En su centenario, Celia Cruz sigue recordándonos el poder de la libertad, y el orgullo de ser cubana, negra, y mujer.
Desafiando las normas de su tiempo, Juana de Arco demostró que el liderazgo no se define por el género o el estatus social, sino por la integridad del carácter.
Aurelia Castillo, intelectual cabal de Cuba, conoció la aspiración libertaria, la silenciosa preparación de la guerra y en dos ocasiones el destierro.
Desafiando las creencias más arraigadas en la ciencia de su tiempo, Marie Tharp definió con sus mapas del fondo marino la manera en que hoy vemos el planeta.
De los campos de Martinica al palacio de las Tullerías, de indiana a emperatriz: la historia de Yeyette es una de las más fabulosas que vivió una mujer caribeña.
“Yayoi Kusama ha hecho un camino único como creadora, un camino que, a pesar de su singularidad, conecta con los demás y cambia su relación con el mundo.”
La obra de Shamsia Hassani es un símbolo de la resistencia femenina a la guerra, al fundamentalismo, y a los traumas de la emigración y el desarraigo.
Desafiante y radical, Alexandra David-Néel convirtió la curiosidad en aventura, la rebeldía en sabiduría, y la independencia en un legado que aún inspira.
Hace dos siglos, una mujer visionaria imaginó un futuro donde las máquinas serían capaces de crear arte, música y pensamiento. Su nombre es Ada Lovelace.
Artemisia Gentileschi convirtió el dolor de su traumática experiencia personal en obras que revolucionaron la manera de representar a las mujeres en el arte.