“Tenemos que ser valientes” (entrevista a Rochy Ameneiro)

Cantante cubana Rochy Ameneiro canta vestida de morado.
Rochi Ameneiro en la Escuela de Instructores de Arte, La Habana.

Sobre su indudable relevancia en el contexto musical cubano, el crítico de arte Rufo Caballero señaló: “Rochy entona las verdades más trágicas de la forma más sutil: el estremecimiento que consigue es el que ha suscitado siempre el gran arte, y no el que viene del populismo. Solamente veo dos antecedentes de rigor en relación con la carrera de Rochy: la española Ana Belén (de hecho, en ciertos círculos, Rochy es llamada “la Ana Belén cubana”), y esa otra maravilla nacional que se nombra Miriam Ramos. Rigor cultural, elegancia, prestancia, respeto al público, emociones sobrias pero muy sentidas […]”

La nobleza de su arte, constituye precisamente uno de los atributos con que Rochy Ameneiro lidera Tod@s Contracorriente, proyecto musical pensado para fortalecer una cultura de paz, a través de una campaña constante contra la violencia de género.

Debido a su activismo, últimamente, cuando aparece en los escenarios y la televisión, su sola presencia evoca para el público cubano un mensaje de equidad y paz. Ha dicho sentirse preocupada “porque nuestros niños están recibiendo a través de la música mucha incitación a la violencia y quiero que dentro de lo posible los músicos se identifiquen con este problema y, además, la mujer cubana gane en autoestima”. Por eso, en Alas Tensas hemos querido escuchar su voz comprometida, y le hicimos vía email algunas preguntas en víspera del 25 de noviembre, Día Mundial por la Eliminación de la Violencia de Género. Ella ha accedido amablemente a compartir sus criterios.

Hace ya algunos años que te vemos trabajar a favor de la equidad de la mujer, no ha sido el trabajo de una campaña pasajera. Sobre este compromiso con la promoción de una cultura de la no violencia, ¿cómo empezaste, y por qué te mantienes intentando ganar conciencias?

Efectivamente, el proyecto Tod@s Contracorriente, del cual soy la líder, comenzó el 8 de Marzo del 2011, con un concierto en la Casa del Alba Cultural de La Habana, donde inauguramos el espacio “Mujeres del Alba”, y a partir de ese momento comenzamos a trabajar en diferentes acciones. El origen de mi incorporación a este trabajo se lo debo a mi amistad con el Dr. Julio César González Pagés (nuestro asesor), quien siempre nos habla de la necesidad de que los artistas, como líderes de opinión, nos asesoremos y tomemos conciencia de nuestra responsabilidad en dar visibilidad a estos temas para una mejor formación de las nuevas generaciones, en el camino hacia una cultura de paz.

Este proyecto te ha llevado por todo el país. A través del contacto directo con tantas mujeres, ¿qué has descubierto? ¿Cuáles han sido tus vivencias más positivas, y también las lamentables?

Siempre digo en las entrevistas que este es un trabajo que llegó a mi vida para quedarse, llevar un mensaje por la No violencia hacia las mujeres y las niñas, por la aceptación a la diversidad, por la promoción de las nuevas masculinidades y, en resumen por una cultura de paz a toda nuestra isla, me parece una noble causa y me siento mejor persona realizando esta labor. En general todas las personas se solidarizan con el tema y creo que hay una voluntad de lograr una sociedad mejor, lo lamentable es que tengamos un machismo tan arraigado aún que no nos deja avanzar más rápido, pero tengo fe en que cada vez seamos más en este empeño.

Hay quienes piensan que el feminismo es el otro extremo del machismo, y que ya no tiene razón de ser en Cuba porque las mujeres han conseguido tantas o más ventajas que los hombres, ¿qué piensas al respecto? ¿Te consideras feminista?

Es cierto que la mujer cubana disfruta muchas metas logradas que otras mujeres del mundo aún tratan de alcanzar, pero tenemos una sociedad machista en muchos sentidos, y las mentalidades y comportamientos no se cambian de un día para otro. Además, el trabajo que realizamos desde las artes tiene un camino largo por recorrer para la toma de conciencia de realizadores y artistas, de comunicador@s y de la sociedad en general, con la educación desde la familia, la comunidad y la escuela, desde edades tempranas. Sí, creo que necesitamos una sociedad feminista donde hombres y mujeres marchemos a la par en todos los sentidos, rompiendo los estereotipos machistas y logrando una cultura de paz. Y sí, soy una mujer feminista, porque defiendo la equidad entre hombres y mujeres.

¿Piensas que desde la cultura se puedan impulsar cambios, mejor que desde otras esferas de la sociedad? ¿Y consideras que haya percepción real de la dimensión del problema de la violencia contra la mujer a través de nuestros medios de comunicación?

La Cultura es un arma muy poderosa para la promoción de valores, o para todo lo contrario. Ya te decía que tanto los artistas, como deportistas y las personas que tienen acceso a los medios de comunicación masiva, marcan estéticas, modas y comportamientos que la sociedad sigue e incorpora. Tenemos una gran responsabilidad en la formación de las nuevas generaciones y en el rescate de nuestras tradiciones, de nuestro lenguaje con un enfoque contemporáneo y respetuoso hacia todos los miembros de la sociedad. Es necesario que los decisores de políticas públicas se actualicen y asesoren con relación a estos temas. En nuestro país tenemos la suerte de ser los dueños de nuestros medios de comunicación masiva, por lo tanto aprovechemos esta oportunidad de educar y transmitir mensajes positivos y de censurar lo que dañe la integridad de cualquier persona.

Pero, mientras haces este trabajo positivo, hay otros sectores de la cultura, por ejemplo la música popular bailable y el reguetón, que promueven la violencia y una imagen muy superficial de la mujer, como objeto sexual. ¿Qué opinas?

Soy de la opinión de que los creadores de canciones y videos donde la mujer aparece como objeto sexual , o como loca, o como poca cosa, simplemente son ignorantes del daño que hacen a la sociedad, se dejan llevar por modas y frases o imágenes supuestamente simpáticas y pegajosas, por pura ignorancia, porque no creo que nadie quiera una sociedad violenta donde se denigre a su mamá, su hermana o su hija. Por eso es necesario promover estos mensajes de paz y No violencia, para que el arte sea un arma positiva. 

¿Qué crees que falte por lograr en nuestro país?

Siempre queda mucho por hacer, pero en nuestro país hay una voluntad de cambiar a favor de la No violencia y la cultura de paz, no solo se han incorporado muchos artistas y deportistas, también están los académicos, los juristas y muchas personas que trabajan arduamente en estos temas con el apoyo de Instituciones como el Ministerio de Cultura, el Instituto Cubano de la Música, la FMC, el Ministerio de Educación  y Organizaciones y Agencias de Cooperación que nos apoyan también como Cosude, OPS, ONU, Unicef, OAR, OIKOS, La Campaña ÚNETE, Unesco y muchas otras… pido disculpas si no las menciono a todas ahora, pero que están presentes en cada esfuerzo. 

¿Sientes que tu música se ha transformado a partir de tu activismo?

Totalmente, soy otra artista desde que comencé con este proyecto, y aunque deje de cantar voy a seguir este trabajo.

¿Has sido víctima alguna vez de algún tipo de violencia de género?

Sí, fui atacada en mi propia casa por un acosador, lo denuncié y fue puesto en libertad en menos de 24 horas por tener un certificado de problemas mentales, esta es una de las muchas leyes que se están revisando en estos momentos y que también ayudarán a eliminar la violencia hacia las mujeres y las niñas.

Entonces, si este 25 de noviembre tuvieras que bajar del escenario para dar tu consejo a una mujer que se sienta atrapada en un círculo de violencia, como puede estarlo hoy cualquier cubana anónima, casi sin autoestima y llena de miedos ante el futuro, ¿qué le dirías?

Que le brindo mi apoyo, que se puede salir del círculo de la violencia, pues hay muchas personas deseando ayudarla, y que tenemos que ser valientes.

(En Alas Tensas, revista feminista cubana, no. 2, noviembre 2016)

Ileana Álvarez

Ileana Álvarez

(Ciego de Ávila, Cuba, 1966). Graduada de Filología en la Universidad Central de Las Villas (1989). Máster en Cultura Latinoamericana. Fue directora editorial de la revista cultural Videncia. Tiene publicados, entre otros, los títulos: Libro de lo inasible (1996), Oscura cicatriz (1999), El protoidioma en el horizonte nos existe (2000), Los ojos de Dios me están soñando (2001), Desprendimientos del alba (2001), Inscripciones sobre un viejo tapete deshilado (2001), Los inciertos umbrales (premio “Sed de Belleza”, 2004), Consagración de las trampas (premio “Eliseo Diego”, 2004), Trazado con cenizas (Antología personal. Ed. Unión, 2007), El tigre en las entrañas (Crítica, 2009), Escribir la noche (2011), Trama tenaz (2011) y Profanación de una intimidad (ensayo, 2012). Realizó Catedral sumergida, antología de poesía cubana escrita por mujeres (Ed. Letras Cubanas, 2014), donde por primera vez se publicó, en Cuba, un panorama tan amplio de autoras residentes dentro y fuera del país.
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