Artemis II despega hacia la Luna: la humanidad vuelve a orbitar el satélite por primera vez en 52 años
Cuatro astronautas ponen a prueba la nave Orión en un viaje de diez días que no culminará en alunizaje, pero que abre la puerta al regreso definitivo previsto para 2028.
Desde 1972, no ha habido seres humanos en la superficie lunar. La última vez que esto ocurrió fue durante las misiones Apolo, las cuales llevaron a 24 astronautas de la NASA al satélite natural de la Tierra, constituyendo una de las gestas más ambiciosas del siglo XX. Medio siglo después, el 2 de abril de 2026, el cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) despegó desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, con cuatro astronautas a bordo de la nave espacial Orión, marcando el inicio oficial de la misión Artemis II.
Su trayectoria los llevará a realizar un sobrevuelo de la Luna, alcanzando una distancia máxima de 10.000 kilómetros durante unas tres horas, antes de iniciar el regreso a la Tierra. El alunizaje efectivo deberá esperar, al menos, hasta Artemis IV, previsto para 2028.
Durante estos diez días de misión, se busca validar los sistemas de soporte vital de la nave Orión en el entorno hostil del espacio profundo, realizar maniobras de preparación y establecer las bases operativas para futuras misiones. Según la NASA, este vuelo es descrito como “el primer vuelo de prueba con tripulación a bordo del cohete SLS, la nave espacial Orión y los sistemas terrestres de apoyo.
Un programa de 93.000 millones de dólares y décadas de promesas
El programa Artemis nació en 2017, luego de la cancelación de otros proyectos espaciales previos, e involucra a miles de personas de diversas agencias e industrias. Su coste estimado hasta la fecha asciende a 93.000 millones de dólares, cifra que refleja tanto la magnitud del esfuerzo técnico como la complejidad política de mantener una iniciativa de tal envergadura a lo largo de administraciones sucesivas.
La misión también es el resultado de importantes alianzas internacionales, entre ellas la participación activa de la Agencia Espacial Europea (ESA). Su director general, Josef Aschbacher, destacó con claridad el papel de la ESA en este proyecto, afirmando:
El programa Artemis fue creado en 2017 tras la cancelación de varios proyectos espaciales previos, e incluye a miles de personas de diversas agencias e industrias.
“Desde los telescopios Hubble y Webb y el Satélite de observación de la Tierra, Sentinel-6, hasta la Estación Espacial Internacional y, ahora, Artemis, la ESA se enorgullece de ser el socio predilecto de la NASA y, gracias a este lanzamiento, poder llevar al ser humano a la Luna.”
Según el Kennedy Space Center, el alcance científico de la misión podría ser transformador:
“Si tiene éxito, la misión Artemis puede ayudar a los humanos a saber más sobre la Luna en un par de décadas que durante siglos. Esto incluye averiguar cuánta agua hay en la Luna y por qué es importante para la futura exploración, además de crear la posibilidad de hacer crecer una economía lunar.”
Cuatro astronautas, cuatro historias: los protagonistas de Artemis II
La tripulación de Artemis II está formada por el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor J. Glover, la especialista de misión Christina Koch y el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), Jeremy Hansen. Esta es la primera vez que un ciudadano no estadounidense participa en una misión lunar.

Wiseman, astronauta con amplia experiencia, describió el momento del despegue con una mezcla de contención profesional y emoción genuina: “Cuando se encendieron los propulsores sólidos fue increíble. Intentas mantener la profesionalidad mientras el niño que llevas dentro quiere gritar de emoción.”
Victor J. Glover es el primer afroamericano en participar en una misión lunar. Cuando se le preguntó por ABC News sobre el mensaje que quería enviar al pueblo estadounidense, Glover respondió:
“Lo primero que les diría es: confíen en nosotros. Desde aquí arriba se os ve increíbles y hermosos. Y parecéis una sola cosa. Homo sapiens somos todos, sin importar de dónde vengamos o cómo seamos. Somos un solo pueblo. Esta misión nos da algo a lo que aferrarnos y decir, mirad lo que hicimos. Llamamos misiones lunares a las grandes hazañas humanas por una razón: porque nos unen y prueban lo que podemos lograr juntos.”
Christina Koch: ingeniería, récords y reparaciones espaciales
Christina Koch es una figura destacada en la historia de la exploración espacial. Seleccionada como astronauta de la NASA en 2013, Koch ha acumulado 328 días en el espacio, estableciendo el récord de vuelo espacial individual más largo realizado por una mujer. Fue ingeniera de vuelo en la Estación Espacial Internacional durante las Expediciones 59, 60 y 61. En 2019, junto a Jessica Meir, protagonizó la primera caminata espacial íntegramente femenina, un hito ampliamente cubierto por los medios, que consolidó su estatus como un referente en la historia de la exploración espacial
Formada en Ingeniería Eléctrica y Física en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, Koch desarrolló habilidades para trabajar en condiciones extremas desde las primeras etapas de su carrera. Sus estancias en bases de investigación en la Antártida fueron clave en este proceso, lo que la posicionó como una candidata ideal para misiones de alta exigencia.
Seleccionada como astronauta de la NASA en 2013, Koch ha acumulado 328 días en el espacio, estableciendo el récord de vuelo espacial individual más largo realizado por una mujer.
En Artemis II, Koch asume el rol de especialista de misión, pero también ha tenido que ocuparse de reparaciones críticas. Un incidente notable tras el despegue fue un fallo en los sistemas de retrete de la nave Orión, cuya reparación asumió Koch con gran pragmatismo y humor:
“Soy la fontanera espacial. Estoy orgullosa de que me llamen así. Me gusta decir que [el retrete] es probablemente el equipo más importante a bordo”.
Koch también ostenta el récord de ser la mujer que más lejos ha estado de la Tierra, un logro que Artemis II está a punto de consolidar como parte de la historia oficial.
La zona oscura: el desafío de perder contacto con la NASA
Uno de los momentos más delicados del vuelo ocurrirá durante el sobrevuelo lunar. Según la NASA, la nave perderá conexión con la Tierra al pasar por la cara oculta de la Luna, una zona de sombra donde ninguna señal puede transmitirse. Este corte de comunicación, previsto y calculado, es un aspecto clave que la misión busca documentar con precisión para los futuros alunizajes.
Uno de los momentos más delicados del vuelo ocurrirá durante el sobrevuelo lunar.
La ausencia de contacto, aunque breve, ilustra de manera contundente la naturaleza de operar en el espacio profundo: la tripulación quedará completamente sola, a más de 10.000 kilómetros de la superficie lunar y a cientos de miles de kilómetros de la Tierra, sin posibilidad de comunicación.
El regreso y las misiones venideras: el futuro de Artemis II
Artemis II no es el destino, sino el camino. Su éxito marcará el ritmo y la viabilidad de las misiones futuras. Artemis III está prevista como el primer alunizaje del programa, el primero desde 1972, y tiene la intención de incluir a la primera mujer en pisar la Luna. Artemis IV, programada para 2028, consolidaría la presencia humana sostenida en el satélite.
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