La obra de Adelheid Duvanel, casi desconocida durante su vida, despierta hoy un interés creciente entre los jóvenes artistas y escritores europeos.
Los relatos de Sarah Orne Jewett reflejaron la fuerza de carácter y la independencia de las mujeres en el entorno rural norteamericano del siglo XIX.
La escritura de Laura Esquivel se distingue por esa mezcla de humor y sensibilidad con que explora el mundo íntimo de la mujer.
Conocida sobre todo por su novela “Frankenstein”, Mary Shelley es una de las escritoras más relevantes del romanticismo británico.
En sus cuentos, Samanta Schweblin maneja hábilmente la tensión oculta en las situaciones cotidianas para desnudar los conflictos íntimos de sus personajes.
Con sus relatos, Eudora Welty descubrió en las escenas comunes de la vida los aspectos más significativos de una época y una sociedad llena de conflictos.
Con una mirada que sabía ver en los detalles su carga de significados profundos, Lucia Berlin tomó de su propia vida la materia con que construyó sus cuentos.
Los escalofriantes relatos de Amparo Dávila arrojan luz sobre los conflictos íntimos de la mujer en un mundo que la somete y despoja de su humanidad.
Considerada entre las mejores escritoras de su país, Mavis Gallant reflejó en sus cuentos la vida de personas frágiles, ahogadas en el autoengaño y la soledad.
En este cuento, Patricia Highsmith juega con el paradigma de la niña perfecta y lo revierte para cuestionar lo socialmente de bien.