Su autenticidad y fuerza en pantalla la elevaron al símbolo de la identidad femenina cubana.
Más allá de su maestría formal, lo que distingue a De Morgan es su personal uso de la alegoría para hablar sobre la justicia y la condición de la mujer.
Martine Franck es una de las grandes fotógrafas del siglo XX, una artista que supo poner el dominio técnico al servicio de una genuina conexión humana.
Aurelia Navarro legó, con su pintura, una aportación sustantiva a la diversidad de las modernidades españolas del primer tercio del siglo XX.
Marion Adnams desarrolló un estilo y una visión que se distinguen dentro del surrealismo por la maestría de su técnica y por su sensibilidad única.
Pintora, ilustradora, profesora de arte y feminista, Lluïsa Vidal fue una de las figuras prominentes del modernismo catalán.
Con su serie “Sueños”, Grete Stern elevó el montaje fotográfico a la condición de arte y cuestionó el rol subordinado impuesto a la mujer en la sociedad.
En su discurso de aceptación del Premio Princesa de Asturias 2024, Marjane Satrapi subraya la necesidad de poner la empatía como centro de la educación.
La obra de la artista Marta María Pérez, marcada por la espiritualidad afrocubana y la maternidad, contribuye a renovar el lenguaje visual en América Latina.