De "Metrópolis" a "Ex Machina", las mujeres artificiales del cine revelan cómo la tecnología reproduce los imaginarios de poder, y control del mundo humano.
El hip hop cubano no puede comprenderse sin la impronta de mujeres y disidencias que amplían el discurso frente a los desafíos contemporáneos.
Conversaciones atribuidas a Marco Rubio con el nieto de Raúl Castro, abren interrogantes sobre el alcance real de una eventual apertura.
En “Persépolis”, Marjane Satrapi articula memoria, cuerpo e identidad en una reflexión profunda sobre el poder y su penetración en la vida cotidiana.
Con “Palmas cubanas” (1963), Rosina Prado inició el abordaje de la vida de la mujer en la isla, tema que luego continuarían cineastas como Sara Gómez.
Mercedes de Acosta aceptó el costo de ser visible en un mundo que castigaba esa visibilidad, y aun así dejó huellas que hoy siguen hablando.
En su documental “De bateyes” (1971), Sara Gómez recupera del olvido un espacio esencial para la historia de la sociedad y la cultura cubanas.
La oposición organizada, la sociedad civil y los medios independientes deben ganar protagonismo en la todavía incipiente transición democrática de Venezuela.
La condición de mujer artista atraviesa la trayectoria creativa de Luchita Hurtado de manera estructural y sostenida a lo largo de todo el siglo XX.