Las mujeres cubanas se han visto obligadas a retroceder décadas en el tiempo, sustituyendo las hornillas eléctricas por fogones improvisados de leña o carbón.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, advierte que Cuba está “en sus últimas” y sugiere a Díaz-Canel cuidar sus palabras al dirigirse al presidente Trump.
Las medidas, anunciadas en un contexto de intensa represión a toda forma de disidencia, serán “muy difíciles” para el pueblo ya agobiado por la crisis.
La presidenta mexicana apela al discurso humanitario para respaldar a su aliado, el régimen de La Habana, sin tensar con Washington.
Durante una conferencia de prensa, consultada sobre una eventual reanudación de los suministros, se limitó a señalar que “en su momento se informará”.
El gobierno de México reconsidera si continúa o no ayudando al régimen cubano, mientras en la isla la crisis y el descontento popular se intensifican.
Videos y comentarios difundidos en redes sociales, mostraron el toque de calderos y la quema de desechos en medio de un clima de tensión.
Protestas simultáneas en la ciudad de Baracoa y en varios municipios de La Habana reclaman una solución urgente a la crisis humanitaria en Cuba.
“La pobreza de tiempo no es una metáfora: es un costo que hoy pagan, en silencio, millones de mujeres en Cuba.”
Los huracanes afectan a toda la población, pero sus consecuencias son especialmente graves para las mujeres y los ancianos.