Indignación en Cuba por el circo político del “Convoy Nuestra América” junto al régimen

La visita de delegaciones de la izquierda internacional, presentada como ayuda humanitaria, desata críticas por su cercanía con el PCC y la cúpula del poder, señalados como principales responsables de la crisis cubana.

| Noticias | 21/03/2026
Miembros del Convoy "Nuestra América".

La llegada del “Convoy Nuestra América” a la isla ha generado críticas en diversos sectores de la sociedad. La flotilla, integrada por representantes de organizaciones internacionales y figuras políticas de izquierda, arribó a La Habana entre el 19 y el 21 de marzo de 2026, transportando unas 20 toneladas de ayuda.

El recibimiento oficial incluyó reuniones institucionales, conferencias de prensa y actos en espacios completamente iluminados y climatizados. Estas imágenes contrastan con la situación del país, marcada por apagones prolongados, escasez de recursos básicos y un reciente colapso del sistema eléctrico nacional.

La iniciativa reunió a cerca de 600 participantes, simpatizantes de la izquierda provenientes de unos 30 países. Entre ellos se encontraban la senadora colombiana Clara López, el senador chileno Daniel Núñez, el exvicepresidente del Gobierno de España Pablo Iglesias y el exlíder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn.

Recorridos oficiales y construcción del relato político

Durante su estancia, los integrantes del convoy participaron en encuentros con autoridades del régimen cubano y actividades organizadas dentro de una agenda institucional. La iniciativa ha sido presentada como una muestra de solidaridad internacional con la isla, en un contexto de tensiones políticas y económicas.

La iniciativa ha sido presentada como una muestra de solidaridad internacional con la isla, en un contexto de tensiones políticas y económicas.

Sin embargo, el enfoque del recorrido ha sido cuestionado. Diversas voces señalan que la delegación ha transitado principalmente por espacios previamente seleccionados, sin contacto directo con las condiciones cotidianas de la población.

En paralelo, declaraciones del exvicepresidente español Pablo Iglesias han intensificado el debate. Desde La Habana, afirmó que la situación en Cuba “no es tan crítica” como se describe en el exterior. Iglesias destacó la “resiliencia” del pueblo y avances en iniciativas energéticas, en medio de apagones que superan las 20 horas diarias.

Estas declaraciones han sido interpretadas por críticos como una minimización de la crisis, en un contexto donde amplios sectores de la población enfrentan dificultades en el acceso a alimentos, electricidad y servicios básicos.

Reacciones críticas dentro y fuera de Cuba

En Europa, decenas de cubanos exiliados se concentraron el 18 de marzo frente al Parlamento Europeo para denunciar la situación en la isla y exigir acciones internacionales efectivas, en lugar de lo que califican como una flotilla simbólica. Durante la protesta se escucharon consignas como “¡Cuba libre!” y se compartieron testimonios sobre represión, escasez y falta de libertades.

Dentro del debate público, varias voces han cuestionado el significado político de la flotilla.

La escritora Hilda Landrove expresó:

“Los delegados de las flotillas que, usando a Gaza con la misma ligereza que usan a Cuba, han dicho que vienen a romper un cerco que no es tal, se aprestan a hacer el morboso turismo de la ruina revolucionaria y visitan los sitios que les han escogido para que vean lo que conviene que vean, sin tener que experimentar lo que es realmente vivir en Cuba y ante la sorpresa de gente que se pregunta en la calle con qué gasolina lo hacen”.

Por su parte, el investigador Osmany Suárez Rivero señaló:

Dentro del debate público, varias voces han cuestionado el significado político de la flotilla.

“Cuba no necesita una “flotilla salvadora” internacional. No necesita la escenografía moral de una épica importada, ni el simulacro de compromiso que convierte la política en espectáculo y el sufrimiento en capital simbólico. Esa flotilla, llena de niñatxs aspiracionistas, no es más que la repetición de un gesto vacío: el darwinismo político del nombre propio hecho causa, donde cada cual busca inscribirse en la historia como mercancía ética”.

Una iniciativa en medio de tensiones políticas

El convoy ha sido coordinado, entre otros actores, por la Internacional Progresista, organización en cuyo consejo asesor participa Mariela Castro Espín, hija de Raúl Castro y figura del poder en Cuba.

Otros miembros del consejo asesor están vinculados a investigaciones por fraude económico y político. Es el caso del ecuatoriano Andrés Arauz, exministro y exdirector del Banco Central, señalado en 2026 por la Fiscalía General del Estado dentro del denominado “caso Ligados”, por presunta asociación ilícita vinculada a la influencia sobre instituciones estatales.

La llegada de la flotilla ocurre en un contexto de creciente tensión social, marcado por el deterioro económico y la crisis energética. En este escenario, la presencia de delegaciones internacionales y su interacción con las autoridades ha reavivado el debate sobre la representación de la realidad cubana y el alcance de la llamada solidaridad internacional.

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