Lizandra Góngora depone huelga de hambre y sed tras denunciar represión y abandono médico
La prisionera política del 11J suspendió la protesta iniciada esta semana, según Cubalex. La organización advirtió que su situación sigue siendo crítica.
La prisionera política Lizandra Góngora Espinosa, condenada por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021, depuso la huelga de hambre y sed iniciada el 22 de abril, según informó Cubalex.
La huelga respondió al rechazo por los casi cinco años de represión que, según la organización, Góngora ha sufrido desde su encarcelamiento. También se produjo en respuesta a declaraciones del dictador cubano Miguel Díaz-Canel, quien negó la existencia de presos políticos en Cuba.
Aunque Lizandra Góngora depuso la hulega, Cubalex advirtió que su situación continúa siendo crítica. La organización denunció que la activista lleva más de cuatro meses sin ver a sus hijos y permanece recluida lejos de su entorno familiar.
Una protesta vinculada al 11J y a la negación de presos políticos en Cuba
Lizandra Góngora Espinosa cumple una condena por su participación en las manifestaciones del 11J en Güira de Melena, provincia de Artemisa.
La activista fue condenada a 14 años de privación de libertad por los delitos de sabotaje, desorden público y sedición. Cubalex sostiene que esos cargos no se corresponden con su actuación durante las manifestaciones.
Lizandra Góngora comunicó la huelga a sus familiares mediante una llamada telefónica desde la prisión Los Colonos, ubicada en la Isla de la Juventud.
En su denuncia, Cubalex sostuvo “que la activista ha sido sometida a la sistemática violación de sus derechos fundamentales. Debido a su participación en las protestas del 11 de julio de 2021 (11J) en Güira de Melena resultó sancionada a 14 años de privación de libertad por los delitos de sabotaje, desorden público y sedición, delitos que no se corresponden con su actuación en las manifestaciones pacíficas y cuyo único objetivo fue castigarla por ejercer sus derechos y mostrar su desacuerdo con la situación de la isla.”
Lizandra Góngora comunicó la huelga a sus familiares mediante una llamada telefónica desde la prisión Los Colonos, ubicada en la Isla de la Juventud. El centro penitenciario se encuentra lejos del lugar de residencia de su familia, lo que agrava el impacto de la separación.
La separación de sus hijos agrava su situación en prisión
Uno de los elementos centrales de la denuncia es la separación prolongada entre Lizandra Góngora y sus hijos, un hecho que agrava el impacto familiar de su encarcelamiento. La prisionera política lleva más de cuatro meses sin verlos.

Cubalex ha señalado que la reclusión lejos de su familia constituye una forma de presión.
Denuncias sobre la salud de Lizandra Góngora y la atención médica en prisión
La salud de Lizandra Góngora Espinosa es uno de los aspectos más graves de la denuncia. Según Cubalex, la prisionera política padece sicklemia, también conocida como anemia de células falciformes, una condición genética que requiere cuidados médicos continuos.
De acuerdo con la denuncia, las autoridades penitenciarias le han negado de manera sistemática una evaluación ginecológica y la cirugía urgente que, según Cubalex, necesita.
Cubalex denunció que esos cuidados le han sido negados como método de castigo. La organización también señaló que, durante su encarcelamiento, a Lizandra Góngora se le diagnosticó un fibroma uterino que le provoca inflamación, dolores crónicos e intensos, y hemorragias severas.
De acuerdo con la denuncia, las autoridades penitenciarias le han negado de manera sistemática una evaluación ginecológica y la cirugía urgente que, según Cubalex, necesita. La justificación oficial, según el reporte, habría sido una presunta “falta de condiciones” y de personal.
La denuncia sostiene que su esposo debe aprovechar las escasas visitas para llevarle analgésicos básicos que le permitan soportar el dolor. Según Cubalex, su estado de salud y la alimentación deficiente en prisión han derivado en desnutrición severa.
Las huelgas de hambre como protesta extrema en prisión
Las huelgas de hambre y sed han sido utilizadas por personas privadas de libertad en Cuba como forma extrema de protesta ante medidas consideradas arbitrarias, sanciones, falta de atención médica o violaciones de derechos dentro del sistema penitenciario.
En el caso de Lizandra Góngora, la protesta buscó llamar la atención sobre la situación de las personas encarceladas por motivos políticos y las condiciones que enfrentan dentro de las prisiones cubanas, según Cubalex.
La suspensión de la huelga no implica que hayan desaparecido los factores que la motivaron. La organización insiste en que persisten las preocupaciones sobre su salud, su integridad física y psicológica, su acceso a la atención médica y su derecho a mantener contacto con sus hijos.
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