“Debemos restablecer el vínculo entre cuerpo, mente y espíritu”. Entrevista a la artista Nadia Díaz

| Multimedia | Vidas | 23/08/2021
Artista cubana independiente Nadia Díaz Graveran. Foto: Cortesía de la entrevistada

Los límites del uso de la bandera cubana es uno de los tantos temas que aún esperan por un debate público. Según el Artículo 203 del Código Penal, “el que ultraje o con otros actos muestre desprecio a la bandera, al himno o al escudo nacionales, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas”.

Sin embargo la noción de “ultraje” queda siempre supeditada a una valoración subjetiva por parte de las autoridades oficiales. Y aunque al arte se le debe otorgar una licencia poética especial, en Cuba también se le veda el posible y necesario cuestionamiento del símbolo.

Recuérdese que en 2020 el artista cubano Luis Manuel Otero Alcántara estuvo detenido 13 días en la prisión de Valle Grande por realizar durante todo un mes su performance “Drapeau”, donde usaba la bandera “como segunda piel”.

Una obra reciente de otra artista visual, Nadia Díaz Graveran (La Habana, 1982), vuelve a dialogar sobre la enseña nacional, pero esta vez con una marca nueva, la maternidad. Sobre esta y otras piezas, como “La línea de la vida no es solo flores” que trabaja el tema del aborto, conversa Alas Tensas con Díaz Graveran.

Antes de adentrarnos en tus obras, nos gustaría que te presentaras a nuestros lectores.

Me gradué de la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro en el año 2008. Desde entonces hice teatro de calle autosustentado por varios años, hasta que en el 2015 retomé mi carrera profesional en las artes visuales como artista independiente.
En este intermedio de tiempo, intercalado con mi trabajo profesional viví mis tres maternidades, las cuales ofrecieron el mayor empuje e inspiración para mi carrera y vida personal. He realizado exposiciones personales como “Viaje a la tierra del hermano venado”, en la Galería Mariano de Casa de las Américas en el año 2019, exhibición que presentó parte importante de mi trabajo; y “Trama y Urdimbre” en la Galería Moreira Leal (La Habana, 2016-2017). He participado en muestras colectivas como “Feria Espiritual, Festival Poesía sin fin”, organizado por grupo OMNI Zona Franca (Alamar, 2008- 2007); “La toma de la Habana por otra cosa”, (Parque Morro Cabaña, La Habana, 2005); “Proyecto Maiking Off” (Pabellón Cuba, La Habana, 2004); y “Un invierno en la Habana” (Parque Morro Cabaña, La Habana, 2001), entre otras colaboraciones, esencialmente desde el colectivo de artistas Sendero del Polen.

Obra: “La línea de la vida no es solo flores”. Foto: Aryam Rodríguez Cabrera

La experiencia de la maternidad está muy presente en tu trabajo ¿cómo describirías esa marca?

En mi obra busco representar mi visión personal a partir de toda experiencia vivencial; mayormente son metáforas, traducciones, interpretaciones o historias de sucesos que han marcado algún momento de mi vida.

La maternidad es una de las más importantes y exigentes de ellas, repleta de amor y entrega a tiempo completo, los hijos como mayor regalo, transformadores constantes de mi existencia. Como mujer es imprescindible mantener el equilibrio entre lo que debemos y lo que queremos hacer, entre lo que se nos ha impuesto o legado por generaciones de mujeres cargadas de dolor y pesos excesivos, dejando de lado muchas veces nuestras propias necesidades en función de la familia o al servicio de intereses mayores y/o lo que la sociedad espera de nosotras.

Ante esto las formas que trabajo van desde lo poético, ritual y mágico, hasta lo concreto y explícito.

¿A nivel de formatos o técnicas artísticas cuáles son tus preferidas?

En mi proceso creativo utilizo mayormente técnicas tradicionales como vínculo pasado-presente y de reconexión con nuestros haceres primarios. El mantenimiento y transmisión de las tradiciones es algo importante que busco resaltar en la concepción formal y conceptual de las piezas. Los materiales son diversos aunque prefiero los naturales: hilo, fibras de plantas, bambú, tejidos, cabello humano, sangre menstrual, cera de abeja, cuentas, plumas y madera entre otros. En ellos busco además de un medio de expresión la energía que aportan, de la cual se nutre la obra sea explícito o no. También utilizo técnicas contemporáneas como fotografía, performance, instalaciones y video art.

Obra: “Labandería”. Foto: Aryam Rodríguez Cabrera

La obra “Labandería”, de reciente elaboración, nos llevó a realizar esta entrevista. ¿Por qué eliges la bandera como uno de los centros conceptuales de esta pieza?

La bandera es ese símbolo o arquetipo que nos acompaña desde que nacemos, que responde a un país específico entre tantos, a una identidad nacional, siempre visto distante, hierático, inamovible, en una lejanía inalcanzable. Utilizado generalmente por los organismos gobernantes se convierte en algo muy separado de la realidad habitual de los pueblos.
Por otro lado, lavar es un acto cotidiano, insertado en la vida diaria como rutina humana, pero viéndolo desde el punto de vista ritual y energético es el momento en que se otorga al “objeto lavado” una nueva oportunidad de recomenzar, un nuevo nacimiento.

Como madre de tres niños, la acción de lavar está estrechamente relacionada al futuro de mis hijos, por eso tomo el símbolo de mi bandera —porque es tan mía como de cualquier hijo de esta tierra— y la llevo al plano de mi vida cotidiana, la vuelvo cercana dentro de lo que es y representa, atenta a lo que pueda traerme de regreso este acto, y la limpio de todo pasado dejándola lista para un nuevo principio.

Esta obra nace unos 3 años atrás, gracias al continuo ejercicio de lavar (rutina que hago de manera repetida y meditativa) y a la realidad cubana. La idea inicial está pensada para varias banderas de distintos países, que serían lavadas de manera simultánea y colgadas en una gran tendedera común. Como inicio de este performance sentí que era necesario lavar mi símbolo primero, metáfora de la nación, abriendo el camino.

Obra: “La línea de la vida”. Foto: Aryam Rodríguez Cabrera

Hay una obra de la que tenías también mucho interés en hablar porque es algo que está en proceso y se trata de “La línea de la vida no es sólo flores” .

Este trabajo en proceso comenzó a principios del 2020, trata el tema del aborto desde varias perspectivas, fundamentalmente: social, física y espiritual. Busca principalmente la sanación y aceptación del suceso, la liberación en los procesos de pérdidas y muertes, cargas acumuladas, historias silenciadas, dolencias escondidas, maltratos, abusos de todo tipo infringidos en mujeres (incluyendo gestantes) y la visibilización del continuo aumento de los abortos en nuestra sociedad. Contiene hasta ahora la experiencia de varias mujeres de distintas partes del mundo, sobre todo Latinoamérica.

“La línea de la vida” no busca juzgar, estigmatizar o impedir los abortos, esto es un derecho de toda mujer y ocurre inevitablemente por innumerables motivos. Más bien busca seguridad para todas las que hemos vivido este proceso y que suceda en las condiciones que aseguren nuestra integridad física y emocional.

Sólo en Cuba en el 2018 se realizaron más de 85 mil abortos, cifra que demuestra el muy elevado uso de este método entre las mujeres y que ha ido en aumento en cuanto a rango de edad y frecuencia. Cada vez mujeres más jóvenes se realizan interrupciones por falta de apoyo o buena educación sexual por parte de las familias y/o una sociedad preparada y lista para brindar la estabilidad que necesitan. Esta realidad, unida a mi experiencia personal llevaron a la concepción de esta obra.

Culminando la entrevista Nadia hace un llamado a todas las mujeres que deseen ser parte de este proyecto a que se comuniquen con ella a través del perfil de Instagram @linea.de.la.vida.

El 11 de julio Díaz Graveran anunciaba en este perfil el cierre de “un importante ciclo de sanación con 26 mujeres que identificadas con la finalidad de la pieza decidieron compartir experiencias”. Durante ese período se juntaron historias de un total de 62 abortos. En ese post Graveran agradeció “la conexión, la fe, la esperanza, la entrega y el amor que se generó y que seguirá creciendo entre las participantes”.

Según Nadia “como mujeres de este tiempo debemos exigir nuestros derechos sobre el cuerpo físico y reconocer la necesidad de restablecer el vínculo entre cuerpo, mente y espíritu”.

Documentación de la obra “Labandería”: Aryam Rodríguez Cabrera y Reinier Garcés Hernández