Hambre como castigo: Cuba somete a 90 mil presos a desnutrición forzosa
Un informe de Prisoners Defenders advierte que la dieta en las cárceles cubanas cubre apenas el 10% de las necesidades calóricas mínimas de un adulto.
El 4 de abril de 2026, Alexander Díaz Rodríguez salió de una cárcel de Artemisa convertido en la sombra de sí mismo. Había entrado pesando 81 kilos y salió con 37. Las fotografías tras su excarcelación circularon por redes sociales y medios internacionales documentando la denuncia: un hombre de mediana edad con el rostro demacrado y los huesos visibles, incapaz de caminar unos metros sin fatigarse. Javier Larrondo, presidente de la ONG Prisoners Defenders, lo comparó con los prisioneros rescatados de los campos de concentración nazis.
“Acabaron conmigo”, declaró Díaz Rodríguez en su primera entrevista tras la liberación. Manifestante del 11 de julio de 2021, condenado a cuatro años por desórdenes públicos y desacato, en la cárcel recibió golpizas, privación de alimentos y un diagnóstico de cáncer que las autoridades penitenciarias prefirieron ignoraron. Nunca recibió tratamiento médico adecuado. Su solicitud de licencia extrapenal fue rechazada en reiteradas ocasiones por su condición de “contrarrevolucionario”.
Pero su caso no fue una excepción, y el nuevo informe de Prisoners Defenders así lo evidencia.
¿Qué comen los presos en las cárceles cubanas?
Semanas después de que el caso de Díaz Rodríguez sacudiera la opinión pública, Prisoners Defenders publicó el 27 de abril de 2026 su informe “90.000 reclusos en Cuba sufren daños irreversibles por desnutrición forzosa”. Basado en testimonios directos de presos políticos y sus familiares, el documento analiza con metodología científica las raciones de alimentos servidas en las cárceles cubanas y sus consecuencias sobre la salud.
El desayuno habitual consiste en una pieza de pan blando de entre 45 y 60 gramos y un cuenco de té aguado sin azúcar para el desayuno. El almuerzo y la cena, servidos a las 11 de la mañana y a las 3 de la tarde, incluye menos de 30 gramos de arroz cocido, alrededor de 50 gramos de una sopa que los presos describen como “ácida”, y unos 20 gramos de una preparación semilíquida denominada “croqueta hervida”.
La estimación calórica total de la dieta diaria es de entre 250 y 353 kilocalorías, muy por debajo de las 2.553 kilocalorías que requiere como mínimo un adulto sedentario. Incluso el umbral humanitario de planificación de emergencias —el estándar que aplica el sistema ONU en contextos de catástrofe— se fija en 2100 kilocalorías diarias. La ración documentada en las cárceles cubanas cubre apenas entre el 10 y el 14% de las necesidades básicas de un ser humano.
Las consecuencias de mantener una dieta así son, según explica el informe, desnutrición energético-proteica grave, déficit severo de vitaminas esenciales, deterioro muscular y cognitivo, anemia, inmunodepresión y una vulnerabilidad extrema frente a infecciones. De sostenerse por cinco años —la condena habitual para los manifestantes del 11J—, estas condiciones son, en palabras del documento, “incompatibles con la preservación de la salud”.
A la desnutrición se suman las pésimas condiciones higiénicas de los recintos penales, donde se ha constatado la proliferación de chinches que producen lesiones cutáneas, prurito crónico, insomnio, e implican un riesgo de agravamiento de la anemia en personas ya carentes de hierro.


El 1% de la población encarcelado
La dimensión del problema desborda lo individual. Según el World Prison Brief, en Cuba hay aproximadamente 90 mil personas privadas de libertad —cifra que no incluye a los que se encuentran en campos de trabajo—. Esto, sobre una población de alrededor de nueve millones de habitantes en 2026, supone que cerca del 1% de los cubanos que viven en la isla están encarcelados, una proporción excepcionalmente alta si se compara con el resto del mundo.
Prisoners Defenders ha identificado 447 prisioneros políticos con patologías graves causadas o agravadas por la reclusión, y 47 con trastornos mentales severos que no reciben tratamiento. El informe señala como urgencia humanitaria a 34 reos que requieren excarcelación inmediata, entre ellos varios menores de 16 años recluidos en prisiones de máxima seguridad, madres cuyos hijos han quedado en situación de orfandad forzosa, y personas con enfermedades oncológicas o psiquiátricas en riesgo de muerte inminente.
Violaciones del derecho internacional

El informe de Prisoners Defenders evalúa las condiciones de vida en las cárceles cubanas atendiendo a las normas internacionales de derechos humanos; en particular, las Reglas Nelson Mandela de la ONU, que exigen que los reclusos reciban alimentación suficiente y nutricionalmente adecuada; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que prohíbe los tratos crueles, inhumanos o degradantes contra los reclusos. El informe recuerda además que, en sus Principios sobre la Protección de las Personas Privadas de Libertad, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos exige para los prisioneros una alimentación en cantidad y calidad suficientes para garantizar su adecuada nutrición. La OMS establece ademas que deben recibir el mismo estándar de atención médica que la población general.
De su análisis, Prisoners Defenders concluye que las condiciones documentadas en las cárceles cubanas “son incompatibles con los estándares mínimos internacionales” y una vulneración concreta del derecho a la alimentación adecuada, del derecho a la salud y del derecho a la dignidad en custodia. El conjunto de violaciones a los derechos de los presos que describe el informe —desnutrición sistemática, tortura, detenciones arbitrarias masivas y negación de atención médica— evidencia, según la organización, un cuadro de crímenes de lesa humanidad sostenidos en el tiempo.
Mientras tanto, el régimen de Miguel Díaz-Canel niega la existencia de presos políticos en Cuba y se presenta ante el mundo como un ejemplo de dignidad y justicia.
▶ Vuela con nosotras
Nuestro proyecto, incluyendo el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT), y contenidos como este, son el resultado del esfuerzo de muchas personas. Trabajamos de manera independiente en la búsqueda de la verdad, por la igualdad y la justicia social, por la denuncia y la prevención contra toda forma de violencia de género y otras opresiones. Todos nuestros contenidos son de acceso libre y gratuito en Internet. Necesitamos apoyo para poder continuar. Ayúdanos a mantener el vuelo, colabora con una pequeña donación haciendo clic aquí.
(Para cualquier propuesta, sugerencia u otro tipo de colaboración, escríbenos a: contacto@alastensas.com)




















Responder