Tras 67 años rechazando al exilio, el régimen cubano ahora busca su dinero para salir de la crisis

Durante décadas culpó a los emigrados y les negó participación económica. Hoy intenta atraer sus inversiones para enfrentar la crisis que golpea a la isla.

| Noticias | 17/03/2026
Parque Central, La Habana. Imagen: Yamil Lage.

El régimen cubano anunció el 16 de marzo nuevas medidas destinadas a ampliar la inversión de cubanos residentes en el exterior en la economía de la isla. La información fue adelantada en una entrevista del viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, al medio estadounidense NBC News, y posteriormente confirmada en el espacio oficialista Mesa Redonda.

Las nuevas regulaciones llegan en medio de una crisis económica aguda, marcada por el deterioro de los servicios básicos, apagones prolongados, inflación, caída de la producción y un aumento visible de la pobreza y la desigualdad en el país. En ese escenario, el régimen cubano, que siempre negó el aporte del exilio cubano, busca atraer capital del exterior como una vía para aliviar la escasez de recursos.

Durante su intervención, el también sobrino nieto de Raúl y Fidel Castro explicó que las medidas intentan ampliar las formas de participación económica de los cubanos emigrados.

“Estamos hablando en primer lugar de la posibilidad de permitir que cubanos que residen en el exterior, aún sin ostentar la residencia efectiva en Cuba, puedan participar o ser dueños de empresas privadas”, afirmó Pérez-Oliva Fraga.

Según el anuncio, los emigrados cubanos no residentes podrían participar en negocios privados dentro de la isla, asociarse con empresas nacionales o integrarse en fondos de inversión y proyectos económicos.

Según el anuncio, los emigrados cubanos no residentes podrían participar en negocios privados dentro de la isla.

Las medidas incluirían además la apertura de cuentas en divisas en bancos cubanos y la posibilidad de participar en determinadas actividades del sistema financiero bajo regulación del Banco Central.

Un anuncio en medio de presiones económicas y políticas

El anuncio del régimen se produce en un momento especialmente delicado para la economía cubana. El país atraviesa una crisis estructural reflejada en el deterioro del nivel de vida, el aumento de la emigración y una creciente dependencia de remesas y recursos externos.

En ese escenario, la posibilidad de atraer capital del exilio aparece como una estrategia para captar divisas en un momento de fuerte escasez financiera. Analistas han señalado que estas decisiones también deben entenderse dentro de un contexto más amplio de negociaciones internacionales, particularmente en relación a las conversaciones y la presión que ha ejercido el gobierno de Estados Unidos.

El economista Pedro Monreal ha advertido que el anuncio podría estar relacionado con ese escenario:

“El anuncio del vicepresidente cubano en entrevista con NBC News sugiere que la medida busca preparar negociaciones con EE.UU. sobre inversiones estadounidenses en Cuba, más que fomentar la participación económica de emigrados.”

Cuestionamientos sobre transparencia y equidad

Óscar Pérez-Oliva Fraga, ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera.

Esta aparente apertura también ha generado críticas por la falta de información clara sobre las reglas y condiciones en las que se aplicarán estas medidas.

La empresaria Yulieta Hernández Díaz ha señalado que el problema principal no radica únicamente en la inversión extranjera o del exilio, sino en el sistema institucional en el que se inserta.

“La verdadera inquietud nace de la opacidad, falta de transparencia del sistema y de la falta de equidad en las oportunidades”, afirmó.

Hernández Díaz sostiene que permitir la inversión de emigrados podría contribuir al desarrollo económico, pero advierte que sin garantías institucionales el resultado podría profundizar las desigualdades existentes.

Esta aparente apertura también ha generado críticas por la falta de información clara sobre las reglas y condiciones en las que se aplicarán estas medidas.

“Si la inversión —sea extranjera o de la diáspora— se gestiona dentro de un sistema opaco, sin reglas claras, sin equidad de condiciones y sin transparencia institucional, lo que se crea no es desarrollo, sino distorsión y desigualdad”, indicó. También se cuestiona la falta de información pública sobre empresas, balances financieros o registros mercantiles, elementos fundamentales para cualquier sistema económico que aspire a atraer inversión.

El impacto social de la apertura económica

Más allá del debate técnico sobre inversión, otras voces han señalado que la discusión sobre la apertura económica debe considerar el impacto social de estas medidas.

El médico Lázaro E. Libre analiza que la conversación pública se ha centrado en el capital y la inversión, mientras quedan en segundo plano las condiciones de vida de la población.

La economía cotidiana en la isla se ha convertido en una economía de supervivencia donde muchas familias dependen de remesas, ingresos informales o múltiples trabajos para sostenerse.

“Porque mientras se discute sobre capital, inversión y apertura, hay una pregunta esencial que apenas aparece en la conversación: ¿dónde queda el cubano de a pie dentro de todo esto?”.

La economía cotidiana en la isla se ha convertido en una economía de supervivencia donde muchas familias dependen de remesas, ingresos informales o múltiples trabajos para sostenerse.

También advierte que la llegada de capital no garantiza por sí sola una mejora en la vida de la mayoría de los ciudadanos. “Abrir la economía no es solo permitir que entren inversores. Es redefinir cómo se reparte la riqueza”, sostiene.

Un debate que apenas comienza

Las medidas anunciadas por el régimen cubano abren un nuevo capítulo en el debate sobre el futuro económico del país. Mientras las autoridades presentan estas decisiones como una vía para dinamizar la economía, analistas y economistas advierten que su impacto dependerá de factores más profundos.

En la propia publicación oficialista Cubadebate, ciudadanos cubanos —tanto desde la isla como desde el exilio— expresaron su desconfianza hacia el régimen, al que responsabilizan por la crisis actual.

“Todos salimos por su culpa. ¿Y ahora quieren ayuda? No flor, esta agua no es para ti. Lárguense o esperen que vayan a sacarlos”, comentó el usuario Víctor Cruz García.

La transparencia institucional, la seguridad jurídica, el acceso equitativo a las oportunidades económicas y el impacto social de las reformas son elementos determinantes para evaluar el alcance real de estas medidas, factores de los que el gobierno cubano no ha dado muestras.

En un país marcado por una crisis económica profunda y un deterioro sostenido de las condiciones de vida, la discusión sobre la apertura económica no se limita al ingreso de capital externo, sino también a la forma en que ese proceso puede —o no— transformar la vida cotidiana de la población.

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