El régimen iraní impone otra condena de más de siete años a la Nobel de la Paz Narges Mohammadi

La nueva sentencia refuerza el patrón de persecución contra una figura clave del liderazgo femenino prodemocrático en Irán, que a menudo queda eclipsado en la lectura internacional por cálculos e intereses geopolíticos.

| Mundo | Observatorio | 10/02/2026
La activista iraní Narges Mohammadi.
La activista iraní Narges Mohammadi.

El régimen iraní ha condenado a la activista de derechos humanos y Premio Nobel de la Paz 2023, Narges Mohammadi, a más de siete años de prisión, en una nueva escalada represiva contra una de las voces más visibles de la disidencia en el país. La sentencia fue dictada el sábado 8 de febrero por un tribunal de la ciudad de Mashhad y confirmada públicamente por su abogado, Mostafa Nili, mientras la activista se encuentra en huelga de hambre desde el 2 de febrero.

Según informó AP este domingo 8 de febrero de 2026, Mohammadi fue condenada a seis años de prisión por el cargo de “reunión y colusión” y a un año y medio adicional por “propaganda”, además de recibir una prohibición de viajar por dos años y una pena de exilio interno en la ciudad de Khosf, situada a unos 740 kilómetros al sureste de Teherán. Las autoridades iraníes no han reconocido oficialmente la sentencia.

La criminalización de Mohammadi, incluso tras haber sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz, evidencia la nula voluntad del régimen de tolerar voces críticas.

La nueva condena se produce en un contexto de endurecimiento general de la represión en Irán. La brutalidad de la represión de las protestas en Irán ha dejado un saldo de muertos mucho mayor al reconocido oficialmente. Mientras el Gobierno cifra las víctimas en 3 117, varias ONG y expertos independientes estiman que los decesos podrían ser entre dos y tres veces superiores. Documentos y reportes señalan que el número real de fallecidos oscila entre 4 000 y 6 500 casos confirmados, y que se investigan decenas de miles más. La agencia estadounidense Human Rights Activists in Iran (HRANA) ha documentado de manera independiente 6 854 muertes, confirmando la magnitud de la violencia ejercida contra los manifestantes.

Mientras el régimen iraní intenta negociar con Estados Unidos sobre su programa nuclear y, al mismo tiempo, refuerza una postura dictatorial frente a cualquier forma de disidencia interna. La criminalización de Mohammadi, incluso tras haber sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz, evidencia la nula voluntad del régimen de tolerar voces críticas, en especial cuando estas provienen de mujeres.

Una condena que castiga la disidencia femenina

Narges Mohammadi, Premio Nobel de la Paz 2023.
Narges Mohammadi, Premio Nobel de la Paz 2023.

Narges Mohammadi, de 53 años, fue arrestada en diciembre durante una ceremonia conmemorativa en Mashhad en honor al abogado y defensor de los derechos humanos Khosrow Alikordi, fallecido a principios de ese mes. Imágenes difundidas entonces mostraban a la activista exigiendo justicia por su muerte y denunciando la represión sistemática del Estado iraní.

Narges Mohammadi, de 53 años, fue arrestada en diciembre durante una ceremonia conmemorativa en Mashhad en honor al abogado y defensor de los derechos humanos Khosrow Alikordi.

Sus simpatizantes han señalado que Mohammadi inició una huelga de hambre tras su nueva detención, en protesta por las condiciones de su encarcelamiento y por lo que consideran una condena arbitraria. El castigo se produce después de que la activista hubiera permanecido en libertad provisional desde diciembre de 2024, tras recibir un permiso por motivos de salud que inicialmente iba a durar solo tres semanas, pero que se extendió ante la presión de activistas y gobiernos occidentales.

Durante ese período, Mohammadi retomó su activismo público, participó en protestas y concedió entrevistas a medios internacionales. Incluso se manifestó frente a la prisión de Evin, uno de los centros de detención más temidos del país, donde cumplía una condena previa de 13 años y nueve meses por cargos similares de colusión contra la seguridad del Estado y propaganda contra el gobierno.

Salud frágil y castigo implacable

La situación médica de Mohammadi agrava la gravedad de la condena. Sus defensores han denunciado que sufrió múltiples infartos durante su encarcelamiento y que en 2022 debió someterse a una cirugía de emergencia. A finales de 2024, su abogado informó que los médicos le habían detectado una lesión ósea que temían fuera cancerosa, la cual fue posteriormente extirpada.

“Teniendo en cuenta sus enfermedades, se espera que sea puesta en libertad temporalmente bajo fianza para que pueda recibir tratamiento”, escribió Mostafa Nili. Sin embargo, el régimen ha optado por intensificar el castigo, ignorando los riesgos para su salud y las reiteradas peticiones internacionales.

La voz del Nobel desde la cárcel

Narges Mohammadi, Premio Nobel de la Paz 2023.
Narges Mohammadi.

Las palabras de Narges Mohammadi al recibir el Premio Nobel de la Paz en 2023, escritas desde prisión y leídas en Oslo por sus hijos, Alí y Kiana Rahmani, siguen resonando como un testimonio de resistencia frente a la tiranía. En su discurso, la activista subrayó el papel central de las mujeres en la lucha por la democracia en Irán y destacó el movimiento Mujeres, Vida, Libertad como una expresión colectiva de dignidad frente a la represión.

Mohammadi reclamó entonces el apoyo internacional a un pueblo sometido al aislamiento y a la violencia sistemática, advirtiendo que el silencio global contribuye a perpetuar la impunidad del régimen. Sus palabras hablan de la escasa visibilización que ha tenido, fuera de Irán, la lucha sostenida de las mujeres iraníes, a menudo relegada en la agenda internacional frente a intereses geopolíticos.

Una represión que no se detiene

La activista apoyó activamente las protestas desencadenadas tras la muerte de Mahsa Amini en 2022, cuando miles de mujeres desafiaron abiertamente al Estado al quitarse el hijab en espacios públicos. Desde entonces, el régimen ha respondido con una represión feroz, que ha dejado miles de muertos y detenidos, según denuncias de organizaciones de derechos humanos.

La condena contra Narges Mohammadi no es un hecho aislado, sino parte de una política sistemática de castigo ejemplar contra quienes se atreven a desafiar la autoridad del régimen.

La condena contra Narges Mohammadi no es un hecho aislado, sino parte de una política sistemática de castigo ejemplar contra quienes se atreven a desafiar la autoridad del régimen iraní, especialmente mujeres que han convertido su cuerpo y su voz en espacios de resistencia.

Silenciar a Mohammadi es intentar silenciar a un movimiento más amplio, uno que sigue reclamando libertad, justicia y dignidad en un país donde el precio de la disidencia continúa siendo la cárcel, la violencia y el exilio.

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