El cacerolazo rompe el silencio del apagón impuesto en los barrios habaneros de Cuba
El pueblo pide libertad mediante los continuos cacerolazos, mientras el dictador pide más sacrificios y anuncia la “opción cero”.
La situación en La Habana ha llegado a un punto de ebullición. Cuando el calor se vuelve insoportable y la comida se pudre en refrigeradores apagados, el cacerolazo se convierte en el único lenguaje posible. El pueblo pide Libertad, mientras el dictador pide más sacrificios y anuncia la “opción cero”.
El silencio forzado por los apagones en La Habana ha sido sustituido por el rítmico y ensordecedor sonido de las cazuelas vacías. Desde balcones habaneros, los ciudadanos han recurrido al cacerolazo. Es la única forma de protesta espontánea y no violenta ante cortes eléctricos que superan las 18 horas diarias.
Este fenómeno, que comienza de forma aislada en una calle y se extiende rápidamente por manzanas enteras, representa el grito de una población agotada. Población que protegida por la penumbra, descarga su frustración contra una gestión energética que parece haber tocado fondo definitivamente.
La crisis energética actual no es un evento fortuito. Es el resultado del colapso sistémico de las termoeléctricas, cuya tecnología obsoleta ya no admite más “parches” técnicos. La situasión crítica de las familias cubanas se agudiza cada día sin esperanzas.
Cortes de internet y despliegue policial para sofocar el descontento
En este inicio de año, la falta de divisas para importar combustible y la salida de servicio de unidades clave como la Antonio Guiteras, han dejado a la capital sumida en una oscuridad casi total.
Mientras el régimen intenta justificar la situación con el discurso de la “contingencia energética”, la realidad en las calles muestra una infraestructura desmoronada. Y esta no es incapaz de garantizar el suministro básico para la refrigeración de alimentos. Ni siquiera permitir el bombeo de agua, agravando la crisis sanitaria que ya veníamos analizando.
Cada vez que el sonido de las cacerolas sube de intensidad, la respuesta del Estado cubano puede seguir un patrón predecible. La interrupción selectiva de los servicios de internet y datos móviles. Al cortar la conectividad en las zonas de protesta, el régimen busca evitar que el descontento se viralice y genere un estallido social de mayor escala, como el sucedido el 11 de julio de 2021.
Paralelamente, patrullas de la policía y agentes vestidos de civil recorren los barrios en penumbra para identificar a quienes lideran los reclamos, intentando sofocar con vigilancia lo que no han podido resolver con electricidad. Esta táctica de "oídos sordos y mano dura", solo aumenta la tensión en una ciudad donde el miedo está siendo desplazado por la irritación.
▶ Vuela con nosotras
Nuestro proyecto, incluyendo el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT), y contenidos como este, son el resultado del esfuerzo de muchas personas. Trabajamos de manera independiente en la búsqueda de la verdad, por la igualdad y la justicia social, por la denuncia y la prevención contra toda forma de violencia de género y otras opresiones. Todos nuestros contenidos son de acceso libre y gratuito en Internet. Necesitamos apoyo para poder continuar. Ayúdanos a mantener el vuelo, colabora con una pequeña donación haciendo clic aquí.
(Para cualquier propuesta, sugerencia u otro tipo de colaboración, escríbenos a: contacto@alastensas.com)




















Responder