Cuba ordena autofinanciación de medios estatales

La medida obliga a preguntar si podrán los medios estatales cubanos autofinanciarse mientras conservan una línea editorial bajo rígido control del Estado.

| Noticias | 24/01/2026
La prensa estatal es un instrumento para el control ideológico de la sociedad cubana.
La prensa estatal es un instrumento para el control ideológico de la sociedad cubana.

En medio de una severa crisis económica, el gobierno cubano ha anunciado que 28 medios de comunicación de la isla deberán abandonar su dependencia total del presupuesto estatal y desarrollar capacidades para autofinanciarse. La medida, presentada por el ministro de Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro Ale, durante el sexto Festival Nacional Virtual de la Prensa, representa un giro significativo en la gestión de los medios estatales cubanos.

Un nuevo modelo de gestión bajo presión económica

Regueiro Ale explicó que la iniciativa forma parte de una reforma más amplia del sector presupuestado, orientada a reducir la carga fiscal del Estado. Los medios mantendrán un fondo básico de subvención estatal, pero deberán generar ingresos propios para cubrir el resto de sus operaciones.

El ministro vinculó este cambio directamente con el “Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía”, un reconocimiento implícito de que las arcas estatales ya no pueden sostener el modelo tradicional de financiamiento completo de los medios públicos.

Entre los objetivos declarados está la mejora de las condiciones laborales y salariales de periodistas, técnicos y creadores, vinculando sus remuneraciones a los resultados económicos de cada medio. También se busca racionalizar plantillas y hacer un uso más eficiente del capital humano, eufemismos que suelen anticipar recortes de personal.

La paradoja entre control ideológico y viabilidad comercial

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La medida plantea una contradicción fundamental: ¿cómo pueden los medios cubanos generar ingresos suficientes mientras mantienen su función como instrumentos de propaganda estatal?

Regueiro Ale insistió en que no se trata de mercantilizar la información ni de renunciar a principios ideológicos, sino de crear fórmulas ingeniosas compatibles con el proyecto socialista. Sin embargo, la experiencia internacional muestra que los medios que dependen de ingresos comerciales tienden a adaptar sus contenidos a las preferencias del público y los anunciantes, no a las directrices políticas del gobierno.

Esta tensión se hace aún más evidente al considerar la limitada apertura publicitaria en Cuba. Aunque la Ley de Comunicación Social, aprobada hace tres años, permitió cierta publicidad comercial, esta viene con múltiples restricciones. Además, toda publicidad debe establecerse mediante contratos que cumplan con la legislación cubana y verificar la licitud de las fuentes de financiamiento, requisitos que pueden ahuyentar a potenciales anunciantes o complicar las transacciones comerciales.

Un experimento con final incierto

Tres años después de aprobada la Ley de Comunicación Social, los resultados de la apertura publicitaria siguen siendo poco claros. La pregunta que queda pendiente es si los medios estatales cubanos podrán realmente autofinanciarse mientras conservan una línea editorial rígidamente controlada por el Estado, con restricciones publicitarias significativas y en una economía en crisis que limita tanto el poder adquisitivo de la población como la presencia de anunciantes potenciales.

El ministro Regueiro Ale calificó la transformación como una decisión administrativa con un marcado componente político, pidiendo a los periodistas involucrarse activamente en el proceso que, según dijo, “exige valentía, inteligencia colectiva y una fidelidad inquebrantable a nuestro proyecto socialista”. Sin embargo, no aclaró qué sucederá con los medios que no logren generar los ingresos suficientes, ni cómo se resolverá la contradicción inherente entre el control ideológico y la necesidad de atraer audiencias y anunciantes.

En última instancia, esta reforma podría ser menos una estrategia de modernización que un reconocimiento de que el Estado cubano ya no puede permitirse el lujo de financiar completamente su aparato mediático, transfiriendo la carga económica a unos medios que deberán encontrar la cuadratura del círculo: ser rentables sin ser independientes.

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