Madre cubana denuncia llegada de agua contaminada tras 29 días sin servicio en su hogar
Una mujer en Cuba mostró en video el líquido turbio que llegó a su casa. La denuncia visibiliza la crisis de servicios básicos y su impacto en familias, niñas y niños.
Una madre cubana denunció públicamente la llegada de agua sucia a su casa después de 29 días sin servicio, una situación que, según relató, obligó a su familia a esperar durante semanas por un recurso esencial. En un video difundido en redes sociales, mostró el estado del agua que finalmente salió del grifo: un líquido turbio, oscuro y, a su juicio, no apto para el consumo.
Según su testimonio, antes de recibir el suministro la familia había limpiado y desinfectado los depósitos. “Nosotros nos metimos, le echamos cloro, lo limpiamos bien y así es como nos tenemos que tomar el agua porque así es como sale el agua del grifo”, afirmó.
La mujer explicó que el agua recibida debe utilizarse para todas las tareas del hogar, incluidas actividades indispensables para la supervivencia diaria. “Esta agua nos sirve para lavar, para fregar, para cocinar, para limpiar, para hacer todo y así es como viene el agua”, expresó.
El impacto sobre la infancia y la economía doméstica
La denuncia pone en el centro una afectación directa al derecho al agua y a la salud, especialmente en hogares con presencia de menores de edad. En su relato, la madre cuestionó que niñas y niños deban consumir agua en esas condiciones, pese a la ausencia de alternativas accesibles.
“Díganme si ustedes creen justo que nosotros y nuestros niños tengamos necesidad de tomarnos esta agua tan sucia”, declaró. La frase resume una preocupación que atraviesa buena parte de las responsabilidades de cuidado, asumidas de manera desproporcionada por las mujeres en contextos de precariedad.
La posibilidad de sustituir el agua del grifo por agua embotellada tampoco resulta viable para muchas familias. Según señaló, los precios oscilan entre 150 y 600 pesos, una cifra que describió como inalcanzable en medio de las dificultades cotidianas. “Un pomo de agua chiquito vale hasta 150 y uno grande casi 500 y 600 pesos”, denunció.
Crisis de servicios básicos y supervivencia cotidiana
El testimonio también funciona como una evidencia de la crisis de servicios públicos que afecta a muchas comunidades en Cuba. La falta prolongada de agua y la mala calidad del suministro no solo comprometen la higiene y la alimentación, sino que trasladan a los hogares una carga constante de improvisación, gasto y riesgo sanitario.
En su declaración, la mujer resumió esa experiencia con una frase contundente: “Este es el país de la supervivencia donde nos tocaría aguantar o morir”.
La escena denunciada no se limita a un problema doméstico. Expone, desde la experiencia concreta de una madre y su familia, cómo la falta de acceso a agua potable y condiciones dignas de vida golpea con mayor fuerza a quienes sostienen el cuidado diario dentro del hogar. Cuando el agua llega turbia tras casi un mes de espera, la crisis deja de ser una cifra abstracta y se convierte en una amenaza directa para la salud, la infancia y la dignidad.
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