El caso Damir: una infancia marcada por la desatención y la violencia de la “potencia médica cubana”

El testimonio y la perseverancia de una madre cubana desafía la propaganda de uno de los pilares simbólicos del régimen cubano: la salud pública.

| Mundo | Observatorio | 02/04/2025
collage de médicos cubanos junto a madre de Damir Ortiz
Collage de médicos cubanos junto a Eliannis Ramirez, madre de Damir Ortiz. Imagen: Alas Tensas

El caso de Damir Ortiz Ramírez, un niño cubano de 10 años que padece de neurofibromatosis tipo I, ha puesto en evidencia la crisis del sistema de salud en Cuba y ha desmentido el relato oficial que lo presenta como un modelo de excelencia. 

Desde su nacimiento, Damir ha enfrentado múltiples complicaciones médicas a la vez que tratamientos errados que han empeorado su salud. Por ejemplo, a los 2 y 3 años recibió radiaciones que, según su madre, no debió haber recibido, y que le causaron la pérdida de visión en un ojo. 

cubanas exigen asistencia médica para sus hijos
Mujeres cubanas protestando frente al MINSAP

En noviembre de 2023, su madre, Eliannis Ramírez, junto a otras mujeres, se manifestó frente al Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP) en La Habana. Todas ellas exigían atención médica efectiva y urgente para sus hijos. 

Fue un acto pacífico que marcó un punto de inflexión: a partir de ese momento comenzó una persecución política sostenida contra ella. Las autoridades han intentado desacreditarla hasta el día de hoy, por todas las vías posibles, incluyendo la exposición del caso de Damir en un programa del Canal Caribe, sin el consentimiento familiar y sin que ninguno de los médicos que allí estuvieron presentes, hubiesen atendido directamente a Damir.

médicos cubanos en el Canal Caribe sobre el caso de Damir Ortiz
Médicos cubanos en emisión del Canal Caribe

La defensa de un sistema fallido

En esa transmisión del 28 de marzo, conducida por el comunicador y vocero del régimen, Humberto López, participaron el Doctor Wilfredo Roque García, director del Instituto de Hematología e Inmunología; el Doctor José Luis Aparicio Suárez, director nacional de posgrados del MINSAP; Araiz Consuegra Otero, directora del hospital Juan Manuel Márquez y Orestes López Piloto, director del Instituto de Neurología y Neurocirugía. 

En la entrevista dijeron que por cuestiones de confidencialidad no habían hablado previamente sobre el menor. También mencionaron que la trascendencia en redes sociales del caso había afectado supuestamente a sus respectivos pacientes, “quienes veían como sus profesionales eran cuestionados”.

La directora del hospital Juan Manuel Márquez, centro que acoge niños de todo el país, dijo que la madre de Damir se había negado a realizarle una biopsia, “procedimiento que llevaría a un diagnóstico”. Sin embargo, no habló de toda la violencia que Damir y su madre habían sufrido durante todo el proceso por parte del personal médico y de la policía política.

Durante toda la emisión hicieron hincapié en que las decisiones en cada uno de los centros por los que pasó Damir, se habían tomado de forma conjunta y que el diagnóstico que habían dado de “leucemia linfoma de células B maduras” podían defenderlo ante cualquier instancia internacional. 

También Araiz confesó que le negaron a la madre una carta “donde se reflejara que en Cuba no se podía hacer más nada al paciente, ni del punto de vista investigativo, ni del punto de vista de tratamiento”, que ella necesitaba para salir del país a través de una visa humanitaria, supuestamente porque el niño estaba siendo atendido con todos los recursos posibles. 

Y para reforzar que actúan siempre de buena fe, y que reconocen cuando no tienen lo necesario para realizar su labor, el doctor Aparicio Suárez dijo que “en 2024, 12 pacientes recibieron visa humanitaria y se le facilitó sus respectivas historias clínicas. Y en que 2025, ya sumaban 3 los beneficiados.

Ante la pregunta de Humberto López sobre si estaban asombrados de que el niño actualmente estuviese evolucionando bien en Miami, dijeron que, aunque no habían leído nada oficial, se alegraban y era sin dudas resultado de que estaba respondiendo al tratamiento ofrecido en Cuba. 

Entre las palabras finales de esos 30 minutos de difamación estuvieron las de “no hubiese hecho nada diferente”, aunque la evidencia médica indica que se dio un diagnóstico errado según la madre del paciente, quien publicó solo días después de haber llegado a Miami que el niño no tenía la leucemia diagnosticada por Cuba. 

Solidaridad en el seno de la comunidad cubana con Damir Ortiz Ramírez

Para conseguir la visa humanitaria para Damir Ortiz, la comunidad cubana, tanto dentro como fuera de la isla, se movilizó en su apoyo. Activistas y ciudadanos organizaron campañas de recaudación de fondos, logrando recaudar 45 848.51dólares según información publicada de la activista Diasniurka Salcedo, una de las principales impulsoras de la ayuda. 

También hubo una gran apoyo para colectas de sangre y para presionar a las autoridades y así facilitase el viaje del niño a Estados Unidos.

Gracias a estos esfuerzos, el 12 de marzo de 2025, Damir y su madre lograron viajar en una ambulancia área a Miami. Allí el niño comenzó a recibir el tratamiento necesario. ​

Su ingreso en el Nicklaus Children's Hospital marcó el inicio de un tratamiento real y urgente. Según explicó su madre, actualmente el niño está a la espera de una extirpación de su ojo izquierdo, donde contrajo una bacteria intrahospitalaria, resistente a los antibióticos. 

“No sé si fue en el Juan Manuel Márquez, no sé si fue en el Instituto de Neurología o en el de Hematología, pero como hay mala higiene en todos los hospitales por los que pasamos, mi niño contrajo una klebsiella (...)”, dijo en conferencia de prensa en el Museo de la Diáspora Cubana de Miami, este 31 de marzo. 

En esta conferencia Eliannis también dijo que nadie se había comunicado con ella para decirle que el caso de Damir sería televisado. Además aseguró que todos los tratamientos que recibió Damir en Cuba fue gracias a su gestión y presión institucional. 

El doctor Alfredo Melgar, quien acompañó a Eliannis y a Diasniurka Salcedo en esta conferencia de prensa dijo que el “abandono y la negligencia son las dos palabras que definen el caso de Damir Ortiz”. 

Y es que, a pesar de los intentos del régimen cubano por mostrar su actuación médica como adecuada, los testimonios, diagnósticos erróneos, retrasos injustificables y las propias declaraciones de Eliannis revelan una historia de negligencia sistemática. 

Cuba: la “potencia médica”

El mito de Cuba como “potencia médica” se ha sostenido en la propaganda y en el envío masivo de profesionales a más de 60 países en lo que constituye uno de los principales renglones económicos del país. 

En 2023, la Cancillería de Cuba en su cuenta de X dijo que “23 792 colaboradores cubanos se desempeñan en 56 países”. Ante está cifra se puede decir que esta política de exportación de personal de salud se sostiene a costa del abandono de su propia ciudadanía. 

Y las víctimas tienen nombres como son los casos de Damir o el de Amanda —una niña de apenas dos años que tuvo que viajar a Madrid en 2024 para realizarse un trasplante de hígado porque el MINSAP no tenía recursos, a pesar de contar con un donante vivo, su propio padre— desnudan la precariedad del sistema.

Aunque Cuba dice que lo recaudado por las misiones médicas se invierte en temas sociales del país, como el propio sistema sanitario – el régimen cubano ha llegado a percibir 6 400 millones de dólares, información compartida por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) en 2019, cifra que corresponde al año anterior – no se observan mejorías en ese sector ni en ningún otro. Por demás estas misiones médicas han sido criticadas por las condiciones laborales abusivas y la explotación de los profesionales de la salud, llegando a incluirse dentro del grupo de ejemplos de esclavitud moderna. 

El caso de Damir Ortiz expone la violencia institucional que enfrentan quienes se atreven a denunciar la precariedad del sistema de salud en Cuba. Su madre, Eliannis Ramírez, fue objeto de estigmatización tras exigir lo que debía ser un derecho: atención médica digna para su hijo. Como ella, no solo otras madres, sino también activistas, defensoras de derechos humanos y opositoras al régimen han sido sistemáticamente difamadas y perseguidas por señalar las fallas estructurales del sistema.

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