Los observatorios independientes llaman la atención sobre los feminicidios vicarios en Cuba

OGAT y Yo Sí Te Creo en Cuba han documentado desde 2019 en Cuba seis feminicidios de este tipo, en los que el maltratador asesina a los hijos o hijas de la mujer con el fin de hacerle daño.

| Observatorio | 06/06/2022
Collage feminicio vicario
Los observatorios independientes llaman la atención sobre los feminicidios vicarios. / Ilustración: Alas Tensas.

El pasado 24 de marzo, Eriday Soto Martínez y su hijo de 5 meses fueron asesinados en Jobabo, provincia de Las Tunas, a manos de la expareja de Eriday. Los observatorios de Alas Tensas (OGAT) y Yo Sí te Creo en Cuba pudieron verificar con fuentes comunitarias que el victimario era la expareja de la madre.

No es la primera vez que los hijos o hijas son víctimas mortales de la violencia machista en Cuba. Desde su creación a finales de 2019, el OGAT ha registrado seis feminicidios vicarios. El asesinato del hijo de Eriday es el más reciente.

Ileana Álvarez, directora del OGAT, explica que el observatorio ha incorporado una metodología que se está aplicando en España desde comienzos de 2022 para el trabajo de observancia y denuncia de feminicidios. Esta incluye nuevas tipologías como el feminicidio social, el feminicidio sexual, el feminicidio familiar, y el feminicidio vicario, las cuales se agregan a las que ya existen sobre feminicidios en el ámbito de la pareja y expareja.

El feminicidio vicario es la expresión más extrema de la violencia vicaria, también llamada violencia por sustitución, que es la violencia que se ejerce contra una mujer a través de una persona interpuesta, usualmente a sus hijos e hijas, pero también otras personas que sean importantes para ella. El feminicidio vicario se define, por tanto, como el asesinato de los hijos o hijas menores de edad u otras personas mayores de edad por parte de un hombre como instrumento para causar perjuicio o daño a una mujer.

El feminicidio vicario puede producirse en el ámbito de la pareja/expareja o fuera de ese ámbito; es decir, el victimario también puede ser un hombre que no tenga ni haya tenido una relación afectiva con la madre. Consiste en e asesinato de hijos e hijas menores, y también de otros menores y personas mayores de edad que sean allegadas: sobrinos, amigas, hermanas… aunque lo más habitual es el asesinato de hijos e hijas.

Infografía sobre feminicidio vicario
Infografía sobre feminicidio vicario.

Para Álvarez, un caso paradigmático de violencia vicaria fue el asesinato de Carlos Duviel Sánchez Estévez, de 10 años de edad, a manos de su padre, en Caibairén en abril de 2019. “Es un padre que mata a su hijo de 10 años con el simple objetivo de infligir daño a su madre”, afirma.

De acuerdo con ella, este caso reportado por el periodista Pedro Manuel González muestra la desprotección que sufren no solo las mujeres víctimas de violencia de género sistemática sino también sus hijas e hijos.

El padre cumplía condena por haber maltratado y casi matado a su madre. Era un hombre con antecedentes de violencia machista que se encontraba bajo libertad condicional. Fue al lugar en el que estudiaba su hijo, la maestra se lo dio, se lo llevó a un lugar apartado y lo asesinó.

“Te das cuenta de que se pudo haber evitado esta muerte si se hubieran cumplido los protocolos mínimos de protección para las víctimas de violencia machista, puesto que este hombre estaba en prisión por haberle pegado varias puñaladas a la madre del niño asesinado”, opina Álvarez.

Violencia vicaria

Efectivamente, según ha indicado en varias ocasiones la psicóloga Sonia Vaccaro, quien acuñó el término de violencia vicaria, “en la gran mayoría de los casos analizados durante la última década, la violencia vicaria sobre los hijos con resultado de muerte fue el final de una violencia previa sobre la madre, episodios que arrastraban una larga historia previa de maltrato”.

Hasta hace poco, los observatorios OGAT y Yo Sí Te Creo en Cuba registraban como feminicidios solo los asesinatos de mujeres cometidos por parejas y exparejas, registrando los asesinatos de menores como infanticidios. Sin embargo, a comienzos de este año, adoptaron esta nueva metodología y empezaron a definirlos como feminicidios vicarios.

Incluir en los observatorios otros tipos de feminicidio, como el vicario, es importante para entender cómo opera la violencia machista, cómo se transversaliza a otros ámbitos, y ayuda a implementar medidas y políticas públicas eficaces que permitan la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres”, apunta Álvarez.

En España, desde 2013 hasta la fecha, se han contabilizado 47 asesinatos de menores en el marco de la violencia vicaria. Algunos casos de feminicidios vicarios recientes, como el asesinato de las hermanas Anna y Olivia Gimeno a manos de su padre, puso de nuevo el foco sobre este tipo de violencia. Según expertas, la Ley de Protección Oficial de la Infancia aprobada en 2021 consolida la tendencia a suspender los regímenes de visitas de los hijos/as cuando hay indicios de violencia machista contra la madre.

“…el nuevo y polémico Código Penal, aprobado el pasado 15 de mayo por la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), dejó fuera una vez más el feminicidio como delito tipificado…”

En Cuba, sin embargo, todavía no se ha abierto el debate público sobre los feminicidios vicarios. Álvarez señala que es un tema difícil de visibilizar en el país, que hasta hace poco (2019) negaba la existencia de feminicidios. “Si niegas algo no puedes crear leyes e implementar políticas públicas para resolverlo. En Cuba no existe una ley contra la violencia de género y el feminicidio no está tipificado en el Código Penal; no existen refugios, ni educación en feminismos ni en las escuelas ni en las instituciones públicas como la policía, el sistema de salud, etc. que ayuden a comprender y prevenir la violencia de género”, comenta.

En efecto, el nuevo y polémico Código Penal, aprobado el pasado 15 de mayo por la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), dejó fuera una vez más el feminicidio como delito tipificado, a pesar de que Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), solicitó incluirlo.

Álvarez advierte que los feminicidios, incluidos los vicarios, documentados por el OGAT y Yo Sí Te Creo, son un subregistro, puesto que al ser observatorios independientes no cuentan con el apoyo del gobierno y deben trabajar de manera clandestina para no ser criminalizados. Normas como el Decreto Ley 370, la Ley Mordaza, y el Decreto Ley 35 afectan no solo el trabajo de las observadoras, sino también desincentivan a las familias de las víctimas de denunciar en redes sociales o hablar con la prensa independiente. Por estos motivos, apunta Álvarez, “a pesar del gran esfuerzo que realizamos, resulta imposible garantizar que podamos notificar todos los feminicidios”.

Sin embargo, Álvarez es optimista. “Se puede luchar de múltiples formas contra los feminicidios, y también contra los feminicidios vicarios, siempre que haya un compromiso firme con la lucha contra la violencia de género para transversalizar todas las estructuras de la sociedad: es importante nombrar los feminicidios vicarios, porque lo que no se nombra no se puede prevenir”, concluye.

Este trabajo fue realizado en colaboración con el Institute for War and Peace Reporting (IWPR).