La ayuda internacional a Cuba: entre la solidaridad y la controversia política
México, Chile, Rusia y otros países anuncian envíos de ayuda a Cuba en medio de fuertes debates sobre la crisis humanitaria y la necesidad de poner fin al régimen.
En medio de la profunda crisis energética que ha puesto a Cuba al borde del colapso, entre apagones prolongados, paralización del transporte, reducción de servicios esenciales como la atención médica y la educación, y una aguda escasez de alimentos, varios países han anunciado envíos de ayuda humanitaria. El problema de cómo deben canalizarse estas ayudas, el cuestionamiento tanto al régimen dictatorial de Díaz-Canel y sus políticas tiránicas como a la orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense Donald Trump y sus efectos sobre la población, están en el centro de los debates.
Para muchos cubanos —dentro y fuera de la isla—, estas ayudas tampoco constituyen una solución definitiva al problema estructural del país. El régimen cubano ha sobrevivido durante décadas gracias a estos envíos y apoyos externos que, a la larga, terminan funcionando como parches y como una prolongación de la agonía económica y política.
Por un lado, la necesidad de poner fin a un sistema político que ha sumido a la isla en la pobreza mientras somete a sus ciudadanos a una represión absurda, y por otro el sufrimiento extremo de millones de personas que sobreviven como rehenes de ese régimen que no les reconoce los derechos humanos y civiles más elementales, hacen de cualquier ayuda que se envíe al país un tema de encendidas polémicas: ¿se ayuda al pueblo necesitado o se sostiene al régimen que lo aplasta, a manos de quién llega esa ayuda y cómo se emplea? Y, por otra parte, ¿es justo imponerle a ese pueblo un sufrimiento aún mayor del que ya padece? ¿Hasta qué punto estas ayudas alivian la crisis o simplemente prolongan un modelo que no resuelve sus causas estructurales?
Frente a la grave situación que viven hoy los cubanos, atrapados en una crisis que para algunos presagia el fin de más de seis décadas de tiranía y para otros se convierte en una angustia sin fin, México, Chile, Rusia y otros países han anunciado envíos de alimento y gestiones para suministrar petróleo a la isla.
México envía dos barcos y anuncia más ayuda
Dos buques de la Armada de México arribaron el jueves 12 de febrero al puerto de La Habana transportando 814 toneladas de alimentos y productos de higiene personal, según informó el embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez, quien celebró el gesto de solidaridad a través de sus redes sociales. El gobierno mexicano, presidido por Claudia Sheinbaum, ha asegurado que continuará con esos envíos hasta completar aproximadamente 800 toneladas.
Sin embargo, la ayuda mexicana no ha estado exenta de controversia. La congresista estadounidense María Elvira Salazar cuestionó duramente el mecanismo de entrega de los suministros, advirtiendo que podrían no llegar a la población más necesitada. “Si México de verdad quiere ayudar al pueblo cubano, que se asegure de que esa ayuda llegue al cubano de a pie, no a la cúpula corrupta del régimen”, afirmó.
La legisladora sostuvo que “nada que se envíe directamente a la dictadura lo verá el cubano promedio”, pues los productos “terminan en hoteles y en las mesas de los represores”. Salazar fue más allá al afirmar que enviar ayuda al régimen “no es ayudar al pueblo”, sino convertirse en “cómplice de una tiranía asesina”.
Chile anuncia ayuda a través de UNICEF

El presidente de Chile, Gabriel Boric, confirmó este jueves que su gobierno enviará ayuda humanitaria a Cuba mediante un aporte al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), recursos que saldrán del programa Chile contra el Hambre y la Pobreza.
“El bloqueo que Estados Unidos ha impuesto a Cuba y que ha agudizado en las últimas semanas es criminal y un atentado a los derechos humanos de todo un pueblo”, declaró Boric en su cuenta de X. “Se pueden tener diferencias con Cuba, pero nada justifica el daño que se le está haciendo a niños, niñas y ciudadanos inocentes”, añadió.
El canciller chileno, Alberto van Klaveren, explicó que el dinero se canalizará a través de UNICEF, organismo que opera en la isla con intervenciones orientadas a la provisión de agua, atención de salud y nutrición, especialmente para niños, niñas y adolescentes.
Las declaraciones de Boric destacan por su intento de separar la ayuda humanitaria de cualquier motivación ideológica o política, una posición que se ha vuelto delicada en su gobierno. Pese a defender el castrismo en sus tiempos de dirigente universitario y diputado, Boric ha cambiado su postura desde que está en el poder, denunciando tanto el embargo económico de Estados Unidos como la dictadura que sufre Cuba.
La decisión de Chile se produce después de que distintos dirigentes del Partido Comunista Chileno urgieran públicamente a mandar ayuda a Cuba, lo que generó críticas sobre una posible presión partidaria sobre el Ejecutivo. El senador Luciano Cruz-Coke, fundador del partido Evolución Política (Evópoli), cuestionó la decisión del gobierno de Boric y llamó a van Klaveren a aclarar “por qué un gobierno con déficit fiscal y malos resultados económicos se permite financiar tiranías”. Cruz-Coke añadió: “Llame a elecciones libres en Cuba, el mundo cooperará. No más subsidio a dictadura de 68 años”.
Sin embargo, desde La Moneda insisten en que se trata de una decisión estrictamente humanitaria. La ministra vocera chilena, Camila Vallejo, reforzó este mensaje al declarar: “Esto no se trata de apoyos políticos, las ayudas humanitarias no son apoyos políticos, son ayudas humanitarias”. Y agregó que “una cosa es tener diferencias políticas con las autoridades de otro gobierno, con sus regímenes, y otra cosa son las ayudas humanitarias”.
Rusia prepara envío de petróleo a Cuba

La Embajada de Rusia en La Habana informó al medio Izvestia que Moscú prepara un envío de petróleo y productos derivados a Cuba en calidad de ayuda humanitaria. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, señaló que el gobierno ruso está en contacto con las autoridades cubanas para “discutir opciones” de asistencia, aunque evitó dar detalles específicos “por razones obvias”.
Ante la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles a países que suministren combustible a Cuba, Peskov restó importancia a las posibles consecuencias económicas para Rusia. “No querríamos ninguna escalada... por otra parte, hoy no tenemos casi ningún tipo de intercambio comercial [con Estados Unidos]”, declaró el portavoz, argumentando que las amenazas arancelarias poco afectarían al comercio entre ambos países debido a que el intercambio bilateral es prácticamente inexistente.
Rusia, junto con México, se perfila como uno de los pocos aliados que le quedan al régimen cubano en medio del cerco estadounidense. El portavoz ruso había calificado previamente las acciones del gobierno de Trump como un “estrangulamiento”.
La Flotilla “Nuestra América”
Por otra parte, una coalición internacional de movimientos sociales, organizaciones humanitarias y sindicatos anunció esta semana el lanzamiento de la Flotilla “Nuestra América”, una misión marítima que zarpará el próximo mes desde un lugar no especificado del Caribe para llevar alimentos, medicinas y suministros esenciales a Cuba.
Entre las figuras públicas que respaldan la iniciativa se encuentran la congresista demócrata estadounidense Rashida Tlaib, la diputada colombiana María Fernanda Carrascal, y la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau.
Los organizadores señalan que el endurecimiento de las sanciones ha interrumpido las importaciones de combustible, dejando vuelos en tierra y obligando al país a adoptar medidas de ahorro y emergencia, provocando apagones y limitando el acceso a gasolina con repercusiones en hogares, centros médicos e infraestructuras esenciales.
La ONU condena la orden ejecutiva de Trump
Expertos en derechos humanos de las Naciones Unidas condenaron este jueves la orden ejecutiva del presidente Donald Trump que autoriza la imposición de aranceles comerciales a países que suministren petróleo a Cuba.
“La orden ejecutiva de Estados Unidos que impone un bloqueo de combustible a Cuba es una grave violación del derecho internacional y una grave amenaza a un orden internacional democrático y equitativo”, declararon los expertos en un comunicado emitido en Ginebra.
Los relatores especiales George Katrougalos, Ben Saul y Michael Fakhri señalaron que calificar a Cuba de “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos carece de credibilidad y “parece diseñado para justificar el uso de poderes extraordinarios y coercitivos”.
El combustible, explican los expertos, es indispensable para la generación de electricidad, los sistemas de agua y saneamiento, los hospitales, el transporte público y la producción de alimentos. “Interferir en las importaciones de combustible podría provocar una grave crisis humanitaria”, advirtieron, equiparando estas medidas a un acto de castigo colectivo que vulnera los derechos humanos del pueblo cubano.
El contexto de la crisis

La crisis actual en Cuba se ha agravado tras el corte de los envíos de petróleo venezolano, luego de la operación militar estadounidense que resultó en la captura de Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero. A esto se suma la orden ejecutiva firmada por Trump el 29 de enero, que declara una “emergencia nacional” respecto a Cuba y amenaza con aranceles a quien proporcione crudo a la isla.
Pero las causas de esta crisis no son solo las medidas impuestas por Estados Unidos, sino que nacen fundamentalmente de malas decisiones políticas y económicas del régimen cubano, que impide el libre desempeño de su población y castiga duramente cualquier crítica a quienes mal gobiernan el país. En esas circunstancias, más de un millón de cubanos en edad laboral ha emigrado en los últimos años y más de mil personas, sobre todo jóvenes, padecen en las cárceles por el único delito de expresar sus deseos de cambio.
La falta de combustible ha provocado que aerolíneas de Canadá y Rusia, los dos principales emisores de turistas a Cuba, suspendan los vuelos a La Habana tras evacuar a sus nacionales varados. La situación ha obligado al régimen a implementar medidas que incluyen el racionamiento de combustible, restricciones al transporte de pasajeros, reducción de jornadas laborales a cuatro días, suspensión de clases y el cierre de varios hoteles, al tiempo que intensifica la propaganda ideológica y la represión al disenso.
Los apagones, que ya eran frecuentes desde mediados de 2024, han alcanzado cifras récord, con cortes de electricidad de hasta 20 horas en muchas zonas, afectando la refrigeración de alimentos y contribuyendo a una crisis de salud pública también muy anterior a las recientes restricciones impuestas por la administración Trump.
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