Detenido el expríncipe Andrés del Reino Unido por el escándalo Epstein

El arresto de Andrew Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III del Reino Unido, marca una crisis sin precedentes en la historia de la monarquía británica.

| Mundo | Observatorio | 19/02/2026
Andrew Mountbatten-Windsor, expríncipe Andrés del Reino Unido.
Andrew Mountbatten-Windsor, expríncipe Andrés del Reino Unido.

La finca de Wood Farm, en la propiedad real de Sandringham, amaneció el jueves 19 de febrero rodeada de vehículos policiales sin distintivos. Al menos seis coches y ocho agentes de la Policía del Valle del Támesis acudieron a la residencia para hacer un registro y detener a su ocupante: Andrew Mountbatten-Windsor, conocido hasta hace pocos meses como príncipe Andrés, duque de York, hermano del rey Carlos III e hijo de la difunta reina Isabel II.

La policía confirmó la detención en un comunicado escueto, como marca el protocolo: “Hemos detenido a un hombre de unos sesenta años, natural de Norfolk, como sospechoso de mala conducta en el ejercicio de un cargo público, y estamos llevando a cabo registros en direcciones de Berkshire y Norfolk”. La institución no identificó al detenido, pero la BBC y otros medios confirmaron de inmediato que se trataba del ex miembro de la familia real, Andrés, quien cumplía 66 años el día de su detención. No hay precedentes modernos del arresto de alguien tan próximo a la corona británica.

Una amistad que no convenía explicar

La relación entre Andrés y el financiero estadounidense Jeffrey Epstein —condenado en 2008 por solicitar sexo a una menor y fallecido en prisión en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico sexual— es uno de los escándalos más largos y devastadores de la monarquía británica contemporánea. Los dos hombres se conocieron a mediados de los años noventa y mantuvieron una amistad estrecha durante más de una década, en la que compartieron viajes, fiestas y un círculo social de élite global.

El detonante más visible de la caída pública del entonces príncipe fue una entrevista catastrófica con la BBC en noviembre de 2019, en la que intentó justificar su relación con Epstein y negó haber tenido ningún contacto sexual con Virginia Giuffre, la joven que le acusaba de haberla agredido sexualmente cuando ella tenía 17 años. La entrevista, lejos de aclarar las cosas, se convirtió en un ejercicio de autodestrucción retórica que indignó a la opinión pública británica e internacional. Días después, la reina Isabel II le obligó a retirarse de sus funciones reales.

En 2022, Andrés llegó a un acuerdo extrajudicial con Giuffre, por un importe que nunca fue revelado. Ella se quitó la vida en 2025, pero su familia no dejó de presionar para que se hiciera justicia. Tras conocerse la detención, la familia de Giuffre declaró que es “un consuelo” ver que “nadie, ni siquiera la realeza, está por encima de la ley”, y agradeció a la policía su labor investigativa. “Él nunca fue un príncipe. Para las supervivientes en todo el mundo, Virginia ha hecho esto por vosotras”, reza el comunicado de la familia.

Los documentos del Departamento de Justicia

El entonces príncipe Andrés junto a Jeffrey Epstein.
El entonces príncipe Andrés junto a Jeffrey Epstein.

Lo que transformó el escándalo en una investigación penal activa fue la publicación masiva de archivos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. A raíz de la revisión de millones de páginas de documentos relacionados con el caso Epstein, se apunta a que el entonces príncipe podría haber compartido información sensible del gobierno británico con Epstein mientras ejercía como Representante Especial para Comercio Internacional e Inversión, cargo que ocupó entre 2001 y 2011. Durante ese período, Andrés viajó por todo el mundo en misiones oficiales financiadas con fondos públicos, reuniéndose con líderes políticos y empresarios de alto nivel.

Entre los hechos bajo análisis figura también la presunta organización de citas durante viajes oficiales, y documentos que revelan que Epstein habría colaborado en la agenda del entonces príncipe en una misión comercial a China en 2010. Se investiga, en particular, si ese año Andrés pasó a Epstein datos económicos confidenciales relativos a las relaciones del Reino Unido con Hong Kong y Singapur, cuando el financiero se hallaba ya bajo supervisión judicial tras su primera condena.

Los documentos muestran que el exmiembro de la realeza y un banquero con el que trabajaba intercambiaron múltiples mensajes sobre planes con Epstein, comenzando cuando este último aún se encontraba bajo arresto domiciliario.

La caída de un príncipe

El rey Carlos III del Reino Unido despojó a su hermano, el príncipe Andrés, de sus títulos y honores por su relación con Jeffrey Epstein.
El rey Carlos III del Reino Unido despojó a su hermano, el príncipe Andrés, de sus títulos y honores por su relación con Jeffrey Epstein.

El proceso de destitución de Andrés se desarrolló en fases. En 2019, la reina le retiró sus funciones públicas. En 2022, fue despojado de sus títulos militares honoríficos y del derecho a usar el prefijo “Su Alteza Real”. En octubre de 2025, el propio Andrés anunció que renunciaba a sus títulos, entre ellos el de duque de York, al considerar que “las continuas acusaciones” en su contra “distraían” del trabajo del rey y de la familia real.

El rey Carlos III también le ordenó abandonar su mansión en las inmediaciones del castillo de Windsor, donde vivía desde hacía años. Apenas unos días antes de su arresto, se había instalado en la modesta finca de Wood Farm, en Sandringham, propiedad también de la corona.

La reacción de la familia real el 19 de febrero fue de una distancia calculada. “La ley debe seguir su curso”, dijo Carlos III en un comunicado. “Lo que sigue ahora es un proceso completo, justo y apropiado, mediante el cual este asunto se investigará de forma adecuada por las autoridades competentes”. El Palacio de Buckingham subrayó que ni el rey ni la institución habían sido informados del arresto con antelación.

El primer ministro Keir Starmer, por su parte, fue lacónico cuando se le preguntó: “Nadie está por encima de la ley”, dijo.

Implicaciones de las élites europeas

Mette-Marit, princesa heredera de Noruega.
Mette-Marit, princesa heredera de Noruega.

El enorme cúmulo de archivos publicado ha sacudido a las élites políticas, económicas y sociales de Europa, ocupando titulares, terminando carreras e impulsando investigaciones políticas y criminales.

Entre los casos más notorios figura el del diplomático británico Peter Mandelson, exembajador del Reino Unido en Washington, quien fue destituido y enfrenta la posibilidad de una condena penal, generando además una crisis política para el primer ministro Keir Starmer por su haberle nombrado previamente.

En las monarquías escandinavas, los archivos han provocado conmoción. La princesa heredera Mette-Marit de Noruega mantuvo contactos documentados con Epstein entre 2011 y 2014, años después de que el magnate fuese condenado en Florida. La Casa Real noruega confirmó que la princesa se reunió con él en varias ocasiones para hablar sobre causas sociales, y que llegó a hospedarse durante días en la mansión del magnate en Palm Beach. Mette-Marit aparece más de mil veces en los correos electrónicos del archivo.

En España, los documentos sacaron a la luz conexiones con el rey emérito Juan Carlos I, aunque su presencia en los archivos no equivale a una imputación formal y hasta el momento no hay ninguna investigación en curso contra las personas españolas mencionadas. También aparecen en los archivos, en distintos contextos, el exministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos y el expresidente José María Aznar.

Hasta ahora, aparte del expríncipe Andrés, ninguna de las figuras europeas mencionadas enfrenta acusaciones por conducta sexual indebida. Pero la publicación de más de tres millones de archivos en enero de 2026 certifica el estatus de Epstein en los círculos del poder global, con nombres que van desde altos mandatarios y empresarios estadounidenses hasta figuras poderosas de todo el mundo. Revista 5W Lo que distingue a Andrés Mountbatten-Windsor del resto es que, en su caso, la investigación apunta no solo a una relación cercana con el depredador sexual, sino a la posible comisión de un delito contra el Estado: abusar de un cargo público para proporcionar información clasificada a un hombre que ya había sido condenado por crímenes sexuales.

La policía señaló que la investigación se encuentra en una fase preliminar. Según la ley británica, el detenido puede permanecer bajo custodia hasta un máximo de 96 horas antes de que se le acuse formalmente o se lo ponga en libertad a la espera de cargos.

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