“Las mujeres rurales sufren el abandono del Estado y los lastres del patriarcado”: Entrevista a Aimara Peña

Foto de Aimara Peña intervenida por Alas Tensas.

De La Habana a Santi Spíritus hay una distancia de 350 km aproximadamente. Kilómetros que en Cuba se traducen en una distancia insufrible. La precariedad del transporte, los bajos salarios, la falta de energía para hacer autostop como única variante para explorar el país, y el habanocentrismo, han provocado un completo aislamiento entre las 14 provincias. (El otro día estuve pensando en realizar una invasión de Oriente a Occidente, a lo mambí, como recurso libertador).

Esas distancias entre cubanos, no solo frustran el encuentro, sino que fomentan expresiones discriminatorias ancladas en absurdos estereotipos que impiden el disfrute de nuestras respectivas riquezas.

Aunque no somos un país de etnias, hay un sabor distinto en la persona que crece al margen del río Sagua la Grande, del que cada día amanece contemplando la Sierra del Rosario o la Ciénaga de Zapata. Por supuesto que hay diferencias entre el que ha afinado el oído con la Tumba Francesa y el que ha aprendido a caminar con la rumba de los Muñequitos de Matanzas.

Sin embargo, el fatalismo geográfico que ha marcado tantas vidas, no impidió que yo (nacida en La Habana) conociese a Aimara Peña (1988) (residente de Santi Spíritus). El encuentro ocurrió casi en otra galaxia, exactamente a 8524 km lejos de Cuba.

Durante ese intercambio azaroso de 2017 en Praga, Aimara hablaba con fuerza de leyes electorales y de sus estrategias para incomodar al sistema cubano. Hablaba de sierras eléctricas para “tumbar monte” y así poder trabajar la tierra. Hablaba de las necesidades de sus dos niños pequeños, que debía tratar de solventar en ese viaje (espejuelos, juguetes, libros). Y sus palabras siempre venían desde el optimismo, aunque su activismo disidente se remontara al lejano 2011.

Hace ya unos meses que me he vuelto a tropezar con Aimara, esta vez nos separan más de 7 mil kilómetros. Yo vivo en el exilio madrileño y ella continúa cerca del río Yayabo, en Santi Spíritus, tratando de movilizarse por (con) las mujeres campesinas desde las nuevas tecnologías.

¿Por qué decides convertirte en youtuber?

Mi canal Aimara la Cubana lo tengo hace más de 2 años, pero en los últimos 6 meses comencé ha crear contenidos con mayor frecuencia. Decidí ser youtuber porque es una modalidad cada vez más usada en el mundo para compartir información y sensaciones. Creo que generar desde Cuba espacios donde contemos la cotidianidad, las vidas, la realidades, es fundamental para gestar cambios en quienes aún pueden pensar que Cuba no los necesita.

¿Qué bondades le encuentras a la comunicación digital? ¿Qué temas abordas?

La comunicación digital es más accesible, puedes llegar a más personas con menos costos. Para mí, que siempre he sido activista, fue un salto importante. Aunque no tengo muchos seguidores, mis mensajes, conocimiento y todo lo que me hace pensar en los otros, lo puedo compartir en un vídeo que podrá estar allí para que todos lo vean.

El tema sobre el que gira mi canal es Cuba y sus realidades. Es muy importante para mí visibilizar los tropiezos a los que se enfrenta el cubano para acceder a una vida digna, incluyendo comida, trabajo y libertades fundamentales.

Para que el paisaje político- rural que muestro en mis programas sea lo más variado posible, trato de recorrer distintos lugares. Por ejemplo, he estado en Trinidad y distintos poblados intrincados como San Pablo, que se ubica a 27 kilómetros de Santi Spíritus.

Fotos: Cortesía de la entrevistada.

He visto que en tu canal de Youtube haces hincapié en la situación de la mujer rural. ¿Por qué?

Las mujeres rurales están sufriendo el abandono del Estado y los lastres del patriarcado. Están olvidadas, sin oportunidades, sin empleo, reducidas solo a labores de cuidados. Tienen bajo acceso a la Educación Superior, en fin, la lista de problemáticas es infinita. Por eso la idea de lanzar una campaña en favor de ellas.

Antes de comentar la campaña háblanos de tu activismo, de cuáles grupos has sido parte y cuál ha sido tu labor en ellos.

Lo primero que yo hice como activista fue periodismo independiente. Trabajé para un blog que había aquí en Santi Spíritus que se llamaba Yayabo Press. Luego tuve algunas colaboraciones con Diario de Cuba y como activista estuve vinculada a la Fundación Cubana de Derechos Humanos, donde aprendí muchísimo.

Más tarde fui miembro del Partido Cuba Independiente y Democrática. Como yo era periodista, comencé a laborar en un proyecto que ellos tenían que se llamaba La Nueva República. Desde allí yo escribía, luego imprimía y repartía la publicación. En ese momento fue donde más detenciones sufrí. De hecho se metieron en mi casa y me llevaron la computadora, lo que me obligó a dejar de trabajar en eso.

Después me vinculé con algunas amistades que estaban llevando a cabo el proyecto Candidatos por el Cambio. Ese proyecto me dio la oportunidad de salir al exterior y aprender sobre procesos eleccionarios. Aunque no estaba vinculado con el Otro 18, sí tenía puntos en común.

De todas estas experiencias nació mi propia organización llamada Somos Nueva Cuba que fundé en Santi Spíritus y en la que estoy enfrascada ahora mismo, haciendo comunicación y activismo.

Además, soy parte de la Alianza Cubana por la Inclusión, la Red Femenina de Cuba, y también colaboradora de Alas Tensas.

Muchos son los riesgos de hacer todo ese activismo en Cuba. ¿Cuáles has sufrido tú?

Yo he estado en la lista de regulados, he tenido citaciones a interrogatorios, multas, me han quitado medios, he tenido vigilancia policial, han amenazado a mis amigos y familiares, y otras muchas cosas que en su momento se han denunciado, pero es algo que uno asume porque tenemos que hacer este trabajo.

Hace poco vinieron a mi casa. Ellos llegan, saludan y se creen ya parte de mi familia, pero todo su discurso siempre va a minimizar nuestro trabajo, a tratar de amedrentarnos, a tratar de hacernos sentir mal.

Ese día hablaron de mi canal, que yo no tenía impacto, que yo estaba perdiendo mi tiempo, gastando dinero y recursos y volviéndome loca. Que la gente lo que hacía era reírse de mí. Y yo sólo les decía: “perfecto, no importa”, porque yo soy una persona muy pacífica.

Hablemos de la campaña Por las Mujeres Rurales en Cuba. ¿Cuáles son sus propósitos?

La campaña se inició el pasado 5 de febrero y lo que busco es que el gobierno cumpla con lo que ha expuesto en distintos eventos internacionales relacionados con la incorporación de la mujer en la vida laboral, en la producción y la generación de oportunidades para ellas.

Sobre todo quiero visibilizar un tema importante que es el relacionado con los círculos infantiles o guarderías. En las ciudades del país existen estos centros, que se sabe que no dan abasto, que no tienen los recursos suficientes, pero existen. En zonas rurales no hay ni eso.

La vida laboral en el campo es limitada, solo hay dos opciones, la agricultura y los trabajos en el hogar. En el tema agrícola pueden trabajar sólo en territorios donde haya jornaleros. Ellas nunca son propietarias, son contratadas solo por jornales cuando es necesario.

En cuanto a las labores del hogar, se sabe que es un trabajo no remunerado y que se depende completamente de un matrimonio. Imagina con las dificultades económicas que ahora se han agravado en Cuba, las mujeres se someten a matrimonios violentos o el que sea para poder tener comida y techo.

Es muy difícil la situación de estas mujeres y el gobierno se ha olvidado de ellas. Por ejemplo con el tema del acceso a la Educación Superior, cuando muchas de ellas comienzan a hacer escuelas por dirigido, llegan tarde o no tienen dinero para poder ir todos los días porque están lejos de la ciudad. Entonces, ¿dónde están esas oportunidades de las que habla el gobierno?

Según estadísticas del Estado cubano, viven en zonas rurales 1 200 179 mujeres aproximadamente. Que esta parte importante de la población solo pueda acceder a tener hijos y a cuidar de la familia frena cualquier tipo de avance de la sociedad o empoderamiento de la mujer.

Por ello la necesidad de esta campaña. A partir del día 8 queremos lanzar una petición online para que las personas la firmen, donde queremos exigir círculos infantiles ya para zonas rurales.

Me gustaría que muchas personas firmen esta petición, porque aunque el gobierno haga oídos sordos va a marcar un precedente para todas.

Yanelys Núñez

Yanelys Núñez

(La Habana, 1989). Curadora, crítica de arte y activista. Es coautora, junto al artista Luis Manuel Otero Alcántara, del Museo de la Disidencia en Cuba, plataforma que establece espacios de diálogos y de creación artística. Fue organizadora de la #00Bienal de La Habana, gesto celebrado en 2018 a raíz de la decisión del Ministerio de Cultura de posponer la edición 13 de la Bienal oficial. Ha participado en foros de debate internacionales como Creative Time y Forum 2000. 

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