sobre un puente o esa usurpación. Un lente en el camino. Un hierro fino. Contemplación de raíces cortadas. Un vamos firmes hacia la pérdida o hacia la yerma desventaja. ¿Congelación o huellas? Monturas para acercarnos a la desobediencia. Tenemos que expulsar las espinas o compadecernos. Grietas del ayer o de esta noche con líquidos mortales. Una puerta hacia la cueva. Un ante-paso. Letrero con sentido inverso o una engrosada fila de mujeres hermosas. Aves de distintas manadas donde morir es esa coalición en la cueva o ese golpe que damos en las alturas para luego ir en retroceso. Morir es ese frío agujero donde cabe una última conversación o las palabras extremas. ¿Ruinas o sucesiones en el ojo incauto? Excitación que contra el día o el viento se antepone. Vasijas. Un nardo. Un turbante. Una luna que involuciona. La muñeca grita. Voy como antes con fiero níquel en la lengua. Voy enseguida o más tarde a morder el póstumo hueso del exterminio o ese seno de luna muerta.

______________________________________

Véase

La tribu al final de un túnel. Véase pudriendo la cortada. Una galería de ancianos famélicos. Unos siervos o un cerco creciendo. Luz cerrada que ha forjado la agonía o el acero. Desvío los ojos o el engranaje. Millas escarlatas hacia ese bosque que dora el verano. Me he ido a esa fosa impedida de los cielos. Me he ido con esa lentitud o con la última pisada del sepulturero. Me he ido a advertir qué sucede en superficies o sótanos cargados por esta muerte sucesiva. ¿Cómo tener voluntad o coraje? A veces pienso verme como anguila en ese túnel o en esa trinchera de aguas más dulces. ¿Quién quiere conducirme? ¿Poseerme en celda o en nublada cueva? Dame un regalo. Dame una fuga para luego refrescarme. Intemperie dibujada en la córnea. Dominio de mortajas o devastaciones. Tengo esa alteración o esa secuela, un líquido retenido para cada vida que se ha ido perdiendo. Falla submarina o parada sedentaria. Un suicidio migratorio. Una avalancha en lo inarticulado, ego de esa ola en igualdad contraria. Lo que he sido pujada por error o arrogancia. Letra que mancha o me electrifica por ese desvelo anterior al designio. Lado inerme que soy, lado malnacido de ese estupor o egoísmo de esa piedra angosta que cuaja —trechos— donde estamos sangrando todavía. Tener luego que volver a la entrada de la casa para que la luz o la muerte sigan haciendo de las suyas.

______________________________________

Los poemas reunidos por Miladis Hernández Acosta en su libro Al cielo dividido (Ediciones Deslinde, 2026) son, al decir de Roberto Méndez, “una extensión del cuerpo de la escritora. Así contemple las nubes, deslice sobre su piel las decepciones ásperas de Cioran, un verso de Martí o de Mayakovski, todo eso se convierte en saliva, en sangre, en lágrimas o en líquidos seminales. La naturaleza y la sociedad, en un gesto de máxima posesión, se han convertido en prolongaciones de su cuerpo físico e intelectual.”

En su prólogo a este poemario, la escritora, filóloga y periodista Ileana Álvarez advierte además, junto a las corrientes espirituales que caracterizan la poesía de Hernández Acosta, un sentido profundamente político: “no porque proclame, sino porque registra el costo íntimo de existir en lo que ahoga y obliga a rebelarse. En sus imágenes —ese matadero, ese hundimiento en los ladrillos, ese paisaje de intemperie— se escucha a Cuba, a la familia sobreviviendo en el desgaste y la precariedad. Canta —o aúlla— la vida misma que debe continuar, aunque la tierra no prometa. Miladis no escribe para tranquilizar al mundo; escribe para no mentirse dentro de él.”

Al cielo dividido (Ediciones Deslinde, 2026) de Miladis Hernández Acosta, puede adquirirse en el siguiente enlace de Amazon.
Consulte también el catálogo de Ediciones Deslinde.

▶ Vuela con nosotras

Nuestro proyecto, incluyendo el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT), y contenidos como este, son el resultado del esfuerzo de muchas personas. Trabajamos de manera independiente en la búsqueda de la verdad, por la igualdad y la justicia social, por la denuncia y la prevención contra toda forma de violencia de género y otras opresiones. Todos nuestros contenidos son de acceso libre y gratuito en Internet. Necesitamos apoyo para poder continuar. Ayúdanos a mantener el vuelo, colabora con una pequeña donación haciendo clic aquí.

(Para cualquier propuesta, sugerencia u otro tipo de colaboración, escríbenos a: contacto@alastensas.com)