Los cuentos de Isak Dinesen, que cuestionaban con rara elegancia las normas morales de su tiempo, hicieron de ella un modelo para muchos autores posteriores.
Silvina Ocampo es una de las voces más singulares y disruptivas de la literatura argentina del siglo XX y una maestra del relato fantástico.
La obra de Adelheid Duvanel, casi desconocida durante su vida, despierta hoy un interés creciente entre los jóvenes artistas y escritores europeos.
Con un estilo único, Ilse Aichinger combinó en sus relatos el escepticismo más radical con una esperanza lúcida y una aguda observación de la realidad.
Los relatos de Sarah Orne Jewett reflejaron la fuerza de carácter y la independencia de las mujeres en el entorno rural norteamericano del siglo XIX.
La escritura de Laura Esquivel se distingue por esa mezcla de humor y sensibilidad con que explora el mundo íntimo de la mujer.
Conocida sobre todo por su novela “Frankenstein”, Mary Shelley es una de las escritoras más relevantes del romanticismo británico.
En sus cuentos, Samanta Schweblin maneja hábilmente la tensión oculta en las situaciones cotidianas para desnudar los conflictos íntimos de sus personajes.
Con sus relatos, Eudora Welty descubrió en las escenas comunes de la vida los aspectos más significativos de una época y una sociedad llena de conflictos.
La obra de Charlotte Brontë, considerada entre los clásicos de la literatura inglesa, trajo una ruptura radical con las normas de la sociedad victoriana.