Tres nuevos feminicidios verificados en Cuba y un estado que sigue sin responder
Los casos de Roxana Donatien Celian, Iveth Aldana y Yuleidis “Yule” Sánchez Rodríguez exponen un patrón de violencia de pareja, denuncias previas y fallas de prevención.
Tres nuevos feminicidios han sido verificados por los observatorios independientes de Alas Tensas y Yo Sí te creo en Cuba. Son los casos de Roxana Donatien Celian, Iveth Aldana y Yuleidis “Yule” Sánchez Rodríguez.
Los tres casos vuelven a mostrar un patrón recurrente: violencia ejercida por parejas o exparejas, rupturas no aceptadas por los agresores, antecedentes de control o denuncias previas y una respuesta institucional incapaz de activar protección efectiva a tiempo.
Mientras estos hechos se confirman, los observatorios mantienen abiertas otras 12 alertas correspondientes a 2025, aún pendientes de verificación. Para completar el proceso apelan a la colaboración ciudadana como vía indispensable frente al silencio institucional que rodea estos casos.
Camagüey: el feminicidio de Roxana Donatien Celian tras una orden de alejamiento previa
Roxana Donatien Celian, de 21 años, fue asesinada por su pareja el 2 de julio de 2025. El crimen ocurrió en la vivienda que compartían en Bella Vista, Juruquey (Camagüey). El Observatorio logró conversar con la familia, que aseguró que existían señales previas de riesgo: “La familia sabía que el sujeto podía ser agresivo con ella”. Ese mismo día, relataron, la pareja discutió porque él “le había revisado el teléfono y había encontrado una supuesta infidelidad”, y recordaron que “unos días antes ella había ido a la estación de policías y le habían puesto una orden de alejamiento”. Aunque se habían separado, “hacía un mes que habían vuelto”.
Según el testimonio familiar, el agresor intentó encubrir el crimen y llegó a enviar mensajes desde el teléfono de Roxana para simular que se había marchado: “me pasó un mensaje desde el teléfono de ella diciendo que se iba en una lancha”. La familia sospechó, acudió a la policía y, durante varios días, Roxana fue considerada desaparecida. El victimario huyó y posteriormente fue detenido. Tras varios días, indicó dónde había ocultado el cuerpo, hallado en condiciones que impidieron a sus familiares despedirla como merecía.
Sobre la relación entre desapariciones y feminicidios, en 2025, OGAT y YSTCC documentaron cuatro casos de mujeres reportadas como desaparecidas que posteriormente fueron halladas muertas. En dos de ellos, aún no ha sido posible confirmar si se trató de feminicidios. El tercer caso, correspondiente a Dayli Acosta Oceguera (24 años), fue clasificado como feminicidio social: estuvo desaparecida entre el 22 y el 26 de septiembre, hasta que su cuerpo fue encontrado en el Parque Lenin, en La Habana.
El otro caso, clasificado como feminicidio de pareja, es el de Roxana Donatien Celian.
Granma: Iveth Aldana fue asesinada tras decidir rehacer su vida
El segundo feminicidio corresponde a Iveth Aldana, asesinada a los 54 años el 5 de agosto de 2025 en Bayamo (Granma). De acuerdo con el testimonio de una amiga de la infancia de la víctima, Iveth y su agresor habían estado casados durante 35 años y “apenas discutían”, pero la decisión de ella de separarse y rehacer su vida fue un punto de quiebre que su expareja no aceptó. El agresor y padre de sus hijos fue identificado como Roberto Cedeño y, según el relato, el crimen ocurrió en un centro comercial llamado Tuxpan, donde Iveth trabajaba.
Santiago de Cuba: Yuleidis Sánchez Rodríguez murió tras un ataque en la vía pública
El tercer caso reportado es el de Yuleidis (Yule) Sánchez Rodríguez, de 43 años, atacada por su pareja en la noche del 31 de diciembre. El hecho ocurrió en la vía pública, cerca de su hogar, en el Reparto Altamira (Santiago de Cuba). Yuleidis falleció el 1 de enero de 2026 a causa de las heridas. El caso incluye un elemento crítico: el agresor tenía antecedentes de violencia machista y existían denuncias previas por parte de la víctima. Para OGAT y YSTCC, esto vuelve a poner sobre la mesa “una vez más” la ausencia de prevención efectiva por parte de la policía cubana.
Registro de OGAT y YSTCC y casos pendientes de verificación
En el balance correspondiente a 2025, OGAT y YSTCC reportaron: 48 feminicidios, 2 asesinatos de hombres por motivos de género, 17 intentos de feminicidio y 3 casos que requieren acceso a la investigación policial: Hilda Puig Peña, Nieves Rosa Castrillo Núñez y Fredesvinda Zaida Pérez Poey.
Los observatorios señalaron además que continúan investigando 12 posibles feminicidios perpetrados en 2025.
Gestos institucionales que se hacen insuficientes
Mientras estos casos se acumulan en los registros ciudadanos, el régimen cubano ha intentado proyectar una imagen de respuesta frente a la violencia hacia las mujeres y las niñas, mediante acciones presentadas como “avances” institucionales. Entre ellas, la inauguración, en noviembre de 2025, de “una oficina especializada para la atención jurídica integral y multidisciplinaria a víctimas de violencia de género, como parte de un proyecto de colaboración que aspira a extenderse a 40 municipios del país”.
Según el diario oficialista Granma, que cubrió la noticia, la Organización Nacional de Bufetes Colectivos (ONBC) —alineada con los intereses del Estado— afirmó que “las funciones esenciales de la oficina serán el asesoramiento jurídico especializado, empático y sensible, así como una labor metodológica y de orientación para la superación de los abogados en todo el país”.
A esa iniciativa se sumó en junio de 2025 un curso anunciado por el MININT entre el 16 y el 20 de junio, con apoyo del gobierno francés, titulado “Lucha contra la violencia de género: la acogida de víctimas y recepción de denuncias”, orientado —según el propio MININT— a “fortalecer la preparación” de sus fuerzas en la recepción de denuncias y la investigación.
La página del MININT indicó que el programa buscó actualizar procedimientos y promover buenas prácticas. Entre los contenidos abordados estuvieron: “los factores que inciden en el silencio de las víctimas y obstáculos para la denuncia”. También “los protocolos de actuación policial y medidas institucionales en casos de desaparición vinculados a violencia de género” y “el perfil psicológico de los agresores”.
Sin embargo, para los observatorios independientes, la brecha persiste: falta prevención efectiva y una respuesta inmediata cuando existen alertas previas —como en los casos de Roxana y Yuleidis—. Además no hay transparencia ni rendición de cuentas públicas sobre el alcance e impacto de estas acciones. Pero sobre todo se mantiene la criminalización de las redes de apoyo, las denuncias ciudadanas y el trabajo de la sociedad civil.
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