Mi casa, mi tumba

Ilustración: Mary Esther Lemus Cordero

Si tuviera que elegir el lugar del mundo donde me sintiera más segura, sin pensarlo dos veces, elegiría mi casa, mi cuarto, mi cama. Esa sensación de estar a gusto, a salvo, es lo que convierte un espacio cualquiera en tu refugio. Paradójicamente, no todas estamos a salvo en nuestras casas. Por ejemplo, en Cuba, durante la cuarentena provocada por la pandemia de la covid-19 entre el 24 de marzo y el 15 de octubre de 2020, ocurrieron 17 feminicidios y 3 infanticidios relacionados, que tuvieron lugar en el hogar o en entornos familiares de las víctimas.

De acuerdo con declaraciones ofrecidas por la psiquiatra Ivón Ernand a la Redacción IPS Cuba, la convivencia obligatoria, junto al mal manejo de la ira y la dificultad para el control de las emociones en los hombres, podría incrementar las relaciones violentas en el ámbito doméstico. De hecho, podía descontrolarse si estas personas ya vivían en situación de violencia antes de decretada la cuarentena. Sin embargo, en el país no existe un protocolo diseñado para prevenir y/o atender esta ola de violencia que es global.

Ante esta situación, iniciativas de la sociedad civil y organizaciones no gubernamentales emprendieron varias iniciativas. Las especialistas del Centro ecuménico Oscar Arnulfo Romero recomendaron a las mujeres compartir con amigos, familiares o vecinos cercanos una palabra o sonido que les alertara si se encontraban amenazadas o en peligro. Algo así como una clave para compartir con sus redes de apoyo y salvarse. Una estrategia que aún no prende en la sociedad cubana. Al mismo tiempo, la plataforma Yo Sí Te Creo en Cuba, lanzó una línea telefónica para dar asesoría legal y psicológica a las mujeres durante la pandemia.

Desde que la iniciativa abriera su línea telefónica el 27 de marzo hasta finales de julio, acompañó a 30 mujeres por violencia física, psicológica, policial, sexual y un caso de violencia obstétrica. Y otras tantas que no aparecen en las estadísticas, porque no han logrado denunciar y si alguien más quisiera hacerlo por ellas —un testigo, por ejemplo—, simplemente no podría, porque la ley establece que solo puede hacerlo la víctima.

En declaraciones a la prensa, la plataforma asegura que las mujeres atendidas tienen entre 18 y 70 años de edad, la mayoría de La Habana, una cifra que aumentó durante el aislamiento. De hecho, no solo atienden a las víctimas directas, sino también a los niños afectados por la violencia machista.

No fue hasta el 21 de julio, que un reporte del Noticiero Nacional de Televisión, anunció la creación de una guía para atender denuncias telefónicas sobre violencia de género e intrafamiliar en Cuba. La acción, que aún no se implementa, es el resultado de un equipo multidisciplinar proveniente de instituciones y organismos del Estado cubano como el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), la Fiscalía General de la República, la Universidad de La Habana, la Policía Nacional Revolucionaria y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), entre otros actores. Tres meses más tarde, un artículo en Cubadebate anunciaba que la línea telefónica 103, especializada entre otros temas como drogas y demandas vinculadas por la covid-19, propiciaría orientación y apoyo psicológico a casos de violencia de género.

Activistas explican la urgencia de crear una línea solamente para atender violencia de género, al mismo tiempo que abogan por refugios que brinden protección a mujeres víctimas de violencia machista, sobre todo en situaciones como la actual. Un sistema de atención integral que cuente con la participación y el diálogo de distintos actores sociales, incluido el Estado.

En 2019, Cuba ofreció un informe nacional a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), donde publicaba una tasa de feminicidios de 0.99 por cada 100 mil habitantes de la población de mujeres de 15 años o más en 2016, lo que da un total de 47 feminicidios. A partir de las cifras, la investigadora cubana y experta en género, Ailynn Santanas publicó un artículo donde hacía referencia que en ese mismo año, el Anuario Estadístico de Salud afirmaba que 121 mujeres murieron a causa de agresiones. Por tanto, en 2016, el 39% de las muertes de mujeres a causa de agresiones fueron feminicidios perpetrados por parejas o ex parejas. Si bien la tasa cubana es inferior a la latinoamericana (1.6 en 2017), la proporción respecto a los asesinatos totales de mujeres por agresiones es superior. En 2017 el 34,48% de los asesinatos de mujeres en todo el mundo fueron cometidos por sus parejas o ex parejas. Los datos no dejan lugar a dudas, en Cuba es más probable que tu casa se convierta en tu tumba si eres mujer.

Violencia de género, la pandemia pendiente a resolver

¿La covid-19 afecta más a los hombres que a las mujeres? Estudios científicos refieren que el sexo femenino desarrolla una respuesta inmunológica al virus más rápida y fuerte que el masculino. Esto se debe a factores relacionados con el sistema inmune y la prevalencia de enfermedades respiratorias en los hombres. Ellos son los más afectados desde el punto de vista biológico por el nuevo coronavirus; ellas, el daño colateral.

En Cuba, por ejemplo, las cifras relativas al impacto de la enfermedad refieren que de 3599 hombres positivos a la covid-19, han fallecido 78; mientras que, de 3128 mujeres, solo 50 murieron (cifras al 27 de octubre). Al revisarlas obviando el contexto, pudiera parecer que sí, que el sexo masculino lleva las de perder, pero no. Resulta que el trabajo informal ha sido el más golpeado por la crisis económica generada por la pandemia. Si tenemos en cuenta que solo el 39% de las mujeres permanecen económicamente activas, contra el 61% de los hombres, es fácil darse cuenta que los trabajadores informales en el país son en su mayoría cubanas. Sin contar el impacto en el hogar, donde las cubanas hacen malabares entre el teletrabajo, las tareas domésticas, el cuidado de niñxs y ancianxs, entre otros “roles” que la sociedad les impone. A todo esto se suma la violencia machista de la cual son objeto.

Un grupo de psicólogxs en la provincia de Pinar del Río creó a finales de mayo una Consultoría Psicológica on-line para develar los vínculos entre la violencia de género hacia la mujer y la actual pandemia. El 31.8 % de las encuestadas respondieron haber sido víctima de algún tipo de violencia durante el confinamiento.

Torres Santana, destaca que la dimensión del problema en la isla es comparable con las cifras globales. “Mientras en el mundo aproximadamente el 35% de las mujeres ha sufrido, en algún momento de su vida, violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental o violencia sexual por parte de otra persona distinta a su compañero sentimental, en Cuba el 39.6 % de las mujeres declara haber sido víctima de violencia al interior de las relaciones de pareja en algún momento de su vida”.

Es muy difícil en Cuba llegar a cifras o datos nacionales que evidencian la violencia de género porque son datos cerrados. Los últimos datos que se conocen datan de 2016 y subrayaba que una mujer era asesinada cada semana como resultado de violencia machista, pero eso es todo. Ante este vacío, activistas abogan por la necesidad de datos abiertos donde se reconozca la existencia del fenómeno como punto de partida para la creación de políticas públicas.

De acuerdo con la investigadora, abogada y activista,Alina Herrera, “la conformación de un registro de feminicidios permite graficar las causas y motivaciones que conllevan al hecho, los escenarios donde tienen lugar, los modos en que sucedieron, las relaciones entre víctimas y victimarios, las violencias que le precedieron y si estas fueron atendidas a tiempo o no por las autoridades. Todo ese caudal de información es tomado en cuenta para conformar las políticas de género, de prevención al feminicidio y de protección a las víctimas”.

Para Alina Herrera, la lucha por el reconocimiento legal del feminicidio no es sinónimo de estar intentando políticas positivistas relacionadas con el Derecho Penal, sino de que se articule un tratamiento diferenciado en materia de violencia de género por las distintas normas legales. Hasta el momento, en Cuba los delitos de lesiones, coacción o amenazas, no se investigan por parte de las autoridades a no ser que la misma víctima de violencia de género o un tutor en caso de discapacidad denuncian a su agresor por los mismos.

La Encuesta Nacional de Igualdad de Género de 2016 expone que el 26,7 % de las mujeres entre 15 y 74 años reconoce haber sido víctimas de alguna manifestación de violencia en su relación de pareja durante los 12 meses previos al estudio. Sin embargo, solo el 3,7 % de las cubanas que declaran haber sufrido violencia machista habían solicitado algún tipo de ayuda institucional.

105 mujeres murieron en 2019 por agresiones en Cuba, según el Anuario Estadístico de Salud 2020. Las cifras no dejan claro cuántos de estos crímenes son feminicidios, un delito que no se registra en el Código Penal vigente desde 1987.

La periodista y feminista cubana, Lirians Gordillo, asegura que la covid-19 llegó en un momento muy particular en Cuba. Para la investigadora, la información e investigación académica han crecido muchísimo, hay una mayor diversidad de actores sociales y personas trabajando contra la violencia. Además, el Estado reconoce la violencia de género en la Constitución y su responsabilidad de proteger a las mujeres e implementar respuestas legales y sociales, las redes sociales han catalizado la toma de conciencia sobre la necesidad de una ley integral y orgánica que proteja a las mujeres, pero aún falta hacer efectiva la voluntad política, traducirla en leyes y programas, en acciones inmediatas, a corto y mediano plazo.

En ese sentido, Mayda Álvarez, investigadora y directora del Centro de Estudios de la Mujer de la Federación de Mujeres Cubanas, aseguró en una entrevista a Granma que es necesario “perfeccionar la presencia del tema en las leyes vigentes que en estos momentos están en proceso de modificación. No obstante, mi opinión personal es que nos beneficiaría una ley específica e integral sobre la violencia contra las mujeres, que contemple todas las medidas y sanciones que ya aparecen en leyes vigentes, y otras que sea necesario promulgar”.

El Gobierno Cubano se ha propuesto terminar a toda costa con el virus SARS-CoV-2 y para eso ha destinado recursos humanos y materiales innumerables. Pero no sucede lo mismo con el avance de la violencia machista contra mujeres, niñas y adolescentes, la cual ha aumentado considerablemente en las condiciones de aislamiento. Si bien es un tema que permanece en la agenda política, le falta invadir los espacios públicos y privados, trascender el papel, el discurso, la voluntad para cambiar todo lo que debe ser cambiado.

Mujeres asesinadas en condiciones de confinamiento:

  1. 15 de abril: Yamilka Guerra Espinosa, junto a sus dos hijas, de dos y cinco años de edad respectivamente. Victimario: ex pareja, con antecedentes de violencia machista. Lugar: su hogar, en la comunidad rural El Indio, municipio Amancio, provincia Las Tunas.
  2. 3 de mayo: Yineidy Alcántara Romo, embarazada de cinco meses. Victimario: ex pareja. Lugar: su hogar en el barrio rural La Cachimba, municipio de Güira de Melena, provincia Artemisa.
  3. 7 de mayo: Mujer sin identificar. Victimario: pareja. Lugar: su hogar en la comunidad La Juanita, ciudad de Cienfuegos, provincia Cienfuegos.
  4. 18 de junio: Gisel Iznaga Graberán y dos niñas con lesiones, una en estado grave. Victimario: ex pareja, con antecedentes de violencia machista. Lugar: su hogar en el consejo popular Ceiba del Agua, municipio de Caimito, provincia de Artemisa.
  5. 18 de junio: Beatriz Cuadrado Batista (21 años). Victimario: ex pareja, con antecedentes de violencia machista. Lugar: en la vía pública de la ciudad de Gibara, municipio de Gibara, provincia de Holguín.
  6. 27 de julio: Marta (22 años) y su hija Lorena (1 año y 8 meses). Victimario: pareja. Lugar: asentamiento rural de Baracoa. Guantánamo.
  7. 28 de julio: Mujer sin identificar. Lugar: Su hogar en Camagüey. Victimario: su pareja.
  8. 5 de agosto: Amarilis Ramírez Velazquez (43 años). Victimario: ex pareja. Lugar: Su casa en calle 13 del Reparto Progreso, en el pueblo de Colombia, Las Tunas.
  9. 14 de agosto: Mailin Diéguez (35 años). Victimario: ex pareja. Lugar: Su hogar en barrio del Tejar, en la carretera del Husillo entre calle 100 y Puentes Grandes, en el municipio de Marianao. Deja tres hijos menores.
  10. 17 de agosto: Diana Márquez Valdés (34 años). Lugar: La Vereda de Caimito. Victimario: Su esposo, Luis Maurín. Pueblo de la provincia de Artemisa. Deja tres hijos menores.
  11. 20 de Agosto: Sonia Bermúdez Torres (32 años). Embarazada de cuatro meses. Victimario: Su esposo. Deja tres hijos menores. La policía presiona a la familia para que callen. Provincia de Holguín. La familia supuestamente presionada por los policías para que no hablen con la prensa.
  12. 20 de Agosto: Mujer sin identificar (29 años). Victimario: su ex pareja. También mata al esposo actual Leonardo Rondón. Lugar: Pueblo rural “El Remate”. Manzanillo. Granma.
  13. 5 de septiembre: Raidelis Blanco Almenares (28 años), instructora de arte. Lugar: su hogar en la comunidad rural de Mafo, en el municipio de Contramaestre, Santiago de Cuba. Victimario: su pareja. El hecho sucedió frente a su hijo, de tres años de edad.
  14. 6 de septiembre: Kirenia Tamayo Verdicia. Victimario: Yunior Sánchez Salgado, su ex pareja, un ex agente de la Policía Nacional Revolucionaria con antecedentes. Lugar: Escuela de Primaria donde trabaja. Municipio de Jobabo, Las Tunas.
  15. 13 de septiembre: Sandra Carmenate Herrera. Lugar: en la planta de asfalto Peñalver, en el municipio habanero de Guanabacoa. Victimarios: Dos agresores.
  16. 10 de octubre: Cary Vidal (24 años). Lugar: a la entrada costera de la zona 23 de Alamar, Habana del Este. Victimario: su ex-pareja.
  17. 15 de octubre: Yurislaidis Revé Hernández (Tatica). Lugar: en las proximidades del río Sagua, en la zona del asentamiento rural La Charca, en Sagua de Tánamo, Holguín. Victimario: su esposo. La sobrevive una niña de tres años, hija del agresor.

Infanticidios relacionados:

1. 15 de abril: Yaliannis Guerra Espinosa 2 años. Lugar: su hogar, en la comunidad rural El Indio, municipio Amancio, provincia Las Tunas. Victimario: ex pareja de su madre Yamilka.

2. 15 de abril: Rachely Guerra Espinosa 5 años. Lugar: su hogar, en la comunidad rural El Indio, municipio Amancio, provincia Las Tunas. Victimario: ex pareja de su madre Yamilka.

3. 27 de julio: Lorena (1 año y 8 meses). Victimario: pareja de su madre Marta. Lugar: Asentamiento rural de Baracoa. Guantánamo

Los datos proceden de plataformas como YoSiTeCreoEn Cuba, IPS, Red Femenina de Cuba, Alianza por la Inclusión, Red de Mujeres por la Igualdad y Las Marianas, investigaciones independientes de periodistas y activistas en Cuba. Datos oficiales no existen.

***

Violentadas en cuarentena”, publicada en Distintas Latitudes, es una investigación colaborativa regional realizada en 19 países de América Latina y el Caribe sobre la violencia contra las mujeres por razones de género durante la cuarentena por la covid-19. Esta investigación fue apoyada por el Fondo Howard G. Buffett para Mujeres Periodistas de laInternational Women’s Media Foundation.