Motín y represión en la cárcel de alta seguridad de Canaleta, Ciego de Ávila
El silencio del régimen sobre las protestas en Canaleta contrasta con la gravedad de las denuncias, que hablan de varios presos muertos por la represión.
Un levantamiento de presos estalló en la madrugada del miércoles 18 de febrero en la prisión de alta seguridad de Canaleta, ubicada en las afueras de Ciego de Ávila, en el centro de Cuba. Las protestas, que se prolongaron hasta la tarde del jueves, fueron reprimidas con balas de goma, gas pimienta y violencia física extrema, según testimonios recogidos por organizaciones de derechos humanos. Hasta el momento, las autoridades cubanas no han emitido ninguna declaración oficial sobre los hechos.
El motín en Canaleta
Según una fuente cercana citada por Prisoners Defenders, el motín comenzó cuando un joven recluso protestó por la falta de alimentos. Los funcionarios le propinaron una golpiza y horas después apareció ahorcado en su celda. Esa misma fuente afirma haber presenciado la salida de siete ataúdes del penal y varias ambulancias con dirección a los hospitales de Camagüey y Ciego de Ávila.
Un testimonio de otro recluso, facilitado a la agencia EFE, describió la situación como un levantamiento generalizado: los presos coreaban consignas como “Patria y Vida”, “Libertad” y “Abajo Díaz-Canel” mientras denunciaban las condiciones extremas dentro del penal.
La cárcel de Canaleta es considerada el penal de mayor rigor en la provincia de Ciego de Ávila. Según datos recopilados por investigadores del sistema penitenciario cubano, alberga a más de 3000 reclusos. En sus instalaciones coinciden presos comunes y personas encarceladas por motivos políticos. Desde 2023, el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC) ha registrado al menos cuarenta eventos que implican violaciones de derechos humanos en esa cárcel, entre ellos golpizas, uso de celdas de castigo, traslados violentos, ausencia de agua potable y enfermedades crónicas sin tratamiento.
Prisoners Defenders fue una de las primeras organizaciones en dar la alarma sobre el motín en la cárcel de Canaleta. Su director, Javier Larrondo, declaró que la represión dejó “numerosísimos heridos y parece que más, pero al menos siete muertos”.
El CDPC, con sede en Ciudad de México, exigió “información oficial urgente” sobre el estado de salud de los reclusos y calificó lo ocurrido como parte de un patrón sistemático de abusos. La organización había documentado que entre marzo de 2024 y marzo de 2025 se produjeron al menos 60 muertes en cárceles cubanas, de las cuales 47 estuvieron relacionadas con falta de atención médica y siete con violencia física directa.
Familiares bloqueados y comunicaciones cortadas
Armando Labrador, líder del movimiento opositor Cuba Primero, denunció que las autoridades impidieron a los familiares de los presos acercarse a la entrada del penal. Según explicó, los parientes fueron retenidos en la carretera que conduce a la prisión, bajo un fuerte despliegue policial. La información llegó a las organizaciones de derechos humanos de forma fragmentada, en parte debido al corte de comunicaciones.
El opositor José Daniel Ferrer también se pronunció a través de las redes sociales: “Ambulancias entrando y saliendo a la prisión provincial 'Canaletas' en Ciego de Ávila. Se reportan heridos. La represión ha sido brutal”, escribió, añadiendo que no podía confirmar de forma independiente el número de fallecidos. Otras fuentes aseguran que el mayor “Carlos”, conocido como El Cojo y jefe de cárceles y prisiones de Ciego de Ávila, dirigió la operación represiva junto a brigadas antimotines de las provincias de Ciego de Ávila y Sancti Spíritus, que emplearon balas de goma, gas pimienta y fuerza física para contener a los internos.
El motín de Canaleta no ocurre en el vacío. Prisoners Defenders contabiliza actualmente 1207 presos por motivos políticos en Cuba, mientras el CDPC documenta 1330 violaciones de derechos humanos en cárceles de la isla solo en el periodo comprendido entre marzo de 2024 y marzo de 2025. De ellas, 1045 casos de hostigamiento y represión, 402 de negación de atención médica, 297 de condiciones inadecuadas de vida y 224 de deficiencias alimentarias.
La organización Cubalex, por su parte, registró al menos 41 muertes en prisiones cubanas a lo largo de 2025, ligadas a condiciones inhumanas de reclusión.
Las autoridades cubanas no han emitido ningún comunicado oficial sobre los hechos ocurridos en Canaleta. El silencio del régimen contrasta con la gravedad de las denuncias y alimenta la incertidumbre de los familiares, que continúan a la espera de información sobre el estado de sus seres queridos.
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