Carteles contra la dictadura desafían al régimen en plena crisis
Nuevas pintadas con mensajes como “Viva Trump” y consignas contra el régimen cubano aparecen en puntos estratégicos de La Habana.
La capital cubana continúa amaneciendo con mensajes de resistencia escritos en sus muros. Carteles y grafitis con consignas como “Viva Trump” y “Abajo la dictadura” han aparecido en diferentes puntos de La Habana, desafiando la vigilancia del régimen de Miguel Díaz-Canel en un contexto de creciente desesperación social.
Las pintadas reflejan un cambio significativo en el ánimo popular: el miedo que durante décadas paralizó a los cubanos comienza a ceder ante el hartazgo. En las fotografías que circulan por redes sociales se observan mensajes escritos con spray negro sobre muros azules y blancos, algunos capturados durante la noche en calles vacías, con el emblemático Capitolio de fondo, y otros durante el día en zonas residenciales.
Una isla en rebeldía
El fenómeno de los carteles y pintadas antigubernamentales no es nuevo en Cuba, pero su frecuencia se ha intensificado dramáticamente. Durante los últimos dos años se han documentado miles de acciones de rebeldía civil dentro de la isla, desde protestas callejeras hasta mensajes escritos en muros públicos.
Quienes se atreven a expresar su oposición al régimen arriesgan años de prisión.
Estas manifestaciones de descontento se realizan bajo condiciones extremadamente difíciles, con requisas constantes, persecución y hostigamiento por parte de las autoridades. Quienes se atreven a expresar su oposición al régimen arriesgan años de prisión.
El régimen ha respondido con represión sistemática contra cualquier forma de disidencia. En diciembre de 2025, el rapero Fernando Almenares Rivera, conocido artísticamente como Nando OBDC, fue condenado a cinco años de prisión por supuestamente colocar carteles y grafitis antisistema. El tribunal consideró que los mensajes buscaban “provocar desórdenes sociales” y “estimular acciones contra el orden establecido”. Este caso ejemplifica el riesgo que enfrentan quienes se atreven a expresar públicamente su oposición al gobierno.
El contexto: una crisis que multiplica el descontento

La proliferación de carteles antigubernamentales coincide con la peor crisis que ha vivido Cuba en décadas. Los apagones superan el 60% del territorio durante las horas de mayor demanda, con cortes que se extienden hasta 20 horas diarias en provincias del interior. El 31 de enero de 2026, el país registró una de las afectaciones más severas de su historia reciente, con el 63% de la isla sin electricidad simultáneamente.
La situación se agrava por la escasez de alimentos, medicinas y agua potable. El Observatorio Cubano de Conflictos ha registrado un incremento sostenido de protestas callejeras, especialmente vinculadas a los cortes eléctricos. En noviembre y diciembre de 2025, se documentaron más de 10 manifestaciones presenciales cada mes, algunas de ellas con enfrentamientos directos con las fuerzas represivas.
“El pueblo cubano, inmerso en una brutal crisis humanitaria, está harto”, señaló Rolando Cartaya, investigador del Observatorio:
“Les piden abiertamente en redes sociales, en transmisiones de Facebook e incluso en protestas presenciales, que entreguen el poder o se larguen”.
Trump y la presión internacional sobre Cuba

La aparición de consignas como “Viva Trump” en las paredes habaneras no es casual. El 29 de enero de 2026, Trump firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” con respecto a Cuba, calificando al régimen como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de Estados Unidos.
Para amplios sectores del pueblo cubano, la decisión de Trump representa un respaldo internacional a su lucha por la libertad.
La medida autoriza la imposición de aranceles adicionales a cualquier país que suministre petróleo a Cuba, una estrategia diseñada para asfixiar económicamente al gobierno de Díaz-Canel. México, que se había convertido en el principal proveedor de crudo tras el colapso del suministro venezolano, ha comenzado a reducir sus envíos ante la presión de Washington.
Para amplios sectores del pueblo cubano, la decisión de Trump representa un respaldo internacional a su lucha por la libertad. Las pintadas con su nombre reflejan la esperanza de que la presión externa acelere el cambio interno que muchos cubanos anhelan.
Supervivencia como forma de vida
La población cubana lleva años sobreviviendo en condiciones extremas. Los apagones impiden conservar alimentos, cocinar o dormir con un mínimo de confort. Los hospitales funcionan con plantas eléctricas obsoletas, las escuelas cancelan clases con frecuencia y el transporte público es prácticamente inexistente en muchas zonas.
Ante esta realidad, cada cartel pintado en un muro representa algo más que una protesta: es un grito de dignidad, un recordatorio de que la voluntad del pueblo sigue viva pese a la represión. Las autoridades envían brigadas a borrar los mensajes tan pronto como aparecen, pero las pintadas reaparecen en otros lugares, evidenciando que el control absoluto que el régimen proclama es cada vez más una ficción.
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