‘FACK’ al racismo y a la dictadura cubana

La denuncia del joven cubano Kevin Alejandro Bridón sobre un acto discriminatorio en la Fábrica de Arte Cubano reabre el debate sobre el racismo en un Estado que instrumentaliza la problemática para limpiar su imagen y se niega a reconocer su carácter estructural y sistémico.

04/01/2026
representación de una persona negra
Foto: Cortesía de la autora

El único proyecto que tiene que desaparecer es el de la dictadura, pero X Alfonso y la Fábrica de Arte Cubano (FAC) han descubierto un poco tarde que el racismo en Cuba ha sido institucional, estructural y sistémico desde antes de la revolución cubana, que lo único que ha hecho ha sido perpetuarlo con la complicidad y el silencio de muchos. 

Que un portero le prohíba la entrada a una persona negra a un lugar, es tan frecuente en Cuba, que se ha normalizado al punto que muchos se preguntan qué hay de racista en eso o cómo se sabe que es por racismo. Lo extraordinario es que la persona que lo ha sufrido haga la denuncia y se someta al escrutinio público. Lo sospechoso es que la dictadura, desde uno de sus ministerios se pronuncie y pida que rueden cabezas. 

El racismo en Cuba no es menos complejo que en el resto del mundo, pero tiene una variante con la que siempre hay que contar: el oportunismo del régimen para hacer de un tema medular, un campo de batalla virtual entre cubanos donde la represión se cobra sus víctimas. Del racismo en Cuba hay que hablar sin perder de vista quién es el verdadero enemigo y quiénes contribuyen a que el monstruo se cebe sobre las vidas de las personas negras. 

La dictadura una vez más nos pone ante un escenario minado, secuestra un discurso, y nos saca lo más miserable que ha sembrado en nosotros durante más de sesenta años. 

X en su post habla de unas disculpas y recuerda cuando, en un pasado no muy lejano, no se permitía la entrada de cubanos a hoteles y tiendas, y aunque omite que se ensañaban en las personas negras, no le falta razón. También señala la situación de hoy, marcada por la imposibilidad de acceder a servicios básicos, y en la que la dolarización impone un paso, para el que la mayoría de quienes no tienen recursos para seguirlo, son personas negras. 

Y aunque X insiste en que “esto no va de racismo, mi hermano”, la verdad es que sí va de racismo. Desde la instrumentalización de la dictadura que usa el discurso antirracista para “cerrar la FAC”, hasta la actitud del portero porque confundió a Kevin Alejandro Bridón, la víctima de discriminación, con “otra persona que andaba cartereando”. Todo es racismo y es política. 

No todos los negros se parecen. Las confusiones de este tipo son una máxima del racismo que se ha repetido y que ha perpetuado el régimen cuando hace que la policía y el sistema judicial persiga y condene basándose en perfiles raciales. 

Colorismo y complicidad

Pero los enemigos no son X, la FAC y la familia Alfonso. Los enemigos son la dictadura y el racista que llevamos dentro. 

La complicidad con el amo siempre sale cara y ahora les están cobrando la “autonomía” porque se lo deben. Las ventajas del colorismo, otra expresión de racismo sustentada por el sistema de castas de la colonia, tiene su costo, pero quienes se benefician no saben (o no quieren saber) que para que sus ideas, que sirven de limpieza de cara de un régimen racista, se materialicen, hay otras personas negras asfixiadas por esa misma estructura. 

No es un camino fácil ni lleno plenamente de bendiciones porque mucho habrán tenido que tragar de tecnócratas racistas también, pero mientras estábamos disfrutando de la obra de arte que son los discos “Ancestros” de Síntesis, todavía había gente negra que tenía que guardar a su orichas en canastilleros para que la presidenta del comité no los denunciara ante la policía; porque mientras la FAC abría sus puertas, a la sede del Movimiento San Isidro le estaban cerrando las suyas para siempre y encarcelando o expulsando del país a sus artistas principales. 

Nada de lo subversivo que se movía dentro de la FAC era a espaldas de la dictadura hasta que llegó el homenaje a Celia Cruz porque la artista fue, es y será una eterna condenada por el régimen. La luz que genera Celia los enceguece y les llena de odio. Antes, en 2015, la misma FAC había echado a la calle al preso político y artista, Luis Manuel Otero Alcántara con su performance Welcome to yumas (Miss Bienal). 

Pero ahora el régimen necesitó un chivo expiatorio porque está a punto de ser examinado ante el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) y no tienen una narrativa que les valide el programa Color Cubano que se han montado a última hora. Necesitaban un escándalo donde ellos se erigen como el mayor estandarte contra la discriminación y lo encontraron. Necesitaban un pretexto para ir contra la FAC y se lo dieron, pero el pretexto no hubiera existido si no hubiese habido un portero pensando que todos los negros se parecen. 

Para analizar los tejemanejes de la dictadura cualquier especulación es válida. Todo lo que ha circulado en las redes puede ser o no corroborable. Quizás alguien más poderoso quiera realmente el espacio de la FAC para abrir su negocio. Pero el mapa que se propone el régimen llega a Ginebra, ellos no se conforman solo con un pedazo de tierra en el Vedado. De todo esto lo más seguro, es que los privilegios que da la dictadura son finitos, y como la mafia, regresa por su pizzo. La FAC no ha sido la única, ni la primera ni será la última en caer cuando deje de convenir a los intereses económicos y políticos del régimen. 

Tener amigos negros no te hace menos racista

Sin embargo, nada de lo que digamos a favor o en contra debiera invalidar la denuncia de una persona que ha sufrido discriminación racial. Gente que se dice defensora de derechos humanos ha salido a contar su experiencia de persona negra o no blanca para reafirmar que Alejandro Bridón, la víctima de discriminación, puede estar mintiendo o pudo haber tergiversado los hechos o simplemente ser cómplice del discurso oficialista. 

En cada comentario de una persona negra diciendo o dudando hay racismo internalizado también. Regurgitan los prejuicios que hemos aprehendido a fuerza de repetición: “los negros siempre son sospechosos”, “los negros no son inteligentes”, “los negros son delincuentes”, “los negros no tienen la capacidad de percibir o de reconocer cuando han sufrido racismo”. Pero que tú no hayas sufrido discriminación no significa que otras personas no la hayan padecido. Negar el racismo, la experiencia de otros, también es reproducir racismo.

Hay mucha gente blanca montando su discurso sobre lo que ellos creen que es el racismo o la discriminación racial, y ofendidas cuando alguien les manda a callar. Ambas son expresiones en sí mismas de racismo. La primera, apropiación del discurso antirracista y racismo epistémico; y la segunda, la fragilidad blanca,combinada un poco con complejo de salvadores blancos, lágrimas blancas, racismo estético (cada vez que se refieren a la manera en que iba vestido Bridón). 

Un monstruo creado por años de dictadura sin permitir el acceso a la más elemental bibliografía antirracista o sin referentes políticos de personas negras cubanas que no fueran serviles al régimen, o que se les permitiera hablar de algo más que no fuera del legado africano desde lo religioso, o para contribuir a la folklorización de nuestra cultura ancestral, y en el peor de los casos, para la ridiculización del negro en pantalla.

La gente blanca, aun siendo cubana, no debería dar lecciones sobre lo que acaba de ocurrir porque no hacen más que reafirmarse. En cada comentario que hacen dudando de la experiencia de Bridón o queriendo conceptualizar el racismo, hay racismo. Tener amigos negros, no te hace menos racista.

El objetivo: blanquear Cuba 

Mientras los comentarios en las redes se movían de un lado a otro con respecto a la FAC, X Alfonso y Alejandro Bridón, Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, estaba siendo detenida una vez más por intentar ir a la primera misa del año en la Catedral de La Habana. La arrastraban otras dos mujeres negras. Los pocos comentarios que condenan el hecho hacen hincapié en el color de la piel de las represoras. Casi ninguna de las denuncias está exenta de ofensas racistas. Y eso también es parte de la estructura que ha reforzado el régimen como lo es su programa Color Cubano con el que persigue blanquear aún más a la sociedad cubana. 

Ya lo ha hecho en el último censo del 2012 y en el 2026 lo harán ante la ONU y los miembros del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) afirmando una vez más que en Cuba no hay racismo, pero sin hacer nada para saldar la deuda histórica que ha profundizado la dictadura. Lo único sustancioso que tiene el programa Color Cubano es la cantidad de intelectuales negros cubanos que se han sumado en busca de privilegios aun cuando sabemos que a muchos de ellos les han sometido a “bocabajos” o los han puesto en algún cepo moderno y más sofisticado. Por lo demás, es un panfleto vacío de veinte y tantas páginas donde se niega que el racismo en Cuba es estructural y se prohíbe del uso de la palabra antirracista.

Este pronunciamiento oficial del Instituto Cubano de la Música sobre lo sucedido en la FAC, le servirá al régimen para intentar formar un discurso, mientras niega que hay una sobrerrepresentación en las cárceles cubanas de personas negras, que los castigos contra los activistas negros son más severos y están cargados de ofensas racistas; que las mujeres y las niñas más expuestas a la violencia son negras; que las personas negras apenas tienen acceso a la tenencia de la tierra; que la migración es mayoritariamente blanca; o que los barrios más empobrecidos son donde residen más personas negras. 

Es un comunicado mal escrito y las imágenes del dictador Díaz Canel pidiendo a los orichas en la casa de una santera negra en el barrio de la Güinera, sabiendo el efecto que causará; o los abrazos a gente negra en un estado de pobreza extrema que reaccionan ante el poder con emoción exagerada o hasta esperanzada y que terminan siendo objeto de burla o de escarnio público. Una obra de teatro montada en televisión nacional con los mismos barrios de escenario donde la policía reprime o donde puede que no llegue el agua durante meses.

El racismo no es solo un mal chiste o una anécdota. No puede ser el pretexto para cerrar ningún proyecto personal, pero no es una conversación que solo tengamos que tener porque hay una dictadura en el poder. La estructura está creada y quienes han estado gobernando en Cuba se han encargado de reforzarla repartiendo supuestos privilegios, como un amo en la colonia le permitía algunas prerrogativas a algunos esclavos sumisos, y pobres de ellos si se rebelaban. La FAC y X han sido usados una vez más por la dictadura, y quién sabe cómo termine esta historia; pero nunca será inoportuno comenzar a hablar de racismo en Cuba.

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La Habana (1979). Escritora. Realiza la columna de opinión «Mujeres de Alas», en la Revista Alas Tensas. Ha colaborado como periodista en medios y revistas como Cubaliteraria, Havana Times, Diario de Cuba, El Tiempo en Colombia, Hypermedia Magazine, Programa Cuba y Connectas. Sus reportajes han sido publicados en una compilación de ediciones Samarcanda, España, bajo el título Apocalipsis La Habana (americans are coming). En el 2020 publicó la novela Elizabeth aún juega a las muñecas (Editorial Hurón Azul) y el libro Orquesta Hermanos Castro: la escuelita, sobre la historia musical olvidada (Unos & Otros Ediciones ). Fue reconocida por la Fundación Internacional para las Mujeres en los Medios (IWMF) como Women Journo Heroes. Sus reportes sobre la vida cotidiana de las cubanas y los cubanos se pueden encontrar en el diario CubanetNews.