Se realiza en La Habana acto de homenaje a los 32 militares que murieron en Venezuela
En su discurso, el dictador Díaz-Canel aseguró que no habrá concesiones políticas y que “tendrían que secuestrar a millones” para que Cuba cambie.
En el acto de homenaje a los militares cubanos que murieron en Caracas durante la operación estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro, el dictador Miguel Díaz-Canel pronunció un exaltado discurso. “No hay rendición ni claudicación posible, como tampoco ningún tipo de entendimiento sobre la base de la coerción o la intimidación”, afirmó. “Cuba no tiene que hacer ninguna concesión política ni eso jamás estará en una mesa de negociaciones para un entendimiento entre Cuba y Estados Unidos”.
Díaz-Canel repitió, como lo hizo el pasado 11 de enero, cuando el presidente estadounidense le aconsejó “llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”, que el gobierno de la isla está dispuesto “al diálogo y al mejoramiento de las relaciones ente los dos países, pero en igualdad de condiciones y sobre la base del respeto mutuo”.
El homenaje se realizó en la Tribuna Antiimperialista, frente a la sede de la Embajada de los Estados Unidos, durante la mañana del viernes 16 de enero; un día después de que fueran recibidos en el aeropuerto de La Habana y trasladados al Ministerio de Fuerzas Armadas los restos de los 32 militares caídos.

La captura a Nicolás Maduro sacó a la luz un secreto que ya se sabía desde hacía años, pero que el régimen cubano nunca reconoció públicamente hasta ahora: la presencia de efectivos y agentes de inteligencia en Venezuela, quienes no solo ofrecían asesoramiento al gobierno chavista, sino que participaban directamente en la represión de la disidencia y el sostenimiento de la tiranía venezolana.
El reconocimiento de este hecho permite ver la oscura red de apoyos mutuos entre las dictadoras filocomunistas de Latinoamérica y la exportación de experiencias de control social que Cuba aprendió durante la segunda mitad del siglo XX de sus aliados en Europa del Este, en especial de la Stasi alemana.
Desde que Maduro y su esposa fueron capturados, Cuba ha visto un exacerbado movimiento de tropas especiales y agentes del orden en las principales ciudades del país y una convocatoria a ejercicios de preparación para “la guerra de todo el pueblo”, al tiempo que el discurso oficial se ha endurecido. Las advertencias de Donald Trump sobre la cercanía del fin del comunismo en la isla y su llamado a negociar una salida, suman presión a una circunstancia ya crítica desde hace varios años pero ahora agravada por la pérdida del apoyo de Venezuela, que satisfacía una parte importante de sus necesidades de combustible.
En este contexto, el discurso de Díaz-Canel evidencia la difícil realidad que enfrenta su gobierno: un país devastado por décadas de mala gestión económica, dañado por la represión a cualquier forma de disidencia, desangrado por un éxodo sin precedentes y carente ya de aliados capaces de sostener su ineficiente sistema.
El viejo llamado a la unidad que Díaz-Canel repitió desde su tribuna, las consignas triunfalistas y la afirmación de que “tendrían que secuestrar a millones o desaparecer del mapa a este archipiélago”, denotan no solo el desgaste de un discurso sin base en la realidad, sino también la tozudez de un régimen incapaz de cambiar, por más que el cambio sea ya inevitable.
▶ Vuela con nosotras
Nuestro proyecto, incluyendo el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT), y contenidos como este, son el resultado del esfuerzo de muchas personas. Trabajamos de manera independiente en la búsqueda de la verdad, por la igualdad y la justicia social, por la denuncia y la prevención contra toda forma de violencia de género y otras opresiones. Todos nuestros contenidos son de acceso libre y gratuito en Internet. Necesitamos apoyo para poder continuar. Ayúdanos a mantener el vuelo, colabora con una pequeña donación haciendo clic aquí.
(Para cualquier propuesta, sugerencia u otro tipo de colaboración, escríbenos a: contacto@alastensas.com)




















Responder