Arte │ Judy Chicago, el arte y la experiencia de ser mujer

La obra de Judy Chicago, una de las más polémicas del siglo XX, transformó el modo en que el arte puede hablar de historia, cuerpo, género y poder.

| Multimedia | 12/03/2026
Judy Chicago, artista estadounidense. Foto: Donald Woodman
Judy Chicago, artista estadounidense. Foto: Donald Woodman

Judy Chicago es una de las figuras más influyentes del arte feminista del siglo XX y uno de los nombres imprescindibles para entender cómo el arte contemporáneo amplió sus fronteras temáticas, conceptuales y políticas. Su obra no es solo estética: es un programa de reivindicación, memoria y visibilidad para las mujeres a lo largo de la historia.

Nacida como Judith Sylvia Cohen en Chicago, en 1939, Judy se formó en la Universidad de California en Los Ángeles, donde obtuvo su licenciatura y su maestría en Bellas Artes, y desde muy joven se movió en los círculos del arte minimalista y de vanguardia de los años sesenta. Sin embargo, pronto le resultó insuficiente un lenguaje artístico que pretendía ser universal pero ignoraba sistemáticamente la experiencia de las mujeres.

Judy Chicago, la autoafirmación femenina

En 1970, tras la muerte de su primer esposo, adoptó el nombre de su ciudad natal como apellido artístico en lo que entonces fue un gesto de autoafirmación y de ruptura con las normas patriarcales. Su primera gran contribución llegó justamente ese año, cuando fundó en el Instituto de Arte de California el primer programa de arte feminista en Estados Unidos. En colaboración con la canadiense Miriam Schapiro, Judy Chicago impulsó un modelo pedagógico que alentaba a las mujeres a explorar sus propias experiencias como materia artística, retando así el canon androcéntrico dominante en la enseñanza y la creación.

Pero la obra que la consagró definitivamente fue The Dinner Party (1974-1979), una instalación monumental concebida como un banquete simbólico en honor a mujeres relevantes en la historia de la civilización occidental. Sobre una mesa triangular de más de 14 metros por lado, 39 servicios de vajilla —cada uno dedicado a una figura femenina, desde la diosa primordial hasta Georgia O'Keeffe, pasando por iconos como la emperatriz Teodora, la reina Leonor de Aquitania, la pionera del feminismo Mary Wollstonecraft, y creadoras como Artemisia Gentileschi y Emily Dickinson— combinan bordado, porcelana pintada y cerámica en una síntesis magistral de artes consideradas “menores” o “decorativas” y arte de galería. La obra, que tardó cinco años en completarse con la colaboración de cientos de voluntarios, es hoy parte de la colección permanente del Brooklyn Museum de Nueva York, y se considera uno de los hitos del arte en el siglo XX.

A lo largo de las décadas siguientes, Chicago continuó desarrollando proyectos de gran escala y ambición. The Birth Project (1980-1985) exploró la maternidad y el parto como temas prácticamente ausentes en la historia del arte occidental. En The Holocaust Project: From Darkness into Light (1985-1993), abordó el genocidio nazi desde una perspectiva que conectaba la violencia de género con otras formas de opresión sistemática. Ya en el siglo XXI, The End: A Meditation on Death and Extinction reflexionó sobre la mortalidad humana y el colapso medioambiental.

Su obra ha sido objeto de encendidos debates. Admirada por quienes ven en ella una reivindicación necesaria, cuestionada por quienes la juzgan demasiado programática, lo cierto es que incluso sus críticos reconocen que Chicago transformó de manera irreversible el modo en que el arte puede hablar de historia, cuerpo, género y poder. Su trabajo abrió puertas que antes estaban cerradas no solo para las mujeres artistas, sino para cualquier práctica artística que ponga las vivencias en el centro de su lenguaje.

Judy Chicago ha recibido numerosos reconocimientos internacionales, y su legado es objeto de estudio y revisiones críticas en todo el mundo. A sus más de 80 años, continúa activa, demostrando que su proyecto no fue una moda generacional sino una convicción que ha definido su labor durante toda la vida.

Vea a continuación una galería con once de sus obras más relevantes.

  • Judy Chicago: "Guerrera del arcoíris" (1980).
  • Judy Chicago: "En el principio" (1982), detalle.
  • Judy Chicago: "Como una mala portada de álbum" (1974), detalle.
  • Judy Chicago: "Inmolación" (1972), performance.
  • Judy Chicago: "Guiados por la diosa" (1985).
  • Judy Chicago: "Bigamia" (1964).
  • Judy Chicago: "La coronación" (1982).
  • Judy Chicago: "El nacimiento de La Tierra" (1983), detalle.
  • Judy Chicago: "Desgarradura de nacimiento" (1985).
  • Judy Chicago: "Llevando el mundo a la destrucción" (1985).
  • Judy Chicago: "La creación" (1985).

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