Sherritt suspende sus operaciones mineras en Cuba

La empresa canadiense Sherritt International ha suspendido la extracción de níquel y cobalto en Cuba por falta de garantías en el suministro de combustible.

| Noticias | 19/02/2026
Instalaciones de la empresa Sherritt International en Cuba.
Instalaciones de la empresa Sherritt International en Cuba.

El 17 de febrero, Sherritt International Corporation, la mayor inversión extranjera del sector minero en Cuba, anunció en un breve comunicado que pausaría sus operaciones en la planta de Moa Nickel S.A., ubicada en la provincia de Holguín, ante la imposibilidad de garantizar el suministro de combustible necesario para mantener la extracción y el procesamiento de níquel y cobalto. La empresa canadiense informó que había recibido una notificación de sus contrapartes cubanas advirtiendo que “las entregas de combustible previstas para la planta de Moa no se completarán” y que “se desconoce la fecha de reanudación”.

Sherritt ha calificado la medida como una suspensión temporal durante la cual se realizarán tareas de mantenimiento. Sin embargo, la incertidumbre sobre cuándo podrán reanudarse las entregas de combustible convierte ese “temporal” en una promesa frágil.

Treinta años de operaciones y una crisis que se agudiza

Sherritt lleva tres décadas operando en Cuba a través de una empresa mixta al 50% con la estatal Compañía General de Níquel S.A., integrada en el grupo Cubaníquel. La planta de Moa —conocida como Pedro Soto Alba— es el mayor complejo minero del país y uno de los principales activos estratégicos de su economía. El material semiprocesado extraído en Moa se envía a la refinería de Sherritt en Fort Saskatchewan, Alberta, que tiene una capacidad combinada de producción de 38.200 toneladas anuales. Esa refinería canadiense tiene reservas suficientes para operar hasta mediados de abril, según la compañía, lo que da una idea del margen de tiempo —estrecho— con el que se trabaja.

La crisis no es nueva: ya en 2025, la producción de la planta de Moa quedó muy por debajo de los objetivos: 25.240 toneladas de níquel, casi un 17% menos que las 30.331 toneladas de 2024, y 2.729 toneladas de cobalto, frente a las 3.206 del año anterior. Sherritt atribuyó ese retroceso a la crisis energética cubana, los retrasos en la adquisición de insumos y repuestos, y los daños provocados por el huracán Melissa en octubre. El resultado financiero fue igualmente devastador: pérdidas netas de 65,7 millones de dólares canadienses en el conjunto del año, incluyendo 15,8 millones solo en el cuarto trimestre.

La situación se refleja también en la cúpula directiva: el 8 de diciembre, Peter Hancock fue nombrado director interino de la empresa en sustitución de Leon Binedell, quien había ocupado el cargo durante cuatro años. El relevo llegó en un momento en que los accionistas presionaban por resultados que la crisis cubana hacía cada vez más difíciles de conseguir.

La suspensión de operaciones de Sherritt no puede entenderse sin el contexto geopolítico que se ha agravado notablemente desde enero de 2026. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el 29 de enero una Orden Ejecutiva que establece un mecanismo para imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la isla. Para entonces, Cuba ya había perdido su principal fuente de suministro petrolero tras la captura de Nicolás Maduro, y México, que en 2025 se había convertido en el mayor exportador de crudo a Cuba, quedó expuesto a la amenaza de aranceles secundarios bajo la nueva orden ejecutiva. La amenaza de represalias comerciales terminó de disuadir a los suministradores de petróleo a la isla, agravando una escasez de combustible que ya era crítica. La paralización de Sherritt es, en parte, una consecuencia directa de esa situación.

Las consecuencias de la suspensión de Sherritt van más allá de la pérdida de divisas derivada de las exportaciones de níquel y cobalto. El empresario William Pitt, analista con conocimiento directo del sector, advirtió que la interrupción también amenaza las operaciones de Energas, la empresa mixta con la que Sherritt produce y distribuye gas natural en Mayabeque y Matanzas, incluyendo las instalaciones de Boca de Jaruco, Puerto Escondido y Varadero. Parte de ese gas llega por tubería a los hogares habaneros. Cuba pagaba a Sherritt su deuda —estimada en unos 250 millones de dólares canadienses— precisamente con el cobalto de Moa; al interrumpirse la producción, ese mecanismo de pago queda bloqueado.

Lo cierto es que Cuba lleva varios años inmersa en una espiral de contracción económica marcada por la escasez de alimentos, medicamentos y combustible, una inflación galopante con crecimiento negativo del PIB, y largos cortes eléctricos diarios. A ello se suman la emigración masiva y la caída histórica del turismo, agravada ahora por la suspensión de vuelos de varias aerolíneas al no poder reabastecerse de combustible en los aeropuertos de la isla.

Además de los trabajadores de la mina, miles de habitantes de Moa dependen casi exclusivamente de la actividad de Sherritt, incluidos los subsidios alimentarios que recibían los empleados.

El valor estratégico del níquel y el cobalto

Planta de níquel explotada por la empresa canadiense Sherritt en Moa.
Planta de níquel explotada por la empresa canadiense Sherritt en Moa.

El níquel y el cobalto son metales catalogados como estratégicos en el contexto de la transición energética global. Son componentes esenciales en la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y para el almacenamiento de energía renovable. Cuba posee la cuarta mayor reserva mundial de cobalto, con cerca de 500 mil toneladas, el séptimo u octavo lugar en reservas de níquel según diversas estimaciones. En un momento en que la demanda de estos materiales crece a escala planetaria, la isla se encuentra en la paradoja de tener el recurso pero carecer de los medios —combustible, energía eléctrica, divisas— para extraerlo y comercializarlo.

Para Sherritt, cuya refinería produce cantidades que representan una pequeña fracción de la oferta minera mundial —dominada por las grandes operaciones de Indonesia—, el impacto en los mercados globales de metales es limitado. El analista financiero Ethan Garber, director de Imperial Capital en Londres, lo resumió así para The Globe and Mail: en el largo plazo, los activos son muy interesantes, pero en el corto plazo la situación es “bastante aterradora”. El cierre de la mina impacta negativamente las ganancias de Sherritt, con pérdidas de unos 300 mil dólares canadienses semanales.

¿Suspensión temporal o retirada silenciosa?

La pregunta que flota sobre todo este asunto es si la suspensión de Sherritt en Moa es realmente temporal o si estamos ante el inicio de una retirada más profunda. La empresa terminó 2025 con 236,4 millones de dólares canadienses en deuda a largo plazo y un capital de trabajo negativo de 10 millones, según análisis del National Bank Financial. Sus acciones cayeron un 16% en la Bolsa de Toronto el día del anuncio, hasta los 17 centavos, una fracción del valor que tenían hace apenas unos años.

Sherritt ha anunciado que evaluará “todas las opciones” para abastecerse de materias primas y que actualizará sus previsiones para 2026 cuando tenga mayor claridad sobre la cadena de suministro. También ha señalado que controlará gastos y buscará financiación temporal para reforzar su liquidez. Son señales de una empresa que intenta ganar tiempo, pero que no oculta la gravedad de la situación.

Lo cierto es que las perspectivas no son alentadoras: la implementación de la Opción Cero ha implicado el cierre de empresas estatales “no esenciales”, la reducción de la semana laboral a cuatro días y el ajuste de los horarios de trabajo y estudio, así como una drástica disminución de servicios básicos como el transporte y la atención médica. En ese escenario, las aerolíneas de varios países han suspendido sus vuelos a Cuba y empresas turísticas como Meliá, Iberostar y Minor Hotels han cerrado instalaciones.

La eventual retirada de Sherritt privaría a Cuba de una de las últimas anclas de inversión extranjera significativa en su economía. El régimen de Díaz-Canel no ha emitido hasta el momento ninguna declaración oficial sobre la suspensión de operaciones de Sherritt. La empresa canadiense ha confirmado que las operaciones de Energas S.A., su empresa mixta en el sector energético cubano, continuarán por el momento.

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