Berta Cáceres, diez años después de su asesinato

La lideresa indígena lenca fue asesinada en 2016 tras oponerse a la represa Agua Zarca; su figura sigue marcando el debate sobre la defensa de los territorios indígenas.

| Mundo | Referentes | Vidas | 09/03/2026
Berta Cáceres, lideresa indígena. Imagen: Goldman Environmental Prize.


Diez años después de su asesinato, la figura de Berta Cáceres continúa siendo un símbolo de la defensa de los territorios indígenas y de la protección de los ríos en América Latina. Lideresa indígena hondureña y cofundadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), dedicó su vida a denunciar los impactos de los megaproyectos extractivos en las comunidades lencas.

Berta Isabel Cáceres Flores nació el 4 de marzo de 1971 en el departamento de Intibucá, Honduras. Creció bajo la influencia de su madre, María Austra Berta Flores, partera, enfermera, alcaldesa y activista social. Durante la guerra civil salvadoreña en la década de 1980, su madre brindó atención a personas refugiadas salvadoreñas, una experiencia que marcó profundamente la formación y la conciencia social de Cáceres.

En 1993 participó en la fundación del COPINH, organización que se convertiría en un espacio clave de resistencia frente a la explotación de recursos naturales en territorios indígenas. Desde allí impulsó campañas contra la tala ilegal, proyectos hidroeléctricos y operaciones de corporaciones multinacionales que afectaban a las comunidades.

La resistencia contra la represa Agua Zarca

Una de las luchas más conocidas de Berta Cáceres estuvo vinculada al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, promovido por la empresa Desarrollos Energéticos S.A. (DESA) junto a otras compañías. El proyecto buscaba instalar una represa en el río Gualcarque, un lugar considerado sagrado por el pueblo lenca.

En 2006, las comunidades de Río Blanco alertaron sobre la presencia de maquinaria en su territorio sin haber sido consultadas previamente. La construcción de la represa vulneraba el derecho del pueblo lenca a decidir sobre su territorio, protegido por el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.

Desde el COPINH, Cáceres lideró la oposición al proyecto. Para ella, proteger el río significaba defender la vida. En una de sus reflexiones expresó que “la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta”.

La lucha logró un resultado importante en 2013, cuando la empresa Sinohydro abandonó el proyecto y se canceló la financiación internacional que sostenía la represa.

Amenazas, reconocimiento internacional y asesinato

Berta Cáceres en la sede de la COPINH. Imagen: Goldman Environmental Prize.

El liderazgo de Berta Cáceres le otorgó reconocimiento internacional. En 2015 recibió el Goldman Environmental Prize, considerado uno de los principales galardones en defensa ambiental. En 2021, a título póstumo, el Parlamento Europeo le otorgó el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia.

Sin embargo, su visibilidad también incrementó los riesgos. Durante años denunció amenazas, vigilancia y campañas de intimidación dirigidas contra quienes defienden el medioambiente. Además, señaló la vulnerabilidad particular que enfrentaban las mujeres indígenas activistas. En una de sus frases más recordadas, Cáceres afirmó:


“Vos tenés la bala, yo la palabra, la bala muere al detonarse… la palabra vive al replicarse”.

Berta Cáceres

La noche del 2 de marzo de 2016, hombres armados ingresaron a su casa en La Esperanza, Intibucá, y la asesinaron. Durante el ataque también resultó herido el defensor de derechos humanos Gustavo Castro, quien se encontraba en el lugar participando en un encuentro del COPINH sobre energías alternativas desde la visión indígena..

Justicia, memoria y legado

Manifestante contra el asesinato de Berta Cáceres.

El asesinato de Cáceres generó una fuerte reacción internacional. En 2018, el Tribunal Penal Nacional de Honduras condenó a siete personas como autores materiales del crimen. Posteriormente, en 2021, Roberto David Castillo, exgerente de la empresa DESA, fue declarado culpable como coautor intelectual.

Años después, en febrero de 2026, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes concluyó que el asesinato fue parte de una operación criminal organizada para proteger los intereses del proyecto Agua Zarca. El informe también señaló que el Estado hondureño tenía información previa sobre los riesgos que enfrentaba la activista y no actuó para prevenir el crimen.

Diez años después de su asesinato, comunidades indígenas y organizaciones continúan recordando su legado. El nombre de Berta Cáceres permanece asociado a la defensa de los ríos, la tierra y los territorios indígenas en América Latina.

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