"Estrés": el largo camino de Marilyn Solaya para estrenar una película en Cuba
El segundo largometraje de la directora cubana llega al público tras años de obstáculos técnicos, presupuestarios y de desigualdad para las mujeres en el cine de ficción.
El largometraje Estrés, dirigido por Marilyn Solaya, fue presentado el pasado 27 de marzo tras un prolongado proceso de producción marcado por limitaciones estructurales. Definida como “una película coral sobre la Cuba contemporánea y las tensiones existenciales que genera vivir en ella…”, la obra se aproxima a la realidad del país desde una mirada colectiva y emocional.
El largometraje, protagonizado por María Isabel Díaz, Luis Alberto García, Isabel Santos y Verónica Lynn, llega al público tras enfrentar limitaciones técnicas y presupuestarias.
La dimensión emocional del filme
Durante la presentación, la actriz María Isabel Díaz envió un mensaje:
“Es una película que habla de todos nosotros, de toda la humanidad, en muchísimas situaciones donde cada uno intenta resolver el problema y vivir. Es una película llena de emoción, es un canto a la vida y a la necesidad de modificarla para poder viajar lo mejor que pueda y donde siempre hay una luz.”
Sus palabras sintetizan el enfoque del filme, centrado en la experiencia humana, la resistencia cotidiana y la búsqueda de sentido.
Interpretaciones del elenco
El público asistente presenció actuaciones destacadas de Luis Alberto García, Isabel Santos, Aramís Delgado, Héctor Noas, Iyaima Martínez, María Isabel Díaz y el fallecido Mario Limonta. Estas interpretaciones sostienen la narrativa del filme y refuerzan su dimensión emocional.
El público asistente presenció actuaciones de fuerte presencia dramática a cargo de Luis Alberto García, Isabel Santos, Aramís Delgado, Héctor Noas, Iyaima Martínez, María Isabel Díaz y el fallecido Mario Limonta.
La directora Marilyn Solaya señaló:
“Basta con leer los comentarios y reseñas para saber que no estábamos equivocados y que la terquedad para terminarla no fue en vano. (...) Nos sentimos muy halagados y emocionados por ese intercambio especial. Satisfechos de no haber perdido el tiempo ni malgastado el presupuesto, al ser testigos de que cada mensaje y emoción, les llegara como lo soñamos: un abrazo apretado de amor y respeto a nuestro pueblo para seguir adelante.”
Estas declaraciones reflejan la relación entre la obra y su público, así como el sentido que la directora atribuye al proceso creativo.
En la presentación, Marilyn Solaya propuso a Isabel Santos y Luis Alberto García como candidatos al Premio Nacional de Cine, reconocimiento al que ambos han estado vinculados en distintas ocasiones, en el contexto de la entrega del galardón en 2026 al crítico e investigador Luciano Castillo.
En este escenario, la candidatura de Luis Alberto García adquiere una dimensión particular. Diversos sectores han señalado que su trayectoria reciente ha estado atravesada por controversias relacionadas con limitaciones en el ámbito de la expresión cultural. En ese sentido, su eventual reconocimiento con el Premio Nacional de Cine se interpreta como un gesto de legitimación y como una posible revisión de los criterios que rigen la concesión de este galardón.
Desigualdades en la producción cinematográfica
El proceso de realización de Estrés estuvo atravesado por dificultades estructurales que evidencian desigualdades en el ámbito cinematográfico, según la directora.
“A diferencia de otros gremios, a las mujeres cineastas nos ha costado mucho más llegar a posicionarnos y ni hablar de las condiciones a la hora de acceder al largometraje de ficción.”
En ese sentido, también señaló:
“Mis películas, por ejemplo, han tenido menos presupuesto asignado que el de mis colegas, lo mismo el primero que el segundo, a pesar de que eran de la misma complejidad y a veces mayor.”
Un equipo con presencia femenina

En la conformación del equipo técnico, Solaya destacó la participación de mujeres en diversas áreas de la producción:
“Para mi satisfacción, en la preparación del largometraje Estrés pude lograr un equipo mixto, con mujeres talentosas en casi todas las especialidades.”
Este aspecto resulta significativo en un contexto donde la participación femenina en la dirección y producción cinematográfica enfrenta limitaciones persistentes.
En la conformación del equipo técnico, Solaya destacó la participación de mujeres en diversas áreas de la producción.
La película fue producida por Audiovisuales ICAIC y Altahabanafilms, en colaboración con KCD-ONGD, TODAS Producciones y Aracne DC. También contó con la “buena voluntad de muchas personas que acompañaron este largo proceso”, según indicó la directora.
Limitaciones técnicas y finalización del filme
En 2025, Solaya señaló las dificultades para completar la película debido a limitaciones técnicas:
“Desde marzo de este año 2025, tenemos terminada la película, hasta donde se puede lograr aquí. Cuba no tiene un estudio con los aspectos técnicos requeridos donde se pueda realizar una mezcla de sonido profesional, por ese motivo se terminan las películas fuera del país. Ese proceso técnico garantiza la inserción, recorrido y distribución comercial del film en el circuito cinematográfico internacional. Ese fue el acuerdo a la hora de establecer el compromiso de su realización.”
Estas condiciones influyeron en el proceso de finalización del largometraje y en su proyección internacional.
Apoyo y críticas desde el sector cinematográfico
Las declaraciones de la directora fueron respaldadas por un grupo de mujeres realizadoras de la Asamblea de Cineastas, quienes denunciaron:
“Otra vez somos testigos de la ya naturalizada falta de transparencia en los gastos del presupuesto del ICAIC, donde los escasos fondos solamente benefician a un grupo de cineastas específicos, en su mayoría hombres. Estrés es una prueba más de que a las autoridades que dirigen el panorama cinematográfico de este país no les es urgente la realización del cine hecho por mujeres.”
Un proceso marcado por la persistencia
Estrés es el resultado de un proceso prolongado que trasciende lo estrictamente artístico. Diez años separan este largometraje de Vestido de novia, la ópera prima de Solaya, un intervalo que la directora vincula a las dificultades para concretar sus proyectos, más que a la ausencia de propuestas.
La película se incorpora al panorama cinematográfico como una obra que articula su dimensión narrativa con las condiciones materiales que hicieron posible su realización.
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