El mensaje de Raúl Castro y el desfile frente a la embajada estadounidense ratifican que, aunque acorralado, el régimen no tiene intención de ceder.
El Senado estadounidense abre el camino a Trump para atacar Cuba sin autorización del Congreso, mientras Marco Rubio lanza duras advertencias al régimen.
Con la negativa del régimen a liberar presos políticos y el aumento de la retórica bélica, el diálogo entre Cuba y EE.UU. parece condenado al fracaso.
EE. UU. describe el caso como un “secuestro parental internacional” por parte de una de las madres del menor, una mujer trans, y envió un avión a Cuba en una operación en la que el FBI asegura haber rescatado al niño.
Una delegación de la administración Trump impuso al régimen cubano un plazo de dos semanas para hacer cambios como “muestra de buena fe”, según USA Today.
Tras meses de tensión entre Washington y La Habana, la administración Trump acelera los planes para una operación militar en Cuba, según varios medios.
Claudia Sheinbaum anuncia que busca reactivar el suministro de petróleo a Cuba, mientras EE.UU. advierte que se reserva el derecho de confiscar buques.
Trump asegura que un barco de petróleo no resolverá la crisis en la isla y que no le molesta que Rusia lo haya enviado, porque los cubanos “tienen que sobrevivir”.
“Hoy, cuando Cuba se halla en una encrucijada histórica, debemos tener muy claro lo que el pueblo cubano merece: la libertad”, afirma Daniella Levine.
La política de Trump hacia Cuba combina el bloqueo energético como palanca de presión, la diplomacia y la intervención militar como último recurso.