
El asesinato de Rosa Idania pone al descubierto la alarmante impunidad de los agresores y la insuficiencia de políticas públicas para proteger a las mujeres en Cuba.

La modificación del Código Penal italiano, aprobada por unanimidad, reconoce el feminicidio como un delito específico.

Aunque dispongan de elevado capital simbólico, las mujeres se ven envueltas en conflictos machistas que comprometen su vida y son culpadas por la sociedad.

La oficina para atender a las víctimas de la violencia de género en Cuba es un logro de la sociedad civil, que ha visibilizado este problema durante años.

Amnistía Internacional exige a Cuba que ponga fin a la represión de las activistas de derechos humanos y apruebe una ley integral contra la violencia de género.

Las cifras oficiales reportadas en 2024 y los feminicidios verificados por OGAT y YSTCC confirman una violencia feminicida alta y persistente en Cuba.

España espera que en los próximos días las autoridades cubanas entreguen a Martiño Ramos, para que cumpla su condena por agresiones sexuales a una menor.

Cada diez minutos una mujer o una niña muere a manos de su pareja u otro miembro de su familia en el mundo, y una de cada tres ha sido víctima de violencia.

Las mujeres trans migrantes sufren precariedad económica, estigmatización y la falta de reconocimiento institucional de las violencias que enfrentan.

Cerca de 840 millones de mujeres en todo el mundo han sufrido violencia física o sexual al menos una vez en la vida, advierte un informe de la OMS.