Pájaros del Norte (nomadismos V)

"Cuando llegué, junto a mi familia, los árboles, el césped, los lagos, la naturaleza toda de La Florida, me recibía"...

| Mundo | 08/01/2022
"Pájaro de la Florida". Fotos: Nelly del Río

Cuestión de orden

Cuando aún no creía ni sentía ser emigrante, viví unas de esas sorpresas que nadie te puede adelantar. A la dicha del reencuentro con la familia, se sumaba el espacio perfecto: casa antigua con piso de madera, amplios ventanales, árboles en el patio… No lujo, sí apertura. Era la suma de un anclaje en el ambiente, era el alivio del llegar…  Y fue una opción fácil (porque me era dada) al ver la luz y sentir el aire que mecía las ramas. Al escuchar sonidos que albergaban todo un espacio por descubrir. 

Tan valioso fue el impacto, que ha quedado entre las impresiones fundamentales para cambiar mi percepción de este mundo. Y es que desde la misma casa podía asistir a la vida, maravillosamente natural, que nos rodeaba. A tal punto es así, que mi idea de esta ciudad, todavía hoy se conecta con esa memoria, antes que con el entorno extranjero al que llegaba. Puedo decir que, junto a mi familia, la naturaleza me recibía. 

Así es que, si algo me da paz en momentos de añoranza, todavía hoy, es el escarceo de los pájaros, y la diversidad de sus cantos, en contraste con los gorriones, de una ciudad desnuda de árboles, que casi en exclusiva escuchaba antes. Un equívoco sí tuve en el principio: al estar un poco más por encima de la línea ecuatorial, supuse que eran pájaros del Norte en busca del calorcito tropical, que en algún momento dejaría de escuchar, cuando al inclinarse el planeta otra vez sobre su eje, regresaran a casa.

“Soledades”.

Pájaro de la Florida

Una de las primeras especies que aprendí a reconocer, fue al pájaro de la Florida. Ocurrió sin proponérmelo, y es que son omnipresentes. Fue durante mis incursiones a la Universidad de Miami, cuando investigaba en la Colección de Herencia Cubana. Desde la sala, veía a las Ibis buscar su comida en el perfecto césped, cuyo verde me invadía a través de los cristales. Podía pasar un rato observándolas, porque a pesar de una apariencia sencilla, hay algo en su comportamiento, y en su pulcritud, que les da una pizca de misterio. Pero luego te acostumbras a verlas, incluso a través de los cristales del auto, bajo un torrencial aguacero, en busca de su alimento que escasea considerablemente, y es una de las causas para que hayan comenzado a emigrar.

“El vuelo”.

Se pueden confundir con las garzas por su forma y tamaño, y por su aspecto manso; aunque la forma de su pico las distingue. 

Una amiga, que hoy trabaja en la Biblioteca de Washington; era, en aquel momento, bibliotecaria de UM, y fue la primera en hablarme de las Ibis. Al verme ensimismada en uno de los bancos de la hilera de palmas reales que lleva hasta la biblioteca, me llamaba: Sorianaaa…, y una de sus carcajadas rompía el silencio. Entonces, yo le respondía: Palmaaa… Y nos abrazábamos muertas de la risa. Lo de Soriana, debido a mi soledad de recién llegada, sustituyó a mi nombre, y Soriana me dice todavía.  

Tragedia

“Secretos al aire”.

Al llegar tuve la impresión inmediata de que el cuidado de la naturaleza, es una especie de promesa cumplida. Lo veía en los árboles, el césped, en los lagos ¡y en la mencionada omnipresencia de los animales! Pero mantener ese equilibrio, parece complejo. En los últimos días, buscando saber sobre estos pájaros, quedé impactada por un suceso desolador: “Una repentina y masiva extinción de las aves…” cuyas cifras son aterradoras conmueve a los expertos: “…cientos de miles” dicen, y puede que “hasta millones de aves” hayan muerto, si bien no encuentran una explicación para el fenómeno. Solo afirman haber observado que, al encontrarlas, se les ve “demacradas” y con una considerable “pérdida de masa muscular”. 

La tragedia, empezó a notarse en el pasado mes de agosto, y afecta específicamente a las aves migratorias. Se estima que algo puede haber “alterado (sus) patrones de migración”, o que fueron afectadas por “…el humo de los incendios”, que han “dañado (sus) pulmones”… De una u otra forma todo apunta, a que…“puede estar relacionada con los cambios climáticos”. 

A la inversa de lo que pensaba, como he dicho al inicio, ahora sé que las aves que alborotan la ciudad por esta época, y que vemos colmar los árboles y buena parte del tendido eléctrico, no son pájaros de otras regiones, que llegan en busca de aires cálidos. Son residentes de La Florida que vienen de regreso, tras volar hacia el Norte, donde se asientan por meses, en busca de mejores condiciones de vida para sus polluelos. No somos los únicos migrantes de Sur a Norte. Tampoco los primeros en preservar la especie, haciendo sacrificios. Duele que este año las aves hayan sufrido tanto, y que su instinto de supervivencia no haya conseguido avisarles del peligro. 

“De regreso”.