GREAT WASTE: “Marilyn Monroe es un signo” (Nomadismos VII)

"Queremos saludarnos, y apenas lo intentamos. ¿Somos reproductibles? ¿Almas en serie, sin alcanzar el halo de una estrella?".

| Mundo | 17/03/2022
JARDINES DE CORAL
"Jardines de Coral". / Imagen: Nelly del Río.

“Extraños bajo el mismo techo”

Marilyn Monroe baila en Jardines de Coral con su vestido blanco, que habría de levantarse para la gloria de unos cuantos millones de ojos. Baila sin parar, aunque solo será vista antes de que llegue un camión grande y ruidoso que se la lleve junto a otros desperdicios, a menos que un fanático decida guardar la reproducción en la que aparece la más repetida imagen de una estrella humana.

Y, si bien esta es Marilyn Monroe, al mismo tiempo no lo es. Podría ser la fantasía de algún estudiante de pintura o de alguien que, al concluir su vida laboral, quiso realizar el sueño de ser artista, en lo que acumulaba íconos culturales, ya fuera para admirarlos o para hacer su copia: junto a ella se descubren piezas al óleo, trozos de materiales, viejas latas de pintura… Entonces puede ser, y no ser exactamente, Marilyn Monroe.

2. ART ADVISOR
2. “Art Advisor”.

Mientras tanto ella baila… para un público sonámbulo: extraños que pasamos las horas del sueño bajo el mismo techo sin que al vernos al otro día crucemos palabra. La gente sonríe un poco los fines de semana, y se hace más fácil dar una sonrisa. Pero de lunes a viernes, vuelve a irse callada y precipitadamente hasta el parqueo, para regresar en la tarde enmudecida, desde el auto al lugar dónde comer, tomar un baño, dormir, y repetir el ciclo: se reproducen las horas definitivamente, sin que se puedan experimentar sus fragmentos.[1]

La Monroe no tiene desperdicio”

A pocas cuadras de aquí, hace dos meses comenzó un movimiento constructivo que se ha elevado a tres niveles y me hace recordar los días en que pasaba por allí a comprar frutas y vegetales acopiados por un vendedor minoritario, que sonreía debajo de un toldo tan vital como raído. Como este es un conjunto residencial no muy joven, se siente que podría desaparecer en cualquier momento, para usar el terreno en la construcción de nuevos hogares que se acerquen más al cielo y produzcan más riquezas a las inmobiliarias.

3. EL GRAN DESPERDICIO
3. “El Gran Desperdicio”.

Pero, mientras tanto, se puede mirar por la ventana un césped cuidadosamente cortado sin que la vista choque con el pavimento, cultivar plantas, disfrutar el arrullo de las palomas o el escándalo de una pareja de cotorras que perdió su rumbo.

A lo mejor algunas de las personas que viven aquí, vieron bailar a la estrella de cine transfigurada en sex symbol, de un siglo tan pasado. Así que no es extraño que hayan comprado su imagen, como una más de las cosas que podían adquirir por primera vez, en tiempos de “reproductibilidad”.

“Aletargados por la des-memoria?”

Y ahí está la estampa —capturada por el el fotorreportero Matty Zimmerman— en la que Marilyn aparece bailando sobre una rejilla de ventilación del Metro, en la ciudad de New York, escenario conveniente para que el aire levante el vestido de la mujer y se puedan ver sus piernas. Aquella escena, concebida para la cinta La comezón del séptimo año (1955), era lo que la época pedía a gritos. El recinto donde ocurre, cuidadosamente elegido por la productora Century Fox, logra crear todo un artificio para hacernos ver que la muchacha no sabía lo que iba a pasarle y subrayar así esa combinación entre belleza y candor que la definiría: objeto del deseo de un hombre en el pico de la modernidad.

Esta es la historia que sabemos, o podríamos confrontar, sin olvidamos que estaba perfectamente construida: un objeto ha de ser bonito para el consumo. Pero sigue asombrando la idea de Billy Wilder, así como el inmenso proceso productivo y el virtuosismo de la ejecución a cargo de la extraordinaria mujer. No importa si más tarde hubo que repetir la escena, porque el escándalo de los espectadores lastimó el sonido de la grabación.

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4- “Huevos, uvas, café y zapatos”.

Como en otros lugares del planeta, el entramado de esta historia dejó una marca en Jardines…, quizás cuando sus habitaciones rezumaban todavía el olor de su primera pintura. Ahora puede verse la imagen, no porque esté colgada en sitio visible, sino precisamente porque ha sido desechada por nuevos residentes, o por jóvenes que no reconocen como suyo el original, la reproducción, ni tampoco a la artista. Así es que, al verla allí, dispuesta para el desperdicio, decidí que su vida, y su trabajo, merecían compartirse una vez más. Inocencia o trampa del destino: ¿Qué le pasó a Marilyn?

5. LO QUE EL TIEMPO SE LLEVO
5. “Lo que el tiempo se llevó”.

¿Cómo puede llegar un ícono a la caja de la basura?: ¿Qué motivos hay para el descuido? ¿Somos almas en serie? ¿Está pasando algo cerca de mí que yo no veo? Hace unos meses, aunque fuera de pasada, aún nos saludábamos y hasta podía detenerme a conversar con alguien por un momento. Pero, ahora ¿qué nos pasa? ¿Estamos en el umbral de un retroceso? ¿O será algo que viene de más lejos? ¿Será el vacío de saber a la gente hundida en la incertidumbre de una magra Isla? ¿O es la guerra y su mediático estruendo? ¡La guerra y la sangre, que huele tan fuerte! ¡No lo sabía! Hasta ayer, no. Pero mientras caminaba en paz bajo los árboles, lo escuché decir a unos hombres, ya viejos, que hablaban extrañamente conmovidos del “olor” de la sangre. De lo mal que se siente cuando cargas un cuerpo ultimado en combate. ¡Que rara conversación! No podía imaginar una descripción tan exacta, y ya no podré olvidarla. Un distraído poco alcanza a compartir memorias, pero ellos estuvieron allí y todavía lo recuerdan.

La imagen de la Monroe desperdiciada estuvo en su cuerpo expuesto a la mirada de la multitud (de hombres) que acudió aquella noche para verla: su ser olvidado ante su forma, el solitario y trágico final de su vida. Así es que hoy, mientras olvidamos de un día para otro una mortífera pandemia, para inquietarnos por nuevos desastres (evitables), escojo aferrarme a lo invisible que permanece: valores construidos por siglos que pueden rehacernos, desde un registro poderosamente humano.

1. “Benjamin:  La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”, de Marco Godínez 5/6/ 2013. En el artículo, el autor se acerca al concepto filosófico de Waltter Benjamin, que uso para hablar del cuerpo como objeto de uso y, finalmente, del tiempo que, en la rapidez de la experiencia presente, apenas puede ser experimentado.