El arte del preso político Luis Manuel Otero entre lo premonitorio, la colaboración y el desacato
Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento artístico San Isidro, inició el pasado 30 de marzo su séptima huelga de hambre en prisión, exigiendo su liberación.
El artista y preso político cubano, Luis Manuel Otero Alcántara, lleva seis días en huelga de hambre en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en la provincia de Artemisa, tras varios días de ayuno parcial. Esta decisión de Otero Alcántara responde a amenazas recientes y a la sospecha de que su sanción podría ser extendida más allá de los cinco años por los cuales fue condenado injustamente en 2022.
Luis Manuel inició un ayuno diario de 12 horas el pasado 26 de marzo y lo pensaba extender hasta el día 31 de marzo. Las jornadas de inanición se prolongarían de 6:00am a 6:00pm, y las razones estaban motivadas “por una reciente cadena de arbitrariedades legales en su contra”.
A principios de marzo, a través de su página de Facebook, informamos que se había presentado un recurso de habeas corpus en favor de Luis Manuel ante el Tribunal de Artemisa, “al considerar, según ha expuesto Cubalex, que la condena de cinco años de prisión que le fue impuesta ya habría sido cumplida, por dos razones:
- Luis Manuel estuvo en prisión provisional desde el 11 de julio de 2021, tiempo que debe contarse como parte del cumplimiento de la condena.
- La ley contempla rebajas por buena conducta. En este caso, habría cumplido 4 años y 7 meses de prisión, más 8 meses de reducción, lo que superaría los 5 años de condena”.
Sin embargo, la respuesta del tribunal fue que no era competente para tratar el caso.
Más tarde, el 23 de marzo de 2026, el mismo tribunal rechazó recibir el recurso de apelación dentro del plazo establecido, justificando su negativa con el argumento de que “un funcionario no estaba disponible”.
Amenazas de muerte en prisión
En esa misma semana, Luis Manuel y otro preso político Daniel Alfaro, fueron amenazados de muerte en medio de una revisión de las celdas.
Luis Manuel nos contó en una llamada este martes que lo provocaron directamente y que las presiones de Estados Unidos fueron parte de la conversación. Ante esto, él respondió que no tenían la capacidad de responder en caso de un posible enfrentamiento. La tensión aumentó cuando un oficial le dijo que con las "AKM que tenían lo iban a matar".
Arte y protesta de Luis Manuel Otero en el presidio político
Luis Manuel no se ha resignado nunca a guardar prisión. Su encarcelamiento es arbitrario e injusto y es parte de una política represiva que se extiende en la isla por más de 60 años. Por lo que parte de su estrategia para mantenerse alerta y en estado de rebelión constante han sido las huelgas de hambre. Aquí les compartimos las que ha realizado en este periodo y que por supuesto, han hecho mella en su salud aunque no sabemos en profundidad, cuánto.
- 27 septiembre – 12 octubre 2021: huelga de hambre exigiendo su libertad.
- 18 enero – 22 febrero 2022: Durante esta huelga rechaza beneficios penitenciarios como visitas, llamadas telefónicas y comida. En esta protesta sufrió una parálisis parcial que le dejó secuelas en un ojo.
- 4 julio 2022: Después de una visita de su hermana, comienza una huelga de hambre y sed, exigiendo su libertad. La situación en la cárcel empeoró: no le permitían salir al patio ni socializar con otros reclusos, y su única fuente de luz solar era la que entraba por los barrotes de su celda.
- 21 – 30 octubre 2022: Realiza una huelga de hambre debido a los recortes en su tiempo de llamadas telefónicas y la restricción de visitas.
- 1 – 9 febrero 2023: Inicia otra huelga de hambre y sed.
- 11 julio 2024: Realiza una huelga de hambre de 10 días.

El día a día en el presidio político
Sobre la vida en prisión, en entrevista con El Estornudo, Luis Manuel ha dicho:
“Esto es como una especie de escenografía de teatro, donde todos los días es lo mismo, donde todos los días son el mismo. Te despiertas a las seis de la mañana y el desayuno es un asco. Imagínate, en un país donde los niños no tienen ahora mismo leche, no tienen pan, ¿qué puede quedar para un preso? El almuerzo es a las once de la mañana y la comida a las seis de la tarde, todo en paupérrimas condiciones. Yo en particular dibujo y pinto mucho, trato de encontrar algo nuevo. (…)
Lo otro es el arte. Pinto, tengo imágenes de todos los rostros. Te levantas a las seis de la mañana con un recuento y una campana que suena como si fuera el alarido de un loco. Hay un bombillo. Duermes con el bombillo blanco encendido toda la noche. Ojo, el bombillo a veces es malo y a veces es bueno, porque ese es el momento en que estás solo, donde nadie habla, donde nadie dice una locura de que si mató a alguien, de que si metió tal puñalada, de que si robó no se qué cosa. Estás solo con tus demonios, con todos los espíritus que se asoman en tu cabeza, y ahí aprovechas”.
Compromiso social del arte
Frente a este escenario, otra cosa que lo ha salvado de la desesperación y lo ha mantenido en un mano a mano con el régimen, ha sido el poder seguir haciendo arte gracias a la colaboración de amigos, colegas, y su estudio de arte: LMOA Estudio, quienes coordinan exposiciones y acciones artísticas en un entramado colaborativo donde sus ideas están en el centro.
De esta manera, en este tiempo, además de las pinturas y dibujos que ha realizado en prisión —que no le permiten sacar del presidio político—, se han llevado a cabo obras como “Carta de renuncia” (2021), “Campesinos felices 1938 -2025” (2025) “Fe de Vida” (2024), “Retrato al carbón del gato de Schrödinger” (2022-actualidad), “Momento cero” (2025) entre otras.

"No poseyendo más entre cielo y tierra que su memoria, que este tiempo", como escribiera Eliseo Diego, Luis Manuel Otero Alcántara, en muchas de sus obras, nos habla de religiosidad popular, de las posibilidades de cambio, de colectividad, pero, ante todo, nos comparte su visión del arte, el compromiso social que lo define y la esperanza capaz de fundar. Y en esas obras premonitorias confío, porque muchas de ellas, para bien o para mal, se han cumplido.
Ahí está por ejemplo, la obra “Causa N.1” (2019 – 2021) en la que Luis Manuel recrea desde el humor y la parodia, a través del video y la fotografía las distintas formas que tiene el régimen cubano para encarcelar a opositores. Selecciona para ello solo unos pocos artículos del Código Penal, —estructura legal donde el castrismo actualiza sus mecanismos de control y castigo sistemáticamente—. Están ahí los delitos comunes de peligrosidad predelictiva; tráfico y tenencia de drogas tóxicas y otras sustancias similares; ultraje sexual; la Ley No. 88 de 1999 (mercenario) y desacato.




Para su realización, como en muchas de sus piezas, contó con la colaboración de amigos cercanos e integrantes del Movimiento San Isidro: Iris Ruiz, Maykel Castillo, Amaury Pacheco, Claudia Genlui, Nonardo Perea, Afrika3Reina, Javier Demóngeles, Rudy Cabrera, Daidi Carreras, Enix Berrio, entre otros.
Con esta obra, “la acción de Luis Manuel Otero de adelantarse al tiempo, se convertía en una llamada de atención sobre la decadencia del poder y de sus retorcidos movimientos finales, que no hacían más que confirmar su no legitimidad”. Y como vimos en 2021, tras su arresto, Luis Manuel fue condenado por los delitos comunes de desacato, ultraje a los símbolos nacionales y desórdenes públicos.
Pero también está el gesto artístico: "Mi cartel por un cambio en Cuba", creado en 2020, en el que lanza un llamado a la ciudadanía a imaginar un estallido social masivo, a reflexionar sobre sus reclamos. La convoca a ocupar el espacio público, a pensar en esa posibilidad, desde el gesto de la palabra escrita. —dentro de la religión yoruba la escritura es una herramienta simbólica y ritual importante para la manifestación de deseos y peticiones—.
El sueño de un levantamiento ciudadano se cumplió en Cuba el 11 de julio de 2021.
Luis Manuel en el contexto de las excarcelaciones
Desde el pasado 12 de marzo, y debido a la presión estadounidense, el régimen cubano se ha comprometido con la excarcelación de personas privadas de libertad. No se ha referido nunca a presos políticos, ni a nombres espcíficos, y el proceso, como es su naturaleza se ha producido sin ningún tipo de transparencia.
Hasta el momento y según el registro de Cubalex con fecha del 25 de marzo de 2026, el régimen habría excarcelado a 21 presos políticos. Ni Félix Navarro, ni Sissi Abascal, ni Sayli Navarro, ni Maykel Castillo, ni Lizandra Góngora, ni María Cristina Garrido, ni Luis Manuel Otero, —todos ellos figuras representativas de la disidencia cubana—, han sido liberados.
La noticia de la excarcelación de 2.010 prisioneros, del 30 de marzo del régimen, nos vuelve a dejar expectantes, no solo por la posibilidad de ver a los más de mil presos políticos en sus casas, sino también ante el terrible riesgo del simulacro y del engaño que pueda protagonizar el castrismo, frente al que no dejaremos de estar alertas.
No creemos en sus “gestos humanitarios” ni en su voluntad de conversación con Estados Unidos, frente al silencio y la violencia que ha impuesto siempre a la ciudadanía cubana.
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