Raimundo Lazo: un humanista cubano hoy olvidado

Relegado por las instituciones culturales cubanas, Raimundo Lazo dejó una huella imborrable en la cultura nacional y latinoamericana.

| Ensayo | Escrituras | Opinión | 21/04/2026
Raimundo Lazo (1904-1976), intelectual cubano.
Raimundo Lazo (1904-1976), intelectual cubano.

El panorama actual de las universidades cubanas es de una crisis profunda cuyas consecuencias se pagarán por generaciones si no se produce un cambio radical en el sistema político insular. La precariedad de esta situación comenzó desde el mismo momento en que el castrismo tomó el poder. La salida de grandes figuras del profesorado cubano hacia el exilio, de lo cual apenas se ha hablado en la isla, no afectó solo a las ramas científico-técnicas y médicas, sino también al terreno de las humanidades. La partida de Roberto Agramonte y Jorge Mañach, por ejemplo, fue una pérdida sensible en este área. Las universidades se convirtieron en centros manipulados por una izquierda que siempre temió a la formación de un pensamiento crítico.

Por tanto, las expulsiones de estudiantes y profesores, la represión, la mediocridad y el miedo han llegado hasta hoy. La prohibición de autores cubanos, en el terreno de las letras, como Dulce María Loynaz, Virgilio Piñera, Medardo Vitier y José Lezama Lima, entre otros muchos, se unía a la de otros teóricos como Arnold Hauser, o se arrancaban las páginas de un prólogo a la Crítica a la razón pura, de Immanuel Kant, porque estaba escrito por un filósofo español no marxista.

Mientras, se aprobaron inútiles formaciones doctorales en la Europa del Este, en la que se graduaban supuestos especialistas en narrativa cubana en una universidad de Kiev o de Rumania. El macabro lema de Fidel Castro, “la universidad es de los revolucionarios”, fue la consumación de una cuidadosa estrategia de exterminio de lo que en verdad es una universidad en cualquier parte del mundo no sometida a un régimen totalitario. Eso, sin contar inauguración de universidades por toda la isla, con el objetivo de descentralizar al estudiantado del país sin importar la calidad de la enseñanza que reciben. Pero no es posible hacer la historia de las universidades en Cuba bajo el castrismo en tan poco espacio. Tal labor debe pertenecer a otros y pronto.

Raimundo Lazo, una vida como investigador y profesor universitario

Muchos docentes universitarios no se marcharon, pero sufrieron los desmanes de la política represiva contra la inteligencia y la cultura que ya se había expandido por todo el país. Uno de aquellos que se quedó en los predios universitarios fue el académico Raimundo Lazo (1904-1976). Camagüeyano de nacimiento, vivió en esa ciudad hasta graduarse del Instituto de Segunda Enseñanza. Ni las autoridades educativas de la enseñanza media ni de la universidad de Camagüey han tenido nunca este hecho en cuenta. Lazo fue profesor titular de Lengua y Literatura Española de aquel Instituto en los difíciles años de la tiranía machadista. Bajo el gobierno de Gerardo Machado fue expulsado de la Universidad de La Habana, y Fulgencio Batista volvió a expulsarlo en la década del cincuenta.

Su vida como profesor universitario comenzó en 1937, cuando ganó la plaza de profesor titular por oposición en las asignaturas de Historia de la Literatura Latinoamericana, Historia de la Literatura Cubana y Gramática Histórica, en la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana. Durante la visita de Ramón Menéndez Pidal ―fundador de la moderna Filología Hispánica y uno de los miembros de la generación del 98 español― a la Universidad de La Habana, donde impartió un curso extraordinario de Filología Española, pidió que Raimundo Lazo fuese su asistente. Trabajó como docente no solo en Cuba, sino también en México, Panamá, Estados Unidos y Europa. Entre sus amigos y colegas estuvieron Enrique José Varona, Alfonso Reyes, Américo Castro y Pedro Henríquez Ureña.

Al llegar el año 1959, Lazo tenía una experiencia muy importante en el trabajo de las universidades en Cuba, Latinoamérica y el Caribe. Era en aquel momento miembro de la Academia Cubana de la Lengua. Había representado a la Universidad de La Habana en disímiles conferencias mundiales universitarias. En 1949 presidió la delegación de universitarios cubanos al cónclave latinoamericano que se celebró en Guatemala. La conferencia impartida por él en aquella reunión fue tomada como referente para la constitución de la Unión de Universidades Latinoamericanas, donde tuvo responsabilidades relevantes. Para ese momento había sido Agregado cultural de Cuba en México, en 1947. Luego, en 1959, fue nombrado embajador permanente de Cuba en la UNESCO, donde permaneció hasta 1960. Pero nada de esto se respetó después.

Su labor como profesor de la entonces Escuela de Letras de la Universidad de La Habana continuó hasta entrados los años sesenta. Su trabajo investigativo nunca cesó y, poco antes de su muerte, organizó su papelería con el fin de que pudiera publicarse de forma orgánica. Esto nunca ha ocurrido. Quién sabe a dónde fueron a dar esos materiales o su enorme biblioteca, quizás una de las más importantes de Cuba.

En la década de los ochenta se compilaron algunos de sus ensayos sobre literatura cubana y latinoamericana, acompañados por valoraciones de antiguos colegas y estudiantes. La selección de los ensayos no era siquiera un botón de muestra de la obra de quien había publicado en revistas y diarios como Lyceum, Universidad de La Habana, Ultra, Revista Cubana, Letras Mexicanas, Carteles. Letras Colombianas, El Colegio de México y en universidades norteamericanas.

Entre los estudiantes que colaboraron para aquella antología estuvo Carlos Espinosa, quien recordó la profunda y sabia ironía de Lazo. Por supuesto, como buen camagueyano no podía ser de otra forma. Espinosa refiro: “Día a día su ironía se acentuaba más. Su punzante humor tocaba a muchos, algunos no muy lejanos en el espacio, tiempo y oficio, sus alumnos, iniciados ya en esos secretos, podían identificar fácilmente a los no mencionados personajes causantes de sus sátiras”.1

Raimundo Lazo y la historia de la literatura cubana

Selección de libros de Raimundo Lazo.
Selección de libros de Raimundo Lazo.

En 1929, en plena dictadura machadista, Raimundo Lazo pronunció una conferencia titulada “Heredia, Zenea y Martí, poetas patrióticos” que fue transmitida por la estación de radio del Instituto de La Habana. Calificó a esos tres grandes de la lírica insular de “poetas patrióticos”, argumentando que “trataron de hacer por primera vez una literatura propiamente nacional, más independiente”.2 Estos poetas, especialmente Heredia y Zenea, son asumidos como los iniciadores de una literatura nacional que se caracterizó por

Escribir las primeras páginas de la historia de nuestras luchas por la libertad ensombrecidas por la mano torpe de los gobernantes de España con todas las persecuciones y atrocidades de un régimen tiránico por excelencia y salpicadas de sangre cubana desde el inicio.3

Hacer una afirmación como esta bajo la dictadura sangrienta de Gerardo Machado era un riesgo, aunque en apariencia se refiriera al siglo XIX. Lazo considera a Heredia como un poeta que “llora las desgracias de su propia patria y anhela su soñada libertad”.4 Sus ideas sobre Zenea y Martí giran, a partir de las características de ambos, acerca de los conceptos de patria, patriotismo, independencia, tiranía, en fin, con una mirada de continuidad y formación de una literatura nacional.

Dio a conocer en diferentes publicaciones reseñas de importantes historiadores, poetas y pensadores cubanos entre otros. Así, realizó una importante valoración del libro La política colonial y extranjera de los reyes españoles de la Casa de Austria y de Borbón y la toma de La Habana por los ingleses, publicado por la Academia de Historia de Cuba en el año 1943 y escrito por el obispo de Cienfuegos, Eduardo Martínez Dalmau. El obispo fundamenta su libro a partir de haber encontrado un nuevo diario del sitio de La Habana por los ingleses. ¿Quién fue este investigador? Martínez Dalmau, otro silenciado, fue también un historiador estudioso de la cultura cubana con una importante producción ensayística. Se considera que hizo aportes al concepto de identidad cubana desde el punto de vista de la sociología. Publicó también sus investigaciones en relación con la historia del pensamiento cubano. Salió de Cuba en enero de 1959 al percatarse de la presencia comunista y de lo que eso iba a representar para su patria. El libro no ha vuelto a publicarse y constituye una rareza bibliográfica en el terreno de los historiadores.

Escribió Raimundo Lazo una Historia de la Literatura Cubana que no ha vuelto a ser editada desde hace medio siglo. Quizás algunos piensen que es un texto a estas alturas desactualizado. Un investigador de este terreno, un estudiante de Letras, por solo poner estos ejemplos, deben conocer la historiografía literaria cubana. No puede caerse en el mismo vacío de la Historia de la Literatura Cubana publicada por el Instituto de Literatura y Lingüística. Eso sí es una historia literaria desactualizada y sin análisis crítico. Ni siquiera cuando fui estudiante de Letras en la Universidad de La Habana, en el área de Cultura Cubana, durante la década del setenta, nos indicaron la lectura de este libro de Lazo. Algo similar ocurrió con su Historia de la Literatura Hispanoamericana.

No obstante, en 1965 apareció en México, auspiciado por la UNAM, el libro que utilizarían los estudiantes del Curso de Verano de ese año. Me refiero a La literatura cubana. Esquema histórico desde sus orígenes hasta 1964. Utilizó el autor la periodización que ya había empleado en su historia literaria de la isla y que resulta, hasta hoy, de interés por su carácter histórico cultural. El libro se inicia con esta afirmación: “El cubano se acostumbró a mirar el mar, no para vivir de sus riquezas naturales; a esperar que por el mar llegara a sus costas lo eventual de su buena o mala fortuna”.5

Me resulta de especial interés esa reflexión de Lazo al analizar la historia insular no como proceso aislado, sino en su relación con el resto de Hispanoamérica a través de sus disímiles vasos comunicantes, tragedias. En esa relación, el caos tiene otra connotación porque no es desorden, sino proceso, y es lo que marca la historia de este lado del mundo:

La historia de Cuba es así un proceso que se distingue por su ritmo. Pasó del estancamiento secular al andar acelerado, respecto a la historia de los pueblos hispanoamericanos avanzados en su desarrollo. Y en ello consiste una de las peculiaridades de Cuba, la isla bien situada del Caribe, todo lo cual, generalmente desconocido, es factor primordial en la caracterización y valoración del proceso de la historia literaria cubana. El caso de Cuba no es un caso más en el conjunto de una imaginaria Hispanoamérica, tan frecuentemente considerada en caótica indiferenciación, sino una versión peculiar, la versión insular cubana de un proceso general, superior, esencial, de la definible comunidad de los pueblos hispanoamericanos.6

Cuando valora la personalidad de Gertrudis Gómez de Avellaneda, se aparta de todo esquematismo para señalar que “lo que importa es comprender y valorar su obra como un vasto repertorio de ideas, sentimientos y grandes tendencias y géneros literarios del siglo XIX”.7 Incluyó en este libro a una serie de autoras del siglo XIX, muchas veces no tenidas en cuenta por otros estudiosos, con excepción de Juan José Remos. Fueron los casos de la camagüeyana Aurelia Castillo, Mercedes Matamoros y Nieves Xenes, entre otras. Lo mismo ocurre con el siglo XX, en el que tuvo presentes a Mercedes García Tudurí y Emilia Bernal, por ejemplo, y consideró a Dulce María Loynaz como la personalidad más sobresaliente de la literatura cubana.

Entre los poetas valoró altamente la obra de Heberto Padilla. Corría el año 1965 y pronto se desencadenarían los hechos que consolidaron oficialmente la “política” del castrismo contra los intelectuales. Lazo dio su consideración sobre Padilla y con ella evidenció que estaba al tanto de todo lo que se producía de valor en el terreno de la literatura cubana. Para él no había límites ni cercenamientos políticos, sino procesos culturales que no podían pasarse por alto:

Una de las más sobresalientes personalidades poéticas de esta generación es Heberto Padilla, al que puede conocérsele por El justo tiempo humano (1962), selección de poemas escritos entre 1953 y 1961. Más que por su calidad metafórica flexible e insinuante, la poesía de Padilla se define por su hondo dramatismo; como obra de arte bien lograda, es documentación humana de una época, de un pueblo, de un hombre de sensibilidad y conciencia despierta. Poesía llamada a muy amplia resonancia por la conjución de su forma y vivencias que la penetran y vivifican.8

Un año después, en 1966, la prestigiosa editorial mexicana Porrúa publicó su Historia de la Literatura Hispanoamericana. Período colonial (1492-1780). Mientras que, luego de varias ediciones a lo largo del siglo XX, en 2005 la misma editorial reeditó el libro del filósofo uruguayo José Enrique Rodó, Ariel, liberalismo y jacobinismo. Ensayos, con un exhaustivo estudio preliminar de Raimundo Lazo. En dicho estudio, realizado mucho tiempo atrás, se exponen ideas que tienen una vigencia indiscutible:

En Rodó es particularmente necesario, imprescindible, evitar la desorientadora confusión entre la persona y el personaje, la biografía incolora y la historia con sus altibajos, sus realidades, sus polémicas y sus mitos. En Rodó, como lógicamente es explicable, la documentada estampa de la persona perdura sin notables modificaciones, casi tal como se le conoce con perfilada precisión desde su tiempo; pero la personalidad, su ser histórico, encarnado en su pensamiento y en su estilo, se vincula con una obra de signo polivalente, de la que, con el correr de los años, curiosamente se desprende una cambiante pluralidad de significaciones, de mensajes y resonancias.9

Ideas sobre el feminismo cubano

Las feministas de izquierda en Cuba quizás no conozcan que Raimundo Lazo publicó, a petición de la Alianza Nacional Feminista, un texto sobre el feminismo cubano y la realidad del momento. Esto ocurrió en el año 1931. En 1980 la investigadora Dania de la Cruz10 publicó su libro Movimiento Femenino Cubano. Bibliografía, en el que aparece el ensayo de Lazo con el asiento 247, pero con el título de “El feminismo y la emancipación de la mujer”. Este libro se considera una de las compilaciones bibliográficas más completas sobre el tema.

El ensayo en cuestión Raimundo Lazo se lo dedicó a su amigo J.J. Remos. El ensayista centra su atención en cómo la educación es un factor esencial para el desarrollo intelectual, social y familiar de las mujeres. Partió del hecho concreto según el cual el feminismo está condicionado históricamente, para él, “el feminismo se explica, según la lógica de un proceso histórico, como el producto espiritual de una época”.11Advierte cómo el feminismo aboga no por la superioridad, sino por la igualdad entre el hombre y la mujer. Para él, el feminismo es importante porque provoca una estabilidad en la organización de la sociedad.

Cuando Lazo escribe este texto se han producido ya en Cuba los dos primeros Congresos Nacionales de Mujeres, el primero en 1923 y el segundo en 1925. En 1923 estaba en la presidencia Alfredo Zayas, y en el segundo, Gerardo Machado, quien, incluso, fue a la inauguración de la reunión. En 1931 la situación política de Cuba era asfixiante bajo la mano criminal de Machado y sus seguidores. Por esa razón Lazo, al caracterizar al feminismo insular expone:

El desarrollo del feminismo en Cuba y su franco advenimiento a la vida militante ha coincidido en los últimos años con la crisis más honda que ha sufrido nuestra nacionalidad, como consecuencia de un largo, difícil y negativo proceso histórico, que exige una rectificación inmediata y profunda, la cual, a pesar del más benévolo optimismo, no es tan fácil esperar nada por ahora, si no es por medios puntos menos que providenciales.12

Lazo señala cómo, a pesar de esta situación política, las feministas cubanas deben centrar sus luchas en los problemas concretos de la nación a partir de un fuerte movimiento cívico. Identifica, pues, dos problemas básicos, a saber, la cultura y la educación. Pero ambos están en crisis en ese momento. Realizó una disección de los problemas de la República y cómo esa crisis se expandía por toda la sociedad hasta tocar la psicología social del sujeto. Habló de la quiebra de la educación en todos los niveles, especialmente en la universidad, llena de profesores ineptos, doctores en pedagogía sin formación ni cultura. En fin, es un texto al que creo debe volverse por su importancia en el desarrollo de las ideas feministas en la isla.

Raimundo Lazo murió en La Habana en 1976. No hubo guardias de honor ni homenajes. No se le ha vuelto a publicar. Quizás los estudiantes de humanidades hoy ni siquiera sepan quién fue. Pero su huella está en la cultura cubana y latinoamericana y eso no lo podrán borrar. Este es otro de los crímenes contra la cultura cubana del castrismo.

______________________________________________________

1 Carlos Espinosa: “Recordando al Maestro”, en: Raimundo Lazo: Páginas críticas. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1980, p. 518.

2 Raimundo Lazo: Heredia, Zenea y Martí, poetas patrióticos. Catedrático supernumerario, en propiedad del Instituto de Camagüey, en Comisión en el Instituto de La Habana. Conferencia transmitida desde la estación de radio PMIH del Instituto de La Habana. Imprenta del Ejército, La Habana, 1929, p. 7.

3 Ibídem., p. 7.

4 Ibíd., p. 9.

5 Raimundo Lazo: La literatura cubana. Esquema histórico desde sus orígenes hasta 1964. Ediciones UNAM, México, 1965, p. 15.

6 Ibíd., p. 21.

7 Ibíd., p. 80.

8 Ibíd., p. 237.

9 Raimundo Lazo: “Estudio preliminar, índice biográfico cronológico y resumen bibliográfico”, en: José E. Rodó: Ariel, liberalismo y jacobinismo. Ensayos. Ed. Porrúa, México, 2005, p. IX.

10 Dania de la Cruz Martínez está entre las pocas investigadoras cabales que ha tenido Cuba en lo relacionado con la memoria histórica de las mujeres. Su formación como historiadora y bibliógrafa le permitió acceder y organizar importantes documentos sobre la historia de la mujer cubana.

11 Raimundo Lazo: El feminismo y la realidad cubana. Artículos publicados en el Boletín de la Alianza Feminista. Imprenta “La Propagandística”, La Habana, 1931, p. 4.

12 Ibíd., pp. 8-9.

▶ Vuela con nosotras

Nuestro proyecto, incluyendo el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT), y contenidos como este, son el resultado del esfuerzo de muchas personas. Trabajamos de manera independiente en la búsqueda de la verdad, por la igualdad y la justicia social, por la denuncia y la prevención contra toda forma de violencia de género y otras opresiones. Todos nuestros contenidos son de acceso libre y gratuito en Internet. Necesitamos apoyo para poder continuar. Ayúdanos a mantener el vuelo, colabora con una pequeña donación haciendo clic aquí.

(Para cualquier propuesta, sugerencia u otro tipo de colaboración, escríbenos a: contacto@alastensas.com)