Los medios ignoran la violencia contra las mujeres, advierte informe de AKAS
Solo el 1.3% de las noticias mundiales abordó el acoso y la violencia misógina en 2025, mientras los hombres dominan el relato mediático sobre las mujeres.
La violencia contra las mujeres es una emergencia global. Una de cada tres mujeres ha sufrido violencia sexual a lo largo de su vida, y una de cada nueve la ha experimentado en los últimos doce meses, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, los medios de comunicación de todo el mundo apenas dedican recursos a contarlo, y cuando lo hacen, suelen hacerlo mal. Esa es la conclusión central del informe The Global Misogyny News Coverage Tracker, el séptimo de la serie “Missing Perspectives”, publicado en abril de 2026 por la consultora AKAS y elaborado por Luba Kassova, investigadora de la Universidad de Westminster, junto al analista Richard Addy.
El informe, el primero de lo que se propone ser un rastreador anual, se basa en cinco metodologías de investigación que incluyen el análisis de contenido de 1140 millones de noticias publicadas en todo el mundo entre 2017 y 2025.
El silencio mediático sobre la violencia contra las mujeres
La cobertura mediática sobre el acoso misógino y la violencia contra las mujeres y las niñas ha promediado tan solo el 1.6% del total de noticias globales en los últimos nueve años. En 2025, esa cifra cayó hasta el 1.3%, el nivel más bajo desde que comenzó la medición. Y esto ocurrió a pesar de una oleada de casos de alto perfil —como los de Jeffrey Epstein y Dominique Pelicot— que acapararon portadas en todo el mundo, y a pesar de que el uso de violencia sexual asistida por inteligencia artificial no ha dejado de crecer.
El pico de cobertura se registró en 2018, al calor del movimiento #MeToo, con un 2.2% del total. Desde entonces, la tendencia es de caída. En el mismo período, sin embargo, las menciones del término “ideología de género” —concepto impulsado por los movimientos antiglobalistas para desacreditar los derechos de las mujeres— se multiplicaron por 42 a nivel global entre 2020 y 2025, y por 79 solo en Norteamérica.
El contraste entre demanda ciudadana y oferta mediática es uno de los hallazgos más desconcertantes del informe. Según Google Trends, las búsquedas globales de “apoyo para víctimas de violencia doméstica” se quintuplicaron entre 2017 y 2025; en Reino Unido y Estados Unidos se cuadruplicaron. Esas búsquedas son un indicador directo de necesidad real: millones de personas buscando ayuda de forma discreta, en soledad, desde sus teléfonos. Lejos de responder a esa demanda, los medios parecen ignorarla activamente. El gobierno británico declaró en diciembre de 2025 la violencia contra las mujeres como una emergencia nacional, y Sudáfrica hizo lo mismo en noviembre de ese año, pero la cobertura mediática no aumentó en consecuencia.
Las redacciones, parte del problema

Para entender por qué la cobertura es tan escasa y deficiente, el informe va más allá de la descripción y señala a las causas más visibles: las redacciones están diseñadas por y para hombres. No se trata solo de una cuestión de sensibilidad editorial, sino de un problema de poder y de condiciones laborales que afecta directamente a quienes podrían contar estas historias.
El informe también señala quién habla en estas noticias y desde qué perspectiva. En la cobertura informativa global en su conjunto, por cada mujer citada se cita a 3.9 hombres. En las noticias relacionadas con la misoginia, en 2025, por cada mujer citada hubo 1.6 hombres.
Quienes determinan qué es noticia en las secciones más influyentes —política, economía, internacional— son casi siempre hombres, y en los países con poblaciones multirraciales, predominantemente hombres blancos. Así lo corrobora también el informe anterior de esta serie: From Outrage to Opportunity, publicado en 2022. Esta estructura masculinizada y racializada filtra qué historias se cuentan, cómo se enmarcan y a quién se da la palabra.
Pero hay una dimensión más grave del problema: las mujeres que trabajan en los medios están expuestas a la misma violencia que deberían cubrir. El 41% de las profesionales de los medios ha sufrido acoso sexual en su lugar de trabajo, según datos de Sexual Harassment in the Media, publicado por WAN-IFRA en 2022. Y según ONU Mujeres, el 75% de las periodistas encuestadas experimentó violencia online en el ejercicio de su profesión durante 2024. Las reporteras que intentan cubrir la violencia contra las mujeres lo hacen, con frecuencia, desde estructuras que reproducen esa misma violencia. Así, el silencio mediático no es accidental, es sistémico.
El análisis cualitativo de los 22 artículos más enlazados a nivel global sobre misoginia en 2025 revela un patrón consistente de cobertura inadecuada. El 59% de los artículos incluía una imagen del presunto agresor, mientras que menos de un tercio daba voz a la víctima o superviviente. En cambio, uno de cada cuatro artículos cedía espacio al agresor para expresarse.
Solo el 27% de los artículos incluía un enfoque sistémico —es decir, contextualizaba el caso como parte de un problema estructural más amplio—, y también solo un 27% ofrecía perspectivas sobre posibles soluciones. Apenas el 14% proporcionaba información sobre recursos de ayuda a las víctimas.
Más de la mitad de los artículos analizados incorporaban detalles explícitos sobre el crimen que el informe califica como innecesarios y potencialmente “sensacionalistas”. Ese tipo de cobertura, advierte el informe, podría “alimentar la imaginación de futuros agresores”, abriendo un debate ético sobre los límites del periodismo de sucesos: ¿hasta dónde el relato detallado de una agresión informa y hasta dónde normaliza la violencia? El informe insiste en los detalles gráficos que no añaden a la comprensión del problema no tienen cabida en una cobertura responsable.
El informe recoge que el 45% de los artículos que citaban a alguna fuente no incluía ninguna mujer. Según el Global Media Monitoring Project (2025), en las noticias sobre violencia de género los hombres aparecen como voces de autoridad en el 24% de los casos, frente al 17% de las mujeres.
El caso Epstein
Como caso de estudio, el informe analiza casi un millón de artículos sobre Jeffrey Epstein publicados desde 2017. El resultado es revelador: el 26% de ellos menciona términos como “poder”, “dinero”, “élites” o “corrupción” —aspectos sin duda muy relevantes en este caso—, pero solo el 25% habla de “víctimas” y expresiones como “violencia contra las mujeres” aparecen en apenas el 0.1% de toda la cobertura.
Entre enero y febrero de 2026, cuando la publicación de los archivos Epstein disparó la atención mediática al caso, el enfoque sobre el poder político se intensificó mientras el enfoque sobre las víctimas caía. “La cobertura no llega a las causas profundas del problema”, ha declarado Kassova.
La cantante Dua Lipa lo dijo con claridad en una conversación con la escritora Roxane Gay: “Sigo pensando en todas las historias que hablan de las chicas menores y las fiestas sexuales, en lugar de escribir sobre las víctimas que eran niñas traficadas”, comentó. “Los medios toman las cosas y las tuercen incluso en el momento más oscuro”.
Sesgos raciales y silenciamiento

Otro hallazgo de importancia es que no hay correlación significativa entre la prevalencia de la violencia contra las mujeres en un país y el nivel de cobertura que recibe ese problema. Papua Nueva Guinea lidera las estadísticas con un 45% de mujeres que han sufrido violencia por parte de parejas íntimas en el último año, pero su cobertura apenas alcanza el 1.65% de las noticias.
El informe también identifica la llamada “paradoja nórdica”: los países escandinavos tienen algunas de las tasas más altas de violencia sexual contra las mujeres en la Unión Europea, pero sus medios casi no abordan el fenómeno. De 59.3 millones de artículos publicados en los cinco países nórdicos entre 2016 y 2025, solo 58 mencionaron la expresión “paradoja nórdica”.
Pero el silencio tiene además una dimensión racial que el informe desnuda. Incluso dentro de la escasa cobertura existente, hay una jerarquía de víctimas: las mujeres racializadas son prácticamente invisibles. El informe recupera el concepto de “síndrome de la mujer blanca desaparecida”, término que advierte sobre el hecho de que la desaparición o agresión a una mujer blanca genera una atención mucho mayor que los casos equivalentes que afectan a mujeres negras, indígenas o de otras etnias. Esa doble discriminación, de género y de raza, hace que las mujeres más vulnerables sean también las más ignoradas por los medios, con consecuencias directas sobre el reconocimiento social de su sufrimiento y sobre las respuestas institucionales que reciben.
Una cobertura concentrada en pocos medios
Entre los 50 sitios web de noticias en inglés más visitados del mundo, la distribución de cobertura sobre desventajas estructurales de las mujeres es muy desigual. Cinco medios —BBC, The Guardian, Substack, Indiatimes y Yahoo News— concentran el 51% de todos los titulares que incluyen términos como “misoginia”, “sexismo”, o “violencia contra las mujeres”, y seis de los diez primeros medios que lo hacen tienen sede en el Reino Unido.
En el extremo opuesto, medios de gran influencia como Reuters, The Wall Street Journal, CNBC o ABC News apenas rozan el 0.2% en este tipo de cobertura.
La violencia digital y la IA
Uno de los ángulos más urgentes que la cobertura mediática ignora es la dimensión digital y tecnológica de la violencia contra las mujeres. El informe subraya que la violencia sexual asistida por inteligencia artificial crece de forma acelerada: deepfakes no consentidos, chatbots que generan material de abuso sexual infantil, plataformas de citas que encubren agresiones. Una investigación de CNN publicada en marzo de 2026, citada en el informe, expuso la existencia de una red global en la que los hombres compartían instrucciones para drogar y agredir a sus parejas. ONU Mujeres documentó en 2025 que seis de cada diez mujeres y una de cada cinco niñas sufren alguna forma de violencia digital.
En un momento en que el debate sobre la regulación de la inteligencia artificial es uno de los más activos en la agenda política y tecnológica global, la violencia de género digital sigue siendo un ángulo apenas explorado. El informe señala esta desconexión como muy preocupante: los mismos medios que publican análisis profundos sobre los riesgos de la IA para la democracia o el mercado laboral casi nunca conectan esa misma tecnología con el agravamiento de la violencia contra las mujeres.
Contar con sensibilidad y destreza

El informe cierra con una lista de recomendaciones concretas a los medios. Entre ellas, las autoras piden que la cobertura abandone el enfoque de incidente aislado y adopte una narrativa sistémica que explique las causas estructurales de la violencia; que al menos la mitad de las fuentes expertas sean mujeres; que las supervivientes sean el centro del relato; que se evite el lenguaje pasivo (“una mujer fue violada”) en favor de formulaciones que identifiquen al agresor (“un hombre violó a una mujer”); y que al final de cada noticia se incluyan recursos de ayuda para las víctimas.
Kassova advierte que la indiferencia mediática tiene consecuencias reales en las políticas públicas y en la percepción social de la violencia contra las mujeres: “Las redacciones y los periodistas de todo el mundo tienen una llave preciosa”, escribe, “La llave a las perspectivas de cientos de millones de mujeres y niñas que sufren y cuyas historias es necesario contar con sensibilidad y destreza para movilizar a los legisladores”.
▶ Vuela con nosotras
Nuestro proyecto, incluyendo el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT), y contenidos como este, son el resultado del esfuerzo de muchas personas. Trabajamos de manera independiente en la búsqueda de la verdad, por la igualdad y la justicia social, por la denuncia y la prevención contra toda forma de violencia de género y otras opresiones. Todos nuestros contenidos son de acceso libre y gratuito en Internet. Necesitamos apoyo para poder continuar. Ayúdanos a mantener el vuelo, colabora con una pequeña donación haciendo clic aquí.
(Para cualquier propuesta, sugerencia u otro tipo de colaboración, escríbenos a: contacto@alastensas.com)




















Responder